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En Renacer los "Principios" funcionan desde el principio

Yo ya había leído que en Renacer somos "espejos". Eso me parecía un concepto interesante. Pero verlo funcionando en la vida real no tiene precio!!!

En, apenas nuestra segunda reunión general del Grupo Renacer, tuvimos, los 11 padres y madres que asistimos, un verdadero “encuentro” entre pares, del que salimos muy emocionados de ver funcionando los principios de Renacer. Fue grandioso ver cómo es que nos vemos en el espejo de los otros.

Una madre, muy dolida, nos decía que ella estaba allí escuchando a los padres hablar de cosas lindas de sus hijos, pero que no sabía qué podía decir ella de su hijo y que aunque es muy reciente su muerte, ni siquiera se acordaba de cómo era él, que tenía que ver fotos para poder recordarlo. Pero, al oír a los otros padres hablar de sus hijos cayó en la cuenta de la existencia del suyo.

Otro padre nos dijo al final de la reunión, que al llegar creía que él era la única persona en el mundo que sufría tanto. Pero que al estar allí con otros padres se dio cuenta que no estaba solo. Ambos se estaban mirando en el espejo de los otros.

También es emocionante cómo el grupo mismo se encarga de cada uno de los que vienen a la reunión. Hay como una paradoja en esta dinámica de la ayuda mutua. Porque no hay expertos, pero a la vez, todos lo son. Unos abrazan, otros consuelan, otros nos hacen reflexionar, pero todos hacen su trabajo. Algo que ya nos ha pasado es que a lo menos dos personas han manifestado que en un inicio no querían venir a la reunión. Pero una vez que lo hicieron, han sentido haber hecho lo correcto. Esta es otra paradoja!.

También, ya hemos empezado a ver cómo los nuevos ayudan a los más viejos al hacerles notar el progreso que han tenido en uno, dos o tres años de andar por este camino del sufrimiento.

Así que, es emocionante caminar por este camino con otros compañeros del sufrimiento. Y ver cómo es que funcionan la "magia" de la ayuda mutua, en poco menos de dos meses, ahora imagino, con esperanza y mucha ilusión lo que vendrá en uno, dos, diez años o más.

Esencia...10: Ayuda Mutua y NO autoayuda

Si bien RENACER nació como grupo de autoayuda, desde hace más de 6 años se ha cambiado éste término por el de ayuda mutua.

En la elección del término ayuda mutua por sobre autoayuda hemos respetado el concepto frankleano de la felicidad como resultado y no como meta, y consideramos que la ayuda a uno mismo es el resultado de una tarea adecuadamente cumplida que consiste en la ayuda a un hermano que sufre y en ese proceso de ayudar a otro me ayudo a mi mismo en una tarea de ayuda mutua.

Esta vuelta de tuerca existencial que va de "recibir para después dar" (tan frecuente en los "preámbulos" de grupos de autoayuda) hacia el "dar para recibir" de Renacer, es consistente con el postulado cristiano y reafirma la auto-trascendencia del ser humano que se reconoce en la siguiente frase de Frankl: "El hombre que se levanta por sobre su dolor para ayudar a un hermano que sufre trasciende como ser humano", uno de los lemas de Renacer.

Se nos ha dicho que cuando perdemos un hijo estamos tan llenos de dolor que no tenemos nada para dar salvo dolor y desesperanza y que cómo podemos, entonces, ir a un grupo a dar algo de nosotros, y esto quizás ha sido cierto hasta que llegó RENACER a proponer un cambio existencial, a decir que la pérdida de un hijo es una condición permanente, pero el sufrimiento que ello produce no debe ser permanente y que, aun inmersos en las más profundas crisis, siempre nos queda la libertad para decidir la actitud con la que hemos de enfrentar nuestro destino.

Siempre que perdemos un hijo estamos dando algo al mundo: ¿qué damos? Nada menos que una señal, un mensaje que toda la sociedad percibe, un mensaje que damos con nuestra actitud y que por lo tanto perdura y con el que sólo podemos decir dos cosas: que la muerte todo lo puede, que el amor es incapaz de derrotarla, que todo está perdido, que después de todo los hijos que partieron fueron artífices de nuestra destrucción, o podemos decir que fuerte como la muerte es el amor, que hemos decidido vivir después de todo, con la frente alta y como homenaje a nuestros seres queridos que nos han precedido en ese viaje evolutivo que llamamos muerte, y que siempre nos acompañan y esperan de nosotros sólo lo mejor.

Como vemos, aún sin saberlo estamos dando desde el primer momento, y es aquí, entonces, que RENACER nos pide, nos mueve a que demos lo mejor de nosotros, a que demos el mensaje que es nuestro lema " A Pesar de Todo Sí a la vida", pero a una vida de amor y plena de sentido, pues fuerte como la muerte es el amor.

Hemos aprendido que la felicidad no es una meta, sino que nos es otorgada como resultado de una tarea cumplida adecuadamente, y que mejor tarea para hacernos felices, que aquella que llevamos a cabo en nombre de nuestros amados hijos, y esto es precisamente lo que hacemos al ayudar a otros padres que han perdido hijos. Si conseguimos que esto se transforme en una misión para nosotros, con todo el significado que esa palabra tiene, habremos encontrado una verdadera y valiosa razón para seguir viviendo, aparte de los hijos y familiares que quedan, es decir algo para que vivir por nosotros mismos, y nos trae a la memoria esa frase de Nietzsche, tan citada por Frankl: "Quien tiene un por qué vivir, siempre encuentra el cómo"

A lo largo de estas líneas nos hemos acercado a una nueva propuesta para los grupos de ayuda mutua, a un nuevo camino a recorrer por los seres sufrientes; camino que partiendo de la desesperanza de la soledad existencial y un sufrimiento sin sentido aparente, nos conduce a una existencia valiosa, auténtica, que se afirma a sí misma en una lucha laboriosa y honesta, no para no sufrir, no para olvidarnos, sino para reafirmar nuestra firme decisión de volver a empezar una y cuantas veces sea necesario, pero haciéndolo con la frente alta, mereciendo, como decía Dostoievsky, ser dignos de nuestro sufrimiento pues igualmente digno y valioso es el origen de ese sufrir.

Y poco a poco se va haciendo evidente que la propuesta de RENACER, aún como grupo de ayuda mutua, va mucho más allá de un mero confortar a los que sufren, va transformándose en un imperativo ético. Heidegger define la ética como el pensar (y actuar) que afirma la morada del hombre en el ser. En otras palabras, es el camino que lleva al hombre a su ser, el camino que lo lleva a alcanzar su humanidad. Es el camino final de humanización propuesto anteriormente. Y no puede ser otro que éste el camino que nuestros hijos —los que partieron y los que aún están—, la vida y nosotros mismos merecemos y que, al mismo tiempo, ha de proteger a RENACER de todos los peligros y dificultades que tendrá que enfrentar a lo largo de su historia.

También se nos podrá objetar que es un camino difícil y que quizás no todos puedan seguirlo, se nos propondrán alternativas más fáciles y más tentadoras y frente a eso sólo podremos escuchar a nuestra conciencia y la silenciosa voz de nuestros hijos que siempre hade estar en ella, que han de indicarnos el camino más valioso, no el más fácil.

Por eso RENACER nos pide que tomemos el camino más valioso, aquel que nos lleva a renunciar a nosotros para pensar en el hermano que sufre. Pero ésta demanda que recae sobre nuestros hombros no queda sin recompensa, puesto que mientras más renunciamos a nosotros, mientras más nos olvidamos de nosotros y nuestras emociones, más cerca estamos de nuestra esencia, de aquello que verdaderamente somos: Seres humanos, y hemos así recorrido el camino ético que RENACER pretende, el camino que nos lleva a nosotros, los hombres, a vivir en el ser.
Porque después de todo.

“No somos lo que recibimos de la vida sino lo que devolvemos a ella Y hemos decidido devolver una obra de amor porque en ella está el recuerdo y la memoria de nuestros hijos, los que partieron y los que aún están”

Gustavo Berti
Alicia Schneider-Berti

Esencia...9: No tenemos personería jurídica

Este es un punto muy importante del mensaje de Renacer.

Nosotros estamos convencidos que cuando muere un hijo algo nuestro muere, pero también sabemos que podemos elegir entre dejar morir nuestro ser o dejar morir nuestro ego. Si dejamos morir nuestro ser el mensaje final que damos a la sociedad es que nuestros hijos que partieron han sido nuestros verdugos, y este es un mensaje que ningún padre quiere dar, por lo que la única alternativa que nos queda es dejar morir nuestro ego, hecho que por otra parte, es consistente con la experiencia de cuanto grupo de ayuda mutua o autoayuda existe, en cuanto la actitud de humildad es imprescindible para superar toda crisis. Pero, si hemos decidido dejar caer nuestro ego no queremos tener personería jurídica puesto que implica la necesidad de cargos y ello trae aparejado un reverdecer del ego y en cuanto este aflora es entonces nuestro ser el que sufre y cae.

De manera que la creación de cargos en Renacer atenta de igual manera contra la horizontalidad del grupo y contra su fundamento antropológico.

Existe otra razón para oponerse a la existencia de cargos en Renacer y es el hecho que ningún padre puede, ni podrá jamás, ordenarle a otro padre lo que puede o no hacer y a tal efecto vale recordar que estamos en el grupo por nuestros hijos que han partido y no por mérito personal y en varios encuentros nacionales y latinoamericanos hemos dicho, respecto a la igualdad que debe existir entre los padres, que “aquel que quiera levantar su cabeza por encima de otro padre, cuando mire hacia abajo se dará cuenta que está parado sobre el cadáver de su hijo” .

Por último, por si lo anterior no fuese suficiente, existe otra razón, que hemos mencionado anteriormente, para no tener personería y es que sin ella es imposible pedir dinero a nadie, en especial a quienes puedan luego reclamar una “devolución de favores”.

Esencia...8: La más absoluta horizontalidad y abarcabilidad de los grupos

Somos todos, absoluta y totalmente, iguales porque todos hemos entregado hijos a la vida antes de lo deseado, sin importar la edad o causa de la partida; lo que nos une es el sufrimiento común.

Mientras en el mundo exterior —léase trabajo, entretenimientos, amistades— muchas cosas nos separan, en Renacer debemos trabajar con aquellas que nos unen.

Hubo, en la historia de Renacer, padres que quisieron hacer subgrupos de afinidades por compartir las causas de la partida de sus hijos, y el primer intento fue el de hacer un Renacer para padres jóvenes. De haber prosperado esta idea hoy habría subgrupos para padres de hijos muertos por accidentes, por asesinato, por suicidio, por cáncer, por SIDA, por mala praxis y así sucesivamente, pero lo que ya no existiría es Renacer, y entonces estaría cada uno por su lado buscando justicia, porque los subgrupos por afinidades se convierten rápidamente en grupos de victimas, y la característica de las victimas es que transfieren la responsabilidad por su destino a quien o quienes consideran sus victimarios.

Esencia...7: Objetivos de Renacer

A) Enfrentar el dolor (la realidad dolorosa)
B) Aprender de esta realidad que nos toca vivir
C) Otorgar al sufrimiento un sentido, y en este proceso
D) Dar un nuevo significado a la vida.

De esta manera dejamos amplia libertad a cada padre para que haga su aprendizaje y encuentre sentido a su vida, a su sufrimiento.

Así, el padre que a través del dolor descubre (asombrado) su dimensión espiritual, y a través de ella su capacidad de trascender y renunciar a su sufrimiento, lo hará a través de lo que escucha, cada vez diferente, en RENACER; de su propio camino intuitivo, alimentado por el AMOR que encuentra en el recibimiento y en las reuniones en si, y no lo hará porque lo leyó en los objetivos.

Así también decimos que la paz y la serenidad no son un objetivo en si mismos, sino el resultado de una tarea bien hecha: al trascendernos para acercarnos al otro ayudándolo a recuperar la esperanza, nace en nosotros una paz interior profunda y perdurable.

Esencia...6: Renacer no tiene preámbulos

Esto se basa en el hecho que al preambulizar se esquematiza y limita lo que debe fluir como la vida misma; es la pérdida de las infinitas posibilidades en el altar de la forma (lo ya escrito).

Los preámbulos pueden ser necesarios para otros grupos de ayuda mutua, sobre todo aquellos que tienen que ver con adicciones, en los que es necesaria una severa reglamentación, pero en modo alguno son aplicables a Renacer, puesto que la vida y la muerte siguen siendo un misterio ante el que el hombre sólo puede inclinarse y tratar de verlo con los ojos de un nuevo hombre, por primera vez.

Esencia...5: Renacer NO se identifica con causa alguna más allá de su misión

Esencia...4: La tarea de Renacer es solidaria y gratuita

Esencia...3: El sacrificio y el esfuerzo deben ser personales

Ellos deben ser parte de lo que nosotros, padres que hemos perdido hijos, estamos dispuestos a dar a la vida como un homenaje a esos hijos que tanto nos han marcado con su partida.

RENACER no debe ser sólo un lugar donde vamos a buscar ayuda, no; es un lugar donde vamos a dar lo mejor de nosotros en nombre de todos los hijos que con su partida (no una pérdida inútil) han contribuido a despertar espiritualmente a tantos padres, ayudando a hacer seres solidarios y compasivos, receptivos al dolor de los que sufren, y todo esto, sólo y únicamente por nuestros hijos, los que han partido y los que aún están físicamente con nosotros. Por este solo hecho la dimensión existencial, no importa cuán breve haya sido, de nuestros hijos se acrecienta con cada palabra de aliento, de esperanza que sale de nuestros corazones. Y esto es amor, ese amor incondicional que ni siquiera necesita de la presencia física del ser amado. Y cuando este amor se vuelca a la vida, como decía Rilke, con toda su tragedia y su belleza, la vida misma nos protege, nos defiende y poco a poco nos damos cuenta que somos parte de ella, que nada sucede porque si, que quizás perder un hijo era en realidad nuestro destino, de que finalmente estamos en paz con la vida misma, como decía Amado Nervo; " Vida, estamos en paz, nada me debes, nada te debo". Si en lugar de vida quieren poner Dios, es exactamente lo mismo, utilizamos el término vida porque llega aún a los agnósticos.

Por esto decidimos desde el primer día que la tarea del grupo debía ser llevada a cabo con nuestros propios recursos. Es muy fácil hacer cosas con dinero de otros, en especial de políticos, pero hacer eso sería un pobre homenaje a nuestros hijos. Es por esto que, entre otras razones, decimos no a la personería jurídica (institucionalización), para no poder pedir dinero a nadie en nombre de RENACER.

Esencia...2: El grupo se debe, por encima de todas las cosas, a los padres nuevos y a los que más sufren

Para hacerlo propone una tarea basada en la auto-trascendencia, el sacrificio y la auto-renuncia.

Por auto trascendencia entendemos la capacidad del ser humano de orientarse a algo o alguien que no es él mismo, como es una persona a quien amar, una tarea que cumplir, o bien hacia algo no concreto, como sucede con los valores de actitud que, si bien emanan del hombre, no están dirigidas a sí mismo, sino a la vida, a Dios, o a nadie en particular. Estos tres sentidos de nuestra auto-trascendencia confluyen en uno sólo, como quizás en ninguna otra ocasión en la vida, en los grupos de ayuda mutua: el ser sufriente a quien amar se vuelve la tarea a cumplir a través de los valores de actitud. Esta dedicación sin reparos a aquellos padres que recién ingresan o son más nuevos tiene una recompensa, no buscada, de enorme valor que reside en el hecho existencial de producirse el olvido del propio dolor al preocuparnos por el dolor de los demás.

Esta dedicación a los padres más nuevos es cuestionada por algunos padres con mayor antigüedad en los grupos que expresan su preocupación por “continuar creciendo”, por seguir en el camino del “crecimiento interior” y ven este camino dificultado por esa dedicación. A esto contestamos con el mayor de los énfasis que, para Renacer Río Cuarto, el “crecimiento interior” tan buscado consiste en la cada vez más cercana aproximación a la compasión vivida (no reflexionada). En otras palabras: no se llega a ser compasivo a través de la lectura o la reflexión, sino merced al amor compartido con aquellos con quienes el destino común nos ha hermanado.

En cuanto al dedicarse a los padres nuevos, ¿qué importa cuántas veces escuchemos a otros padres hablar de su sufrimiento, si nosotros mismos somos, cada vez, personas distintas? Por otra parte, todos los padres son libres de seguir buscando fuera de Renacer cuanta alternativa de crecimiento interior les sean factibles, y brindarlas, a su vez, en las mismas reuniones para el enriquecimiento de todo el grupo.

Esencia...1: El sufrimiento no es una enfermedad

El sufrimiento no será jamás, una enfermedad, sino una situación existencial, más aún, es una condición existencial del ser humano.

Todos los grupos de autoayuda existentes trabajan con enfermedades, fundamentalmente de tipo adictivo.

Aún en casos de enfermedades el hombre no es su enfermedad. El ser humano es infinitamente más que su enfermedad, y precisamente en ese ser más que... es donde se hallaban los recursos necesarios para trascender esa conmoción existencial. El siguiente párrafo del libro "Una Vida Fascinante" de Elizabeth Lukas nos ayuda a comprender esto:

"Todo lo que el ser humano 'tiene' puede enfermar: cuerpo y alma. El intelecto y el sentimiento pueden ser perturbados por la enfermedad. A pesar de esto, nunca puede enfermar lo que la persona "es": la persona espiritual. Por definición algo espiritual se encuentra más allá de salud y enfermedad, y por lo tanto más allá de la vida y la muerte. Por supuesto la persona espiritual que un ser "es" necesita de un medio de expresión, que el ser humano "tiene" en forma de su organismo psicofísico, similar a como la música necesita del violín para ser escuchada. Cuando el violín tenga un desperfecto ("está enfermo") nadie dirá que la música tiene un desperfecto ("está enferma"); y cuando el violín se haya roto ("muerto"), de manera que nunca más pueda tener sonido, nadie dirá que la música se ha roto ("muerto").

Es precisamente en esta dimensión espiritual donde se generan los fenómenos más humanos del hombre: el amor, la libertad y la responsabilidad y son estos fenómenos los que nos permiten darnos cuenta de un hecho capital para enfrentar nuestro destino: “una cosa es lo que nos ha pasado y otra cosa, y muy distinta, es lo que cada uno de nosotros decide hacer con aquello que nos ha sucedido” Nosotros, al igual que ustedes hemos perdido un hijo, pero el haber sufrido con dignidad, el haber sido capaces de levantarnos y tenderle una mano a muchos padres sufrientes, no puede ser visto como mérito de ese hijo sino como un homenaje a él, por nuestra decisión.

Al enfrentarnos a situaciones límite nos damos cuenta, quizás por vez primera que somos seres históricos, envueltos en nuestro propio devenir, que la historia ya realizada no puede ser cambiada, que no tiene sentido continuar rumiando eternamente sobre ese pasado, y que la salida existencial yace por delante nuestro, en lo que aún queda por realizar de nuestro futuro, en otras palabras, que la única manera de eliminar la oscuridad es dejando que entre la luz.

Todos los grupos de ayuda mutua tienen en común que todos tienen que ver con el sufrimiento humano, más allá del origen de ese sufrir y por lo tanto deben estar orientados hacia el hallazgo de sentido en ese sufrimiento. El objetivo común no debe ser no sufrir sino no sufrir en vano, por eso deben ayudar a sus integrantes, no a trabajar con los hechos del pasado que no pueden ser cambiados, sino a abrirse a ese mundo en el que esperan las posibilidades aun latentes en sus vidas, deben ayudarlos a elegir correctamente entre todas las posibilidades, deben encontrar las opciones con sentido, deben emprender el camino, el único camino con sentido que esa conmoción existencial les plantea: el camino final de humanización.

Algunos grupos de ayuda mutua trabajan arduamente hacia el autoconocimiento de lo que está mal en sus integrantes y en la elaboración de las emociones, las que por su propio carácter de transitoriedad desaparecen ni bien se encuentra un sentido al sufrimiento que las origina. Uno de los graves problemas de esta orientación hacia la auto observación es que lleva con frecuencia a cuadros de hipereflexión en los que se da vuelta continuamente, en círculos sin salida, sobre los problemas que aquejan a los miembros, llevando a estados de lamento continuo.

Al respecto Elizabeth Lukas nos dice que son tres los peligros del continuo lamentarse:
1. Un sobredimensionar el motivo del lamento, el que es percibido en forma exagerada y atrae toda la concentración sobre sí mismo
2. El que se lamenta acrecienta su dolor y se siente cada vez peor: se ahoga en su pena.
3. La familia y la sociedad no lo toleran y abandonan al ser sufriente.

El 1er Paso en el Camino: Preocuparse por el otro

¿Cuál es el primer paso en este largo y difícil camino que los grupos de ayuda mutua ofrecen? ¿Cómo hacer para sacar a los integrantes de estados de profunda concentración en sí mismo y preocuparse por el otro?

Se debe comenzar por aprender nuevas maneras de comunicación que partan desde lo mejor de cada uno hacia lo mejor del otro, aprender en ese proceso a ver al otro como aquel para quién yo soy el otro. Debemos darnos cuenta que no puede existir grupo de ayuda mutua alguno sin la presencia del otro hermano que sufre — ¿qué clase de grupo sería si yo fuese el único integrante?—Y lo mejor de cada uno es ese amor que aun tenemos, por nuestros hijos, por la vida, por Dios o por uno mismo, puesto que si los corazones estuviesen secos, sin nada de amor, nadie estaría en grupo alguno. Es entonces, a través de ese amor por el hermano que sufre y que está frente a mí, que podemos darnos cuenta que, en homenaje a nuestros hijos, hemos comenzado a reemplazar el sentimiento de dolor y desesperación por un sentimiento de amor.

Elizabeth Lukas nos deja la convicción de que “toda persona, aunque psíquicamente sea sumamente contrahecha y acorralada, podrá salvar su alma por la entrega de un poco de amor" Y el amor es humilde y es desapegado y es autor renuncia, y estas tres características humanas han estado ausentes de la existencia en la mayoría de los integrantes de los grupos, y las tres son fenómenos que reflejan la auto trascendencia humana. Hemos llegado así a "descubrir" que la respuesta del hombre al sufrimiento yace en la trascendencia, y se hace evidente una conclusión más: el sufrimiento no puede ser curado, ni resuelto, ni elaborado, el sufrimiento sólo puede ser... trascendido.

Esencia y Fundamentos de Renacer

Renacer surgió hace 20 años. Hoy día hay grupos Renacer en 20 países y 3 continentes.

Este éxito de Renacer ha estado en su mensaje. Los que se reúnen en estos grupos alrededor del mundo, lo hacen con una clara ACTITUD: Afrontar con dignidad el destino adverso que la vida les ha planteado.

Se reúnen como un grupo de ayuda mutua “entre pares”. Reconociendo que lo que es común a todos es que todos han tenido que entregar a sus hijos a la vida antes de lo que hubiesen querido. Que esto les produce un sufrimiento que solo puede ser trascendido ayudando al hermano que sufre. Al ver el sufrimiento del otro, poco a poco se van dando cuenta de que el sufrimiento es común a todos “ellos”. Y poco a poco van aprendiendo a vivir de manera armoniosa con el sufrimiento como aliado y no como enemigo.

En vista de que, sus hijos les han dejado un mensaje de amor, sienten la responsabilidad de llevar ese mensaje con dignidad y en favor de los demás. Por eso es que, vienen a las reuniones para honrar a sus hijos. Con el deseo de hacerlo de la manera más digna. Y al hacerlo van creando una memoria colectiva del mensaje de todos sus hijos que, poco a poco, se va hilando con el mensaje de amor de todos los hijos de renacer alrededor del mundo, formando así el mensaje de Renacer.

De acuerdo a sus fundadores, en Renacer siempre se ha trabajado en lo que es esencial a todos los padres que han perdido hijos. Es decir, el sufrimiento que esa pérdida nos ocasiona y no las emociones o sentimientos que ese sufrimiento produce. El sufrimiento es lo que es universal, común a todos nosotros. Esta es la esencia de que nos une. Lo que nos une no es el dolor, ni lo sentimientos, es el sufrimiento. El sufrimiento siempre será sufrimiento aunque los sentimientos cambien con el tiempo.

Entonces, en Renacer vamos a trabajar para entender lo que nos ha pasado y poder decidir lo que vamos a hacer con ello. Vamos a aprender a cambiar el sentimiento de dolor por el sentimiento del amor. Vamos a aprender a encontrarle sentido al sufrimiento, para poder sufrir dignamente. Y por sobre todo vamos a aprender a seguir adelante, devolviéndole a la vida mucho más de lo que hemos recibido de ella, gracias a nuestros hijos.

Esto nos lleva a la necesidad de entender la Esencia y Fundamentos de renacer. Los cuales vamos a estar analizando en los futuros encuentros de Renacer.
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Eduardo Mena
Renacer, COSTA RICA, 24 de marzo de 2009.

Saludo de Enrique Conde a Renacer CR en su Inauguración

Queridos hermanos de Costa Rica:

Al escuchar por primera vez la palabra de Renacer, se puede captar el mensaje de infinito amor que nuestros hijos al partir nos dejaron y que los hijos que quedan nos lo recuerdan cada día: dar amor, sólo amor.

Ellos se convierten, para nosotros, en los maestros del verdadero y desinteresado amor, pues este sentimiento no tiene reclamos ni expectativas; ni siquiera necesita de su presencia física.

Es como renacer de las cenizas.

Si comprendemos este mensaje, la muerte de nuestros hijos no habrá sido estéril, porque a través de su partida se comprende el verdadero sentido de la vida, como un tiempo precioso y finito que debemos vivir al máximo, pero de otra manera: si hemos de sufrir, hagámoslo dignamente.

Y cuando hayamos encontrado la paz y la aceptación, habremos de trasmitirla a los demás, a los que la necesitan, a los que aún viven en la oscuridad de la desesperanza y la rebeldía, cuyos efectos negativos conocemos.

Los grupos se forman cuando muchas personas pueden tener una actitud digna frente a lo que les sucede; la esencia de la ayuda mutua implica sacrificio, autorrenuncia, renunciar a nuestro propio dolor para ayudar a otros.

Hoy, unidos en el amor a nuestros hijos, es nuestro deseo que este día 10 de marzo, signifique para muchos padres, el comienzo de un camino de luz y esperanza hacia una nueva vida iluminada por el amor.

Ana y Enrique
De Renacer Congreso – Montevideo, Uruguay
“Por la Esencia de Renacer”

Palabras de Berti para los papás de Renacer Costa Rica

Queridos papás de Renacer Costa Rica:

Cuando 20 años atrás, (5 de diciembre de 1988) se llevaba a cabo la primera reunión Renacer en la ciudad de Río cuarto, Córdoba, Argentina, no imaginábamos que lo que comenzaba siendo una callada aunque firme decisión de dar un sentido valioso a la vida y la partida de nuestro hijo, se convertiría luego en una filosofía de vida, en un verdadero movimiento cultural que agruparía a tantas personas de tantos lugares distantes y cercanos con un objetivo común: trabajar para que la tragedia que nos tocaba vivir no fuera estéril, que diera sus frutos.

Queridos amigos, lo que nos une no es solo el hecho de haber perdido un hijo, sino la actitud que elegimos frente a ello: ponernos de pie y enfrentarnos a lo que nos toca vivir, con dignidad, con entereza, pero por sobretodo, con amor. Al dar la mano al otro que sufre, casi sin darnos cuenta, (como ocurre con todo lo más maravilloso y significativo de la vida), sentiremos que el dolor va lentamente cediendo paso al amor... y el amor es para siempre.

"El que lleva la luz a los demás, no puede apartarla de sí mismo"...Queridos papás, con nuestros mejores deseos para esta hermosa tarea que hoy emprenden, los estrechamos en un abrazo

Alicia y Gustavo Berti

Palabras de Eduardo Mena en la inauguración de Renacer Costa Rica

Buenas noches tengan tod@s ustedes. Quiero agradecerles por responder a nuestra invitación a este primer “encuentro” de Renacer Costa Rica.

RENACER fue creado por Gustavo Berti y Alicia Schneider, el 5 de Diciembre, de 1988, en la ciudad de Río Cuarto, Argentina, seis meses después que su hijo de 18 años, Nicolás, falleciera en un accidente de moto. Actualmente, existen centenares de grupos en Argentina, Uruguay, Paraguay, Chile, España, El Salvador, México, Los Estados Unidos y otros países en tres continentes y ahora en Costa Rica.

Dimos con Renacer a raíz de que, Mi esposa Ruth y yo, perdimos a nuestra hija Rebeca, de 18 años, junto con dos de sus amigos (Natalia y Diego) en un trágico accidente de tránsito en octubre de 2007, el mismo día del Referéndum por lo del TLC. Con su muerte, mi familia se vio confrontada, de manera inesperada e irreparable, con el dolor y el sufrimiento. Durante este tiempo hemos aprendido mucho acerca del sufrimiento. Hemos estado leyendo muchos artículos y libros, viendo videos, asistiendo a reuniones, participando en foros y nos hemos dado cuenta de que hay una enorme cantidad de padres que como nosotros han tenido que entregar a sus hijos a la vida antes de lo que hubiéramos deseado.

La pérdida irreparable de nuestra hija Rebeca nos hizo sentir una necesidad intensa de, en palabras de Gustavo Berti, fundador de RENACER, encontrar un sentido en el sufrimiento y transformarnos, en homenaje a nuestros hijos, los que partieron y los que aun están de este lado de la vida, en mejores personas, en seres más compasivos y receptivos al dolor de los demás, más solidarios y dispuestos a ayudar a otros padres que han de iniciar este duro camino después de nosotros.

Los que hemos perdido un hijo nos enfrentamos a una crisis existencial muy severa, a un gran sufrimiento espiritual, que no constituye en sí mismo una enfermedad pero para lo que no encontramos referencia previa en nuestra historia personal. Estamos enfrentados a un hecho natural de la vida que causa un inmenso dolor y aunque natural, no nos hallamos preparados para ello.

Perder un hijo es una circunstancia que es calificada como la crisis existencial más aguda por la que puede pasar un ser humano y para la cual no existe ayuda suficiente por parte de quienes no han pasado por esa experiencia, haciendo necesaria la agrupación entre pares.

Por esa razón es que estamos aquí. El único vínculo que es común, a todos nosotros en esta sala, es que hemos entregado a un hijo antes de lo que nosotros hubiésemos querido. Y eso nos ha puesto en una crisis existencial que nos hace preguntarnos por el sentido de la vida.

Esto nos lleva a la esencia de RENACER. La cual se fundamenta en el pensamiento de Víctor Frankl que dice que: “El hombre que se levanta por encima de su dolor para ayudar a un hermano que sufre, trasciende como ser humano”. Pero, ¿cómo es posible ayudar a un hermano que sufre por encima del propio dolor?

En eso es lo que consiste la Esencia de Renacer: ayuda entre pares, es decir, entre quienes sufren por la misma causa, y no quieren seguir viviendo de la manera en que lo están haciendo.

Es una ayuda para enfrentar al dolor, aprender de esta realidad que nos toca vivir, otorgar al sufrimiento un sentido y en ese proceso, dar un nuevo significado a la vida. Demostrando así a nuestras familias, a nuestros amigos, a nosotros mismos y a la sociedad entera, que es posible sufrir con dignidad y, a partir de Renacer, levantarnos por sobre nuestro dolor para ayudar a un hermano que sufre. Porque entendemos que el sufrimiento propio solo se trasciende en el sufrimiento del otro.

Renacer es un grupo de ayuda mutua, en el que nos reunimos todos en el mismo nivel. No hay jerarquías, no tenemos profesionales, a menos que ellos hayan entregado hijos como nosotros y quieran participar en las mismas condiciones que nosotros. A RENACER no entramos por méritos propios sino por la muerte de nuestros hijos. Ese es el único requisito de entrada. Y lo que venimos a hacer aquí, lo hacemos en homenaje a ellos.

Todo esto quiere decir que a RENACER venimos a servir. Porque entendemos que, contrario a lo que muchos grupos dicen, que hay que recibir primero para luego dar, nosotros creemos que es dando como se recibe. Es ayudando al otro en su dolor que yo encuentro la ayuda a mi propio dolor.

Renacer es un grupo sin identificación religiosa, pero respetamos todas las religiones, pues el sufrimiento es patrimonio de la humanidad entera y no de una determinada religión.

En Renacer tampoco tenemos identificación política ni endorsamos causa alguna que no sea la de ayudar a otros padres que sufren.

Hace 20 años, un grupo de padres, reunidos por la misma razón y con los mismos fines con que nosotros nos hemos reunido hoy, iniciaron un camino que no solo ha traído la libertad y la paz a sus vidas sino a la de miles que han seguido por este camino que nosotros emprendemos hoy juntos.


Eduardo Mena, 10 de marzo, de 2009.
Remena@costarricense.cr

Nace Grupo Renacer Costa Rica

El martes 10 de marzo de 2009 dio inicio en San José, COSTA RICA, el primer Grupo Renacer.

Renacer es un Encuentro de Ayuda Mutua, "entre pares", para padres que enfrentan la muerte de hijos.

El grupo fue iniciado por tres parejas cuyos hijos habían muerto en el último año. Eduardo y Ruth, padres de Rebeca Mena, 18 años, fallecida en un accidente de tránsito; Alvaro y Hannia, padres de David Alvarado López, 16 años, asesinado al defender a compañera de asalto y Fernando y Milagro, padres de Fernando Piedra, 26 años, murió de muerte natural.

En esta primera reunión de renacer se dieron encuentro 17 padres, madres y abuelos de hijos fallecidos en los últimos dos años. La reunión dio oportunidad para que todos se presentaran y presentaran a sus hijos, además, una de las parejas compartió el mensaje de amor de su hijo.
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Al final, se explicó a los asistentes en qué consiste Renacer y se les invitó a unirse a todos los demás papás, que alrededor del mundo se reunen para encontrarle un sentido a la vida después de la pérdida de un hijo.