Grupos de Ayuda Mutua para padres y/o madres que enfrentan la muerte de hijos.
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y siempre estarás en mi corazón y en mi ser. Quizas no estemos juntos, pero los amigos se llevan en el alma. David Alvarado López
Vivir de una manera que incluya amorosamente a nuestros hijos
“Hay una realidad en la que, muchas veces, poco pensamos y es que, por más que un hijo haya partido, así sea el único, esto no nos priva a nosotros de la condición de padres. Seguimos siendo padres pues los hijos son para toda la vida, estén o no estén con nosotros; ellos siguen siendo nuestros hijos y nosotros sus padres, por lo cual tenemos que pensar qué clase de padres queremos ser.
Seguramente que lo habíamos pensado antes, cuando los hijos estaban al lado nuestro, nos habíamos hecho el propósito ser un padre digno para este hijo o hijos, un padre que muestre valores, que enseñe valores o ¿dejábamos que se criaran solos sin ningún ejemplo?
¿Ejemplo de qué les dimos a nuestros hijos cuando estaban vivos?
Si entonces les dimos ejemplo de dignidad, ¿Por qué vamos a dejar de darlo ahora que no están?
Es importante darse cuenta que, en ese sentido, seguimos teniendo la misma obligación que teníamos cuando nuestros hijos estaban presentes físicamente.
Hay que elevarse como dice Víctor Frankl, en “las alas indómitas del espíritu”, que significa hacer el esfuerzo de ponerse de pie, significa elevarse por encima de lo que nos está pasando, por amor a ese ser tan amado y a los que quedan.
Esto no significa que no se pueda estar triste, pues es natural estar triste, es natural llorar un poquito, extrañarlo, pero no esa desesperación, no ese desasosiego interior que uno no puede estar consigo mismo ni dentro de sí mismo, siendo un extranjero o una extranjera dentro del propio cuerpo; eso es lo que no puede ser.
¿Hay algo que podamos hacer por los hijos que no están físicamente con nosotros?
A veces alguien puede pensar que ya no se puede hacer nada por él o ella.
¡Cómo que no se va a poder hacer nada! Se puede sí, porque una cosa es lo que nos pasó y otra muy diferente es lo que hacemos con esto que nos pasó.
¿Qué podemos hacer con esto que nos pasó?
Se puede renunciar al dolor desesperado, se puede renunciar a sentir esa pena prolongada, se puede hacer el esfuerzo de hacerlo pues ellos lo merecen, se merecen nuestro mejor esfuerzo, y cuando hablamos de dar el mejor esfuerzo es que tenemos que renunciar a nuestras lágrimas cuando las hemos puesto en el lugar del hijo para que ese hijo se sienta libre, libre del peso de nuestro dolor y de nuestras lágrimas y siempre va a ser nuestra la responsabilidad de cómo vamos a vivir cada día de nuestra vida de aquí en adelante.
Venimos a Renacer a dar algo de nosotros mismos en recuerdo, en memoria, de ese hijo que partió; tengo que dar algo hermoso, no voy a dar tristeza, llanto, bronca o rabia, y, si voy a dar algo hermoso en memoria de mi querido hijo, lo único que tengo para dar es amor.
Así, cuando nos toque partir, no nos haya quedado nada sin hacer, ni nos haya quedado amor por dar.
Como ustedes ven, todavía podemos sentir y dar amor en nombre de los hijos que no están, pues estamos en Renacer no solamente porque hayamos perdido un hijo, estamos en Renacer porque habiendo perdido un hijo, no queremos seguir viviendo como estábamos viviendo, y para que podamos hablar de ellos sin lágrimas, para recuperar, sin lágrimas, el recuerdo de nuestros hijos.
De esa manera, aprenderemos a vivir de una manera digna, que incluya amorosamente a nuestros hijos.”
Alicia Schneider Berti- Gustavo Berti
Este es un aporte a la difusión del pensamiento de Renacer, a través de la palabra de los creadores de los Grupos Renacer, Alicia y Gustavo Berti. Julio de 2009.
Ulises, Ana y Enrique, De Renacer Congreso – Montevideo Uruguay, “Por la Esencia de Renacer
Sumergiendonos en el Rio de tu Espíritu
Yo era de aquellos que la música cristiana no me gustaba, me parecía como muy falso. Hoy es la que me mantiene todos los días.
De visita en tu jardín

Hola Vale,
Hoy vine a cambiar las flores de tu jardín.
Tenía mucho tiempo de no venirlo a visitar, ya las letras de tu plaquita se están borrando... habrá que enviarlas a retocar.
Hoy vengo porque el corazón me trajo y desde hace tiempo me venía diciendo que ya era hora de volver a este lugar.
Podría parecer extraño, pero aquí no siento dolor y por más que los recuerdos de aquél día en que pude tocarte por última vez me rodeen y se revivan, estando aquí con tantas flores, el silencio, el canto de los pájaros y la brisa no me permiten pensar en otra cosa más que en el bello lugar en el que debes estar... el mejor lugar, a donde añoro ir algún día... en la presencia de Dios.
Preciosa, todos los días te pienso, pero especialmente hoy quiero pedirte por nuestra familia, intercede por nosotros, por tu papá, tu hermanita y por mí... para que el amor que nos tenemos los cuatro siga creciendo, fijando nuestra mirada en Dios y no en tanta distracción. Pide para que tu hermana crezca feliz y llena de amor. Ayúdanos a ser buenos papás. Recuérdale a Dios a cada instante lo mucho que lo amamos y necesitamos, especialmente en aquellos momentos en que, por la rutina, no podamos concentrarnos en Él.
Pídele por la unión de nuestra gran familia... tíos (as), abuelas (os), amigos (as). Únete a las oraciones de tu familia de Renacer en el Cielo, pidiendo por los que aún nos preparamos...
Gracias mi amor, princesa valiente, por mantenerte viva en mi corazón, por no permitirme olvidarte, por dejarme sentirte desde el primer achaque hasta hoy, a 4 años y 1 mes de tu partida. Gracias por tu lección de vida, que aún seguimos aprendiendo.
Te amamos!!!
Desde lo más profundo de mi alma,
Tu mamá y de María Fernanda también
Abrázame
Una conversación entre Valeria, Carlos y yo... nuestra despedida.
Hoy la escucho y, a pesar de que revive el momento más duro de nuestras vidas, también revive el amor y el abrazo espiritual que aún nos damos.
Pero sobre todo resuena en mí la frase: "yo no decido, Dios lo hace mejor". Tengo la certeza de que Dios hace lo mejor en nuestras vidas, detrás de su (a veces incomprensible) plan no hay nada más que amor... Debemos tornarnos creativos muchas veces para descifrarlo, pero al final, es sólo AMOR.
Para ustedes amigos y amigas, hermanos en el dolor, la vida y el amor
Con cariño,
Carol
Abrázame from Carol Garro on Vimeo.
Hace frío...

Dicen los expertos que el duelo es así, te sube y te baja como una montaña rusa de dolor, de donde no te podés bajar, aún tengas náuseas y estés volviéndote loca.
¡Qué dolor tan enorme azota el interior del ser de una madre que sufre la ausencia de una hija! Solo aquel que lo siente en carne propia, podrá entender mis palabras...
A mi amada Raquel, el viernes, le pusieron su placa con su nombre en el cementerio, sentí un golpe en el estómago cuando la vi, mi bebita...murió.
Sopla el viento fuerte y mueve las cortinas, pero más intenso sopla el viento de tristeza en nuestra vida. Una vida que hoy debió haber estado llena de llanto angelical y pañales, una vida que no será la misma sin nuestra Raquel, aunque hayan pasado 50 años.
Hijo maravilloso
Un tributo a David, la canción con la cual se dormía todas las noches.
Madres
Poemita para el parto... de Vale
He leído varias veces este libro, sin embargo, hoy estuve releyéndolo y me encontré un par de poemas que me hicieron vibrar por completo. (Hace más de cinco años que no lo leía)
Para mi ha sido muy dificil superar el proceso del parto de Vale, las palabras no me alcanzan para expresarle a Carol lo que sentí, siento y seguiré sintiendo. Hoy me valgo de Debravo, y hago mías sus palabras escritas en 1960.
"Mujer, toda mi sangre está presente
contigo en esa lucha que sostienes.
Contigo está mi amor incandescente
y en tu llanto y tu duelo me contienes.
Nunca en la vida estuve tan de prisa,
tan lleno de relámpagos y ruegos,
como ahora que ha muerto tu sonrisa
y están con tu dolor todos los fuegos
Nunca estuvo mi amor tan a tu lado,
nunca como esta noche de tortura
cuando sufrió mi amor crucificado,
en el mismo tablón de tu amargura."
Mi hija una estadística
Dentro del expediente emitido por el Hospital de Niños, que traía para completar conmigo, venía una causa por la que el Hospital consideraba que pudo hacerse algo antes. Decía "traslado tardío". Mi corazón se llenó de un dolor intenso, profundo, fuerte, mayor siempre mayor. Precisamente, durante el lunes siguiente al nacimiento de mi niña luchamos por ingresarla al Hospital de Niños desde muy temprano, pero ellos respondieron que "no la aceptaban" porque no estaba delicada. Me pregunto yo, si una niña de 34 semanas de gestación, no es una niña en riesgo solo por el hecho de su edad gestacional. El Hospital la aceptó cuando era muy tarde, cuando ella estaba grave y sus posibilidades de vida eran mínimas.
Por otro lado, la enfermera me dijo que, si mi niña hubiera nacido en un hospital público la hubieran trasladado de inmediato. ¡Pueden creerlo, mi hija no tenía derecho a nacer en una clínica privada si quería vivir!
¡No se imaginan el dolor tan grande que siento! Si no fuera porque nada, ni nadie me devolverá a Raquel, emprendería una demanda.
Lo que sí voy a hacer es escribir una carta, quiero preguntar:
1.¿Por qué se le negó el ingreso a mi hija en el momento oportuno?
2.¿Cuántas más probabilidades de vida hubiera tenido con un "traslado temprano"?
3.¿Si existe una política que le de prioridad a los pacientes de hospitales públicos, lo cual deja sin oportunidad a casos como el de Raquelita?
Sé que esto no va calmar mi dolor, pero al menos vamos a tener claro, cómo funciona la "seguridad" social de nuestro país.
ANECDOTA PARA REFLEXIONAR
Hace unos días revisaba los artículos de Renacer y puse algunos comentarios. Mi hija Karina, se acercó y me dijo: Mami: Por qué pone eso? Yo no entendía a qué se refería hasta que me señaló el nombre con que se firma: "Hannia, mamá de David". Le expliqué que en Renacer se acostumbra poner el nombre de uno y del hijo que está del otro lado.
Creo que ninguna de las dos quedamos muy convencidas de la respuesta.
Tengo tres hijos: David en el cielo y Nitzi y Karina aquí en la tierra. De los tres he aprendido mucho. Cada uno de ellos le ha dado un sentido especial a mi vida, como una paleta de colores, que con el nacimiento de cada uno de ellos se llenaba de distintos matices. Cada uno de ellos con una personalidad tan diferente, con una forma de ser única, con una y mil enseñanzas diferentes.
Dentro de mi corazón los amo profundamente, inmesurablemente, indescriptiblemente. Y aunque Nitzi a veces diga que quería más a David, o que el era mi preferido; lo cierto es que he descubierto que ciertamente el amor es el mismo aunque se tenga que manifestar de formas diferentes, por ser personas diferentes.
Con ésta pequeña anécdota, creo que es importante recordar, que en Renacer estamos para rendir honor a todos nuestros hijos, el que se ha ido y los que aún están a nuestro lado.
Yo personalmente me siento muy orgullosa de mis tres hijos y les dedico todo el esfuerzo que dedico cada día al tratar de levantarme del dolor, de darme a los demás y de ser un poquito mejor.
Gracias Nitzi, David y Karina, por sus historias de amor, que aún se siguen escribiendo y por darme el privilegio de ser su madre. Los amo, con todo mi corazón.
De hoy en adelante:
Hannia, mamá de David en el cielo y de Nitzi y Karina aquí en la tierra.
Lo que descubrimos en Renacer
Les recomiendo esta lectura… (Eduardo, Padre de Rebeca)
Cuando perdimos a nuestro hijo Enriquito, en medio del dolor, nos enteramos por la televisión que existía el grupo “Renacer” de padres que enfrentaban la muerte de sus hijos de una manera distinta a como lo hacíamos nosotros y, llenos de esperanza, concurrimos a una reunión cuando hacía ya más de dos años de la partida de nuestro hijo.
Lo primero que nos llamó la atención fue que nos dijeron que había dos caminos por los que podíamos optar, uno era dejarnos llevar por las emociones, encerrarnos en nosotros mismos, cerrar puertas y ventanas, tirarnos en la cama no queriendo hablar con nadie, no queriendo ir a trabajar, llenar nuestro corazón de resentimiento, de odio, de amargura y todos los sentimientos negativos que sumergen en la oscuridad al alma humana y otro camino era descubrir que nos había pasado algo que no podemos modificar y, a partir de ahí, podíamos optar por modificar nuestra actitud frente a la vida y, gracias al poder de transformación emanado de la fuerza indómita del espíritu, vivir una vida plena.
La nuestra no era la situación descripta en primer término pero, de cualquier manera estábamos a la búsqueda, pues queríamos encontrar algo que nos ayudara a salir adelante por nosotros y por nuestra familia, pero no sabíamos como y transitamos por la filosofía oriental a través de los libros de Daisaku Ikeda.
Al entrar en Renacer intuimos que si asumíamos una actitud positiva, podríamos andar por la vida con la frente en alto en homenaje de amor al hijo perdido, pues una cosa es el resentimiento, la bronca, el odio, la angustia y otra cosa, muy distinta, es el amor.
Y escuchamos la voz de Gustavo Berti y de Alicia, preguntando: ¿Qué es lo que une a un padre y a una madre a su hijo? ¿Es el odio? ¿es el rencor? ¿es la bronca? No, es el amor, pues nosotros estamos unidos a nuestros hijos por el amor.
Así descubrimos que podíamos seguir amando a nuestro hijo a pesar de no tenerlo, amarlo de una manera distinta, en forma incondicional y un día oímos a Alicia decir: ¿acaso necesitamos de la presencia física de nuestros hijos para seguir amándolos?
Descubrimos que el mensaje de Renacer, existe para que aquellos padres que hemos perdido hijos, no muramos tras nuestros hijos y, al morir en vida, no los transformemos en nuestros verdugos o en aquellos que vinieron al mundo para destruirnos; en su lugar, Renacer propone que hagamos de nuestros hijos nuestros maestros.
¿Hacer de nuestros hijos nuestros maestros?... nos preguntamos. Al principio, suena como una cosa extraña, pero al transitar este camino nos empezamos a dar cuenta de muchas cosas que estaban ocultas a nuestro entendimiento, dándole razón a lo dicho por Blas Pascale cuando dice: “¿El corazón tiene razones que la razón no comprende.”
Empezamos a descubrir que ya no le teníamos miedo a la muerte; empezamos a descubrir que las cosas materiales tienen menos valor del que le dábamos hasta ese momento; que aquel andar, a veces desesperados, tras una y otra cosa no tiene sentido.
Que cuando estábamos en familia con todos nuestros hijos, pese a algunos problemas por el estudio en la escuela o el liceo, pese a alguna inconducta, pese a las dificultades para llegar a fin de mes, las cosas siempre se iban arreglando y nuestra “chacrita” funcionaba bien, pero no veíamos que en la casa del vecino había dolor, hasta que el dolor nos llegó a nosotros y empezamos descubrir, a través del mensaje de Renacer, que alrededor nuestro también hay dolor y entonces nos permite hacemos más comprensivos del dolor de los demás.
El mensaje de Renacer implica sentir el dolor de los demás como propio.
También descubrimos que podemos sentimos más tolerantes con las cosas que nos pasan... si ya nos pasó lo más grande que podía pasarnos... ¿qué importancia pueden tener los pequeños inconvenientes de la vida que antes tanto nos preocupaban?
Así, tras el camino que muestra el mensaje de Renacer, descubrimos que nuestro hijo nos está enseñando muchas cosas; y si nuestro hijo, luego de su partida, nos ha hecho ver la vida de una manera distinta ¿por qué no llamarlo maestro? ¿por qué no tomarlo como guía?
Cuando se descubre que no tenemos necesidad de la presencia física de nuestro hijo para seguir amándolo, lo encontramos en nuestro corazón.
Entonces, la partida de un hijo genera “un despertar espiritual” y sentimos la presencia de nuestros hijos a pesar de que no sabemos donde están, pues están en otra dimensión a la que no podemos llegar con nuestros sentidos, no los podemos tocar, no los podemos ver, pero sentimos que ellos están en nuestro corazón.
Si, a través del mensaje de Renacer, se toma el camino de renunciar al propio dolor para ayudar a otro ser que sufre, sucede lo que dice Víctor Frankl con otras palabras, que quien renunciando a su propio dolor tiende una mano a otro ser que sufre, trasciende como ser humano.
Un día, en Mercedes, Gustavo Berti nos hizo esta pregunta: “¿Nosotros que hemos perdido hijos, somos las mismas personas antes que luego de su partida?” Y todos contestamos que no, que no nos sentíamos las mismas personas.
Entonces él nos dijo: si no somos las mismas personas, sólo quedan dos alternativas, o somos peores personas o somos mejores personas... ¿ustedes que eligen?
Para ser peor persona no hay que hacer nada, ni siquiera hace falta levantarse de la cama, pero si queremos ser mejores personas tenemos que levantar la cabeza, tenemos que empezar a conjugar el verbo amar y a ver en el semejante también amor y hacerlo en homenaje a nuestros hijos.
Es así que, a través del mensaje de Renacer, nuestra vida es en homenaje a nuestros hijos.
Un día, un padre dijo: “cuando tuve el accidente con mi hijo, mientras estaba esperando en el sanatorio dije: yo doy mi vida por mi hijo, pero no me fue concedido” y agregó: “Entonces, como yo ya di mi vida por él, ya no me pertenece, ahora debo vivirla en homenaje a Gonzalo y desde que me levanto hasta que me acuesto, pensando en él, trato de ser mejor persona, mejor padre, mejor hijo, mejor amigo, mejor integrante de la comunidad.”
Ese es el homenaje que podemos hacerle a nuestros hijos, pues ¿qué padre no daría su vida por la de su hijo?
En la cultura a la que pertenecemos, homenajear al hijo que partió es ir al cementerio, llevarle flores, tener sus fotos, ofrecerle misas, todo eso está bien, pero con el mensaje de Renacer descubrimos que nuestro homenaje va más allá, consiste en vivir, permanentemente, en homenaje al hijo todos los instantes de nuestra vida.
No es que vayamos a vivir en homenaje a nuestros hijos mientras estamos en Renacer, sino que el homenaje a nuestros hijos es permanente: eliminando el odio, sacándonos la bronca, eliminando las culpas, teniendo ganas de trabajar, ejercitando el amor, en una palabra, vivir como nuestros hijos quisieran que viviéramos.
Íntimamente deberíamos hacernos la pregunta ¿cómo quisieran ellos que nosotros viviéramos?
Cuántas veces los hijos le dicen a su mamá: “mamá quisiera verte siempre linda”. Estamos seguros que muchas madres a quienes sus hijos, antes de partir, les dieron esa señal premonitoria de cómo quisieran verlas, hoy se dejan de peinar, se dejan de arreglar, hacen como María una madre de Renacer Artigas que nos decía: “pasé 10 años andando por las calles dando lástima, toda despeinada, desaseada, mal vestida, en ruinas, entré en Renacer y hoy me paran por la calle y me preguntan ¿qué pasó que te veo tan bien y arreglada? Y yo les contesto fue el mensaje de Renacer” y agregó “Ustedes me ven hoy bien arreglada, pero pasé 10 años en que mi esposo era un viudo con una señora “viva”, entre comillas; ahora recompusimos el hogar y recompusimos nuestra vida, gracias a que ahora vivimos como hubiera querido el hijo que partió.”
¿Acaso alguien tiene la duda de que nuestros hijos quisieran que nosotros viviéramos una vida digna?
Una vida digna por aquellos seres queridos que nos rodean, el esposo o la esposa, una vida digna para los otros hijos que están con nosotros, o ¿acaso ellos no están sufriendo tanto o más que nosotros? ellos perdieron a su hermano, a su compañero de juegos, a su compañero de picardías, a veces a su mascota otras veces a su modelo y ellos lo sienten profundamente y cuando nosotros elegimos el camino de las emociones, elegimos el camino del odio, el camino de la angustia, de la bronca, de la culpa, del desgano, de la inacción, encerrados en el propio dolor, ellos ven que sus padres también se están yendo de la vida, que ya no son aquellos padres que eran antes.
Nosotros debemos vivir la vida dignamente para que ellos puedan superar esa tremenda dificultad que han tenido en sus vidas tan tempranamente.
También tenemos que vivir una vida digna para los amigos, esos amigos que vienen y luego no saben que decirnos, pues nos encuentran amargados, nos encuentran tristes, no saben de qué hablar con nosotros y entonces para no hacernos sufrir, se retiran... somos nosotros los que tenemos que llamarlos y demostrarles que podemos llevar una vida digna en homenaje a ese hijo que partió y ni que hablar para la sociedad, porque la sociedad no puede perder a un padre o a una madre que ha perdido un hijo, la sociedad necesita de nosotros y el mensaje de Renacer lo que hace es devolver a la sociedad padres con dignidad para enfrentar la vida.
Por este camino que muchos, en algún momento, empezamos a transitar y otros empiezan hoy a transitar se pueden descubrir una cantidad de cosas nuevas, pero no existen varitas mágicas, todo depende de nuestro esfuerzo, todo depende de nuestra determinación, todo depende de nuestra responsabilidad y de la asistencia asidua a las reuniones periódicas del grupo, no como una reunión social, sino para descubrir, lo que oculto tras las palabras, encierra el mensaje de Renacer.
Si se opta por el camino de asumir una actitud positiva frente a la vida en homenaje a sus hijos, siguiendo el camino del amor, renunciando al dolor, al final de ese camino, en determinado momento, se logrará recuperar aquello que todos perdimos el día de la partida de nuestros hijos, cuando nos cayó una bomba y no sabíamos que hacer con nuestras vidas.
Aquel día perdimos la paz interna, nos llenamos de insomnios, nos llenamos de dudas, nos llenamos de preguntas, pero si transitamos el camino que se abre ante nosotros, a través del mensaje de Renacer, va a llegar un momento en que se recobre la paz interna y a pesar de no tener la presencia física de nuestros hijos, podemos ser felices en la presencia espiritual de ellos, en su recuerdo amoroso y sobre todo en su homenaje, entregándoles el tributo de nuestra vida, siendo cada día mejores personas.
Esta es la invitación contenida en el mensaje de Renacer al corazón de cada padre: renunciemos al dolor profundo, renunciemos a la culpa, renunciemos al odio, renunciemos al llanto, para en su lugar sembrar en nuestro jardín, el jardín de Renacer, una flor y cada uno sabrá si lo que quiere plantar en ese jardín es un cardo o es un jazmín.
A través del tiempo hemos recibido de Renacer, ya sea de sus creadores, de los demás padres o de las lecturas realizadas, una enorme cantidad de conceptos que nos han ayudado a vivir esta instancia que la vida nos ha deparado y han sido el faro que nos ha permitido, en este mar embravecido, ver una luz de esperanza, pues como nos dijo Gustavo Berti “no todo termina cuando se va un hijo, más bien, diría que muchas cosas comienzan cuando se va un hijo. Esa es la tarea, descubrir qué es lo que comienza en la vida después que se va un hijo” y éstas, que hemos descrito aquí, son sólo algunas de las tantas cosas que es posible descubrir; depende de cada uno de nosotros como seres únicos e irrepetibles.
Ana y Enrique
De Renacer Congreso – Montevideo Uruguay
Amigos en el dolor y en el amor
De nuevo gracias por abrir su corazón a todos los que lo necesitamos.
Espero hacerlos sentir lo mismo de mi parte y también de Ernesto.
Un abrazo,
Desde el corazón de una madre
Cuando mi hija Rebeca tenía 3 años, le gustaba mucho que yo me acostara un ratito con ella antes de dormirse. En ocasiones, yo estaba muy cansada. Entonces, para convencerme de estar con ella ese momento, una noche me dijo: - Mami, vamos a mi cama, para que hablemos de cosas de mujeres. Desde aquel día, siempre, antes de ir a su cama, lo repetíamos: - Vamos... a hablar cosas de mujeres.
Esos fueron momentos que para mi son invaluables, que se repitieron durante muchos años, y que por lo que me resta de vida valoraré y atesorare muy dentro de mi corazón. Siempre recordaré esas tertulias cada noche en su cama, en las que pudimos compartir nuestros sueños, alegrías y tristezas. A veces, no decíamos nada, solo estábamos muy juntitas, un abrazo, un beso, una caricia en su cabello. Qué momentos tan gratos, que ya nunca se repetirán. Hace casi 2 años, a sus 18 años, mi querida hija murió en un accidente de tránsito. Sin embargo, ahora, aunque físicamente ya no está conmigo, cada noche, en lo profundo de mi corazón, la escucho decir:
"Mami, vamos a mi cama, para que hablemos cosas de mujeres"
Por Ruth Altamirano Pinzón
Para todas las Mamás de Renacer
Nueve lunas me gestaste
protegiéndome y cuidándome
nueves meses me sentí libre
donde vivía en una cuna de oro
de la cual no quería salir.
Me llevabas a todos lados:
adonde ibas, allí estaba;
Aún no conocía la cara de la Reina,
la Reina de la protección
que eras vos, Mamá.
Nueves meses de ilusión me pensaste.
Pasaron rápido y por fin nací:
entonces, conocí a mi gran amor vos,
la Reina de todas las Madres.
Hoy soy tu angelito,
quien te cuida, te protege,
quien va con vos a todas partes,
quien te abraza cuando estás mal,
quien te mima e ilumina desde el cielo,
el hermoso lugar donde te espero.
Y sé que estarás a mi la
doy la historia se repetirá:
me abrazarás, me besarás
como siempre lo hiciste.
Esperándote aquí estoy
y hoy te envío un beso y una flor
que te entrego en este día para decirte
¡Feliz día Mamá!
Autor: Diego Gabriel Mercado
Esperaré
Esperaré, por la fortuna de la vida
Por esas lágrimas de felicidad que no podremos
Dejar pasar
Sabemos bien que no será cuestion de días
Y estas heridas pronto sanarán
Escucha la fé que te vengo a entregar
Nos pertenece con solo intentar
Esperaré, por tí
En un mundo que no es fácil de llevar
Sin tí
Hasta que encuentres la razón para llegar
A mí
Yo cuidaré cada minuto de tu vida
Y por las noches en sueños vendré
Eres la luz de mi voluntad
Serás el sueño que ya llegará
Esperaré, por ti
En un mundo que no es fácil de llevar
Sin tí
Hasta que encuentres la razón para llegar
A mí
Una historia de amor
Y un camino se abrirá, así
No hay diamantes solo cal
Esperaré, por tí
En un mundo que no es fácil de llevar
Sin tí
Esperaré, por tí
En un mundo que no es fácil de llevar
Sin tí
Hasta que encuentres la razón para llegar
A mí
Esperaré......
Vale más llorar que reir…
Vale más llorar que reir,
pues podrá hacerle mal al semblante
pero le hace bien al corazón.
Del libro de Eclesiastés 7:3
La muerte y los niños

"La muerte y los niños" es un libro de la escritora sueca Elizabeth Kubler Ross, especialista en el estudio de la muerte. Es una obra maravillosa en donde los padres que hemos visto fallecer a nuestros niños podemos encontrar un halo de consuelo.
Dentro de sus teorías, la Dra. Kubler dice, que los niños que mueren apenas al inicio de su vida, son "almas viejas" que necesitan poco tiempo para alcanzar su perfección, antes de ir al cielo.
Aunque para algunos suene descabellado, pensar que nuestra bebé partió porque era un alma vieja, me tranquiliza.
Estoy segura que Raquel era perfecta, no solo física, sino, espiritualmente, estoy segura que su alma llegó al cielo y fue recibida con júbilo. Creo que ahora está allí velando para que Ernesto y yo pasemos por este dolor y podamos renovarnos integralmente.
Que se haya ido me duele hasta los huesos, nada pudo ser tan inesperado, nada puede ser más triste que nuestra hija no esté físicamente. Pero lo cierto es que aunque esta realidad me traspase el corazón, así es la muerte, inesperada, para todos, incluso para los niños.
El juicio nos ha recordado que vivimos en el amor
El fallo de este juicio, tal y como lo dije en la sala de debates, para mí cumplió 3 propósitos, por lo que me siento satisfecho:
1. Fue un homenaje a nuestros hijos. A lo largo del debate, a pesar de los intentos esporádicos e infructuosos, de manchar sus nombres, siempre salió a relucir de qué madera estaban hechos estos muchachos. A nosotros nos dio sentido de orgullo re pensar en quiénes eran ellos. Ese es el espíritu que nos dio la energía y el valor a lo largo de todo el proceso. Reciban nuestro reconocimiento: Rebeca, Natalia y Diego. Su ejemplo nos inspira y sigue dando vida. Su luz sigue brillando y su mensaje de amor ha fluido a raudales en este proceso.
2. Es un regalo de amor a la persona que irresponsable y dolosamente le quitó la vida a nuestros hijos. Ese es el imperativo ético. Le estamos devolviendo amor a pesar de lo que nos hizo porque nosotros no vivimos en el odio y el rencor, vivimos en el amor. Nunca ha sido fácil castigar o enfrentar a las consecuencias, a los seres que amamos. Pero, la vida nos ha enseñado que somos responsables de nuestros actos y debemos enseñar y exigir eso en todo tiempo. Sabemos que HOY empieza para la familia de ese muchacho, lo que empezó para nosotros, los padres, el 07 de octubre. Por eso, nos compadecemos de su familia y entendemos su dolor ante las muchas pérdidas que significa la "cárcel".
3. Es una lección para todos los que conducimos. No basta no tomar, ni manejar drogado, hay que ser más cuidadoso y por sobre todo, respetuosos de las leyes de tránsito y más allá de ello, de la vida de los demás. No es posible que con una nueva Ley de Tránsito, con penas más rigurosas, con más oficiales de tránsito en las calles, con nuevas y mejores carreteras, aún así, cada día una familia costarricense más, tenga que enfrentarse a la muerte de sus hijos en accidentes de tránsito. Un cambio tiene que venir desde adentro y debe empezar por nosotros. La muerte de nuestros hijos nos ha enseñado tanto de la vida!!!
Gracias a todos los que nos han acompañado en este tiempo!
Un abrazo
Pequeña Flor, a tres meses de tu partida

¿acaso conoces a mi princesa?
Ella era un capullo blanco, puro y maravilloso,
me dio todo lo que tenía, su amor inmortal y precioso.
Su alma partió a un mundo brillante,
su alma voló a la eternidad
mariposa hermosa si la ves,
dile que mi mundo nunca volvió a ser igual.
Mariposa llévale mi mensaje de amor,
dile que su mami la añora
que está intentando renacer,
dile que su papi la llora
desde lo más íntimo de su ser.
Mariposa hermosa vuela rápido
hasta donde ella se encuentra,
conviértete en mensajera
de este poema de amor
vuela, mariposa vuela
y encuentra a mi Pequeña Flor.
Libros
Hay una buena cantidad de libros y ensayos escritos por padres como nosotros donde nos relatan sus experiencias y su sentir, de las que podemos extraer grandes enseñanza.
También encontrará lectura de gente que ha dedicado su vida a colaborar con gente como nosotros y nos comparten sus enseñanzas.
Para los que les gusta leer y quieren respuestas a algunas preguntas que surgen en nuestro nuevo camino, les recomiendo este link.
En especial me gustaría recomendarles "Cuando los hombres están de luto - de Elizabeth Levang", en este nos relatan las diferencias entre el hombre y la mujer, entre las parejas al enfrentar los sentimientos de perdida, el luto, la tristeza, el enojo y todo este coctel de sentimientos que enfrentamos al perder nuestros hijos.
Además me gustaría también recomendarles "La muerte un amanecer - de Elizabeth Kubler Ross" en el cual nos habla de la muerte como un renacer.
Saludos. Aquí ManSua Papá de Kyke.