
Me encanta el nuevo formato del Blog, muy práctico!!! Me siento orgullosa de pertenecer a este grupo. Los quiero mucho.
Grupos de Ayuda Mutua para padres y/o madres que enfrentan la muerte de hijos.

Es dificil andar en este mundo
Siempre mirando a mis pies
Ignorando que en cada segundo
Algo ha dejado de ser
Es dificil borrar este momento
Porque yo he visto nacer
De tus ojos la estrella en el cielo
Que me dice a lo lejos que hacer.
Vivir es parte de un sueño
A veces grande o pequeño
Hacen que el mundo sea eterno
Burlando el miedo y el tiempo.
Todo ha empezado en un sueño
Cuando el dia termina en silencio
A mi almohada le cuento el dolor
Que mis lagrimas llevan por dentro
Como espejo reflejan mi voz
[Coro:]
Todo ha empezado en un sueño
Soñar es la libertad
De aquel que ha tocado el
Cielo sin saber volar
Este es un extracto de la reflexión en la que nos guió Hannia. Gacias Hannia!!!
Dice Elisabeth Lukas, discípula de Frankl, que los animales sufren y mueren , solo los humanos sentimos culpas. Agrega que la culpa es una parte esencial de la vida humana, es natural sentirla, pero también debemos saber que, como toda parte de la vida humana, tiene un sentido, y una cualidad redentora inherente a ella.
Cuando el padre se lamenta: "Si hubiera hecho...", "si hubiera sabido...", "si le hubiera dado...", si no le hubiera dado..." Debemos recordarle que siempre hicimos y vivimos de la mejor manera que supimos y pudimos. Seguramente no quisimos herir o dañar a nuestros hijos, todo lo que hicimos creímos hacerlo por su bien. Somos humanos, y como tales, cometemos errores.
Aún así, algunos padres persisten en sus sentimientos de culpa, y es útil saber que en la culpa hay un potencial positivo, esa cualidad redentora a la que nos referíamos al comienzo; la que nos permitirá admitir nuestros errores pero saber también que con ese reconocimiento va implícita la oportunidad de resolverla a través del cambio para bien.
Regresar a qué causó nuestro comportamiento en determinadas circunstancias, es inútil. Dice la Dra. Elisabeth Lukas: "tengo cosas más importantes que hacer que desenterrar errores del pasado; el presente debe ser utilizado y el futuro planeado." Nosotros compartimos plenamente este criterio, de aquí se desprende que el "trabajar" y "elaborar" los sentimientos negativos, reactivando momentos dolorosos, no solo no es positivo sino que impide que el padre vea con claridad cuales son sus opciones hoy. La logoterapia insiste que el pasado no puede ser cambiado, pero lo que sí tengo aún es la libertad de elegir la actitud con que me enfrentaré y resolveré mi culpa. (modulación de actitud) El perdón es una opción válida, el perdonarse y perdonar nos permitirá trascender el sufrimiento egoísta, el camino sin retorno, para elevarnos por encima de lo mezquino e inmediato, en las alas de las fuerzas indomables del espíritu, más allá del horizonte, hacia una vida plena de sentido. El perdón nos libera, rescatando lo mejor de nosotros mismos.
Dice Rainer María Rilke: "Si el ángel se digna venir, será porque lo hemos llamado, no con nuestro llanto, sino con la firme voluntad de volver a empezar siempre". Cómo mi vida cambie, será el resultado de haber aprendido de mis errores, y lo haré por mi, por los que me rodean y sobretodo por ese hijo que desde ese momento habré convertido en mi maestro.
Un papá hizo el siguiente comentario:
"Mi hijo partió por un accidente quirúrgico, yo había elegido e insistido sobre el cirujano, me sentía tan culpable que no encontraba consuelo. Hasta que un día reflexioné que lo que había ocurrido estaba más allá de mi control, el cirujano era una persona muy capaz, todo apuntaba a que esta fuese una intervención normal, y sin embargo el resultado fue otro, aquel que jamás hubiera siquiera imaginado, entonces me fui al cementerio y le dije a mi hijo: "hijo, perdoname, yo jamás hubiera querido que las cosas salieran así, hice lo mejor que creí en esas circunstancias, pero la vida quiso que vos partieras, te pido perdón" .
Desde ese día ese papá se siente mejor.
Una mamá se lamentaba el haber sido una madre demasiado severa, quizá hasta cruel, al punto de permitir que "se le fuera la mano" con los chicos. Al partir su hija, la culpa no la dejaba vivir. Elisabeth Kubler Ross, ante un caso semejante, luego que todos [1]sus esfuerzos por hacerle entender a esa madre que quizá se estaba juzgando muy severamente, finalmente se mostró de acuerdo con ella: "Bien, concuerdo contigo, fuiste una madre demasiado severa, ahora, ¿Qué vas a hacer al respecto? ¿Cuáles son tus opciones?" Y aquí es donde una vez más surge la capacidad redentora inherente a la culpa, porque las opciones son solo dos: seguir viviendo como hasta ese momento -con el agravante que para los que quedan, además de una madre severa tendrán una madre incapaz de vivir una vida con sentido y alegría-. o luego de replantear su vida con valentía, puede optar por pedir perdón a la hija que partió, y quizá a los que quedan, y luego perdonarse a si misma, aceptando la responsabilidad que esto implica: la del cambio para bien. Poner todo el empeño posible en lograrlo, e implícitamente su cambio convierte a su hija, en una mensajera amorosa, en uno de esos seres de luz que vienen al mundo para tocarnos breve pero profundamente con su amor, dejando una enseñanza que perdura.
Alicia Schneider Berti y Gustavo Berti
[1] Trabajo producido por Alicia y Gustavo Berti, Renacer Río Cuarto, Argentina
Este es un mes que muchos Padres que hemos perdido un hijo, estan cumpliendo años, y este 22 de setiembre del 2009, mi hijo Fernando cumple 27 años de estar en nuestras vidas, 25 años y 7 meses con su presencia física y 1 (un) año y 5 meses, en su transformación espiritual. Con su muerte, el dolor y el sufrimiento no han podido ser los grandes ausentes en mi vida, ni el porque tenía que ser mi hijo juzgando a Dios, y reprochandole porque tanto dolor y tanto sufrimiento, que desgarraba a toda mi familia, gracias al deseo de la busqueda de una razon, del porque él se murió, Dios llegó a colocarme en el lugar que tenía que estar, en un Grupo de Renacer, y allí mi hijo me comenzo hablar atravez de mis pares, con sus testimonios y lágrimas de lo que estan viviendo con la muerte de sus hijos, donde hasta los más insencibles se doblegan ante tanto dolor, dandome a mi la oportunidad de ir sintiendo que mi hijo no se marcho, sino más bien se transformo en el Gran Maestro, el cual me esta moldeando para que sea una persona mejor, que no me afane por lo material, sino que vuelva los ojos a lo espiritual, donde se que voy a lograr trascender mi vida atravez de sus enseñanzas, de esos abrazos que él me da en los momentos que más lo estraño, cuando mis ojos se mojan él esta allí brindandome una sonrisa y me dice aquí estoy que si te caes te motivo a levantarte de nuevo porque te acompañare por el resto de tu vida, hasta que estemos de nuevo juntos, pero antes me recuerda que no estoy solo y debo de acompañar a su madre Milagro y sus dos hermanas Nancy, y Andrea. Y que no me olvide de acompañar a las personas que me están dando este regalo de cumpleaños, Mis Pares de Renacer, los cuales hombro a hombro luchamos para trasender el sufrimiento y el dolor, en el amor de nuestros hijos.
Gracias por permitirme estar con ustedes y con mi hijo Fernando.


Gracias David, por existir, por la historia de amor que nos regalas, por tu valentía y por convertirte ahora en mi maestro.Recién casados, Ruth y yo solíamos tocar y cantar juntos. Yo la guitarra y Ruth la Flauta Traversa. Siendo niño, Guayo nos seguía con su mini guitarra. Hoy, después de más de 20 años, es él el que la toca y nosotros los que lo seguimos.
Después del concierto de presentación del primer CD de Punto75, una de las bandas en que toca Guayo, recordaba con mi esposa, esos tiempos de juventud y de lo muy bien que la pasábamos con eso de la música. Entonces, me puse a pensar en lo feliz y rico que es hacer las cosas que a uno le gusta y hacerlas con la pasión y la entrega de la juventud.
Creo que este es parte del mensaje de amor que nos dejó nuestra amada hija Rebeca al partir y que Guayo nos lo recuerda en cada presentación. Gozo y pasión!!!


Cuando murió su madre Mónica, mujer de una fe y vida ejemplares, una gran tristeza se apoderó de él. Se resistía a llorar y le pedía a Dios que le quitara el dolor. Hasta se hizo unos baños calientes, para echar de su alma la aflicción y la tristeza, de acuerdo a las costumbres de su tiempo. Pero no le funcionó. Finalmente tuvo que llorar.
…y no pudiendo reprimir el sentimiento de verme privado de ella repentinamente, me dio gana de llorar delante de Vos por ella y por mí, tomando motivos para llorar, de su proceder y el mío. Así solté el dique a mis lágrimas, que hasta entonces tenía represadas, dejándolas correr cuanto quisiesen, hasta que nadase y descansase mi corazón con ellas, como efectivamente descansó, por ser Vos el único testigo que había de mi llanto, no habiendo allí persona humana que diese a mis lágrimas alguna interpretación vana y torcida. (San Agustín, Confesiones, Trad. Eugenio de Zeballos, Ed. Iberia, Barcelona 1964, p. 241.)
Cuando San Agustín escribió esto en sus Confesiones, allá por el 400 d. de J.C. era su deseo que los que lo leyesen, honrasen la memoria de su madre. Así que cuando yo leí esto, honré a Mónica y di gracias a Dios por permitirme conocerla a través de estos antiguos escritos de su hijo. Me sentí muy conmovido porque algo así es lo que soñamos los padres de Renacer respecto de la memoria de nuestros hijos.


El desafío de RENACER, es un libro que leí esta semana, escrito recientemente, por Mauricio Meza Acosta, fundador del Grupo Renacer en El Salvador.
Este libro es un verdadero homenaje a Rafael Eduardo Meza, un valiente niño, hijo de Mauricio y Gabriela. Un niño entusiasta, triunfador, con el valor y la belleza de un tigre, siempre dispuesto a ganar. A sus 10 años le toca batallar con el cáncer que invadía su cuerpo, logrando, a través de muchos tratamient0os y deterioro, llegar hasta el final sin quejarse. Y aunque el cáncer le ganó la batalla por su estancia en esta tierra, no le ganó la guerra de la vida.
Es un relato que nos muestra el dolor, desde una perspectiva no de la derrota, sino de la esperanza. De la actitud que se puede tener ante el sufrimiento y la impotencia de ver a su hijo morir. Es el testimonio de un padre desgarrado, enfrentando la crisis existencial más fuerte que puede experimentar un ser humano, contado desde una perspectiva trascendental. Un poema hermoso, como el de Job, de un padre que se niega a aceptar la muerte de su hijo como derrota.
Es un canto hermoso, de un padre diciéndole sí la vida. Sí a pesar de todo. Renaciendo de las cenizas y con el legado de amor y fortaleza dejado por su hijo iniciando una nueva búsqueda más profunda de Dios. Buscando como trascender en honor a la memoria de su hijo.
Esta es la historia de un hijo más, como muchos otros, que con su muerte, no solo han traído a sus padres de vuelta a la vida, sino que han provocado una obra de amor que prevalecerá en su país y más allá de sus fronteras. Es la historia de un niño más, que se suma a la memoria colectiva de los hijos de Renacer, que poco a poco irá cobrando conciencia en la sociedad.
Es la historia de un niño que prevalecerá a través el tiempo, porque es una historia de amor contada desde el corazón de un padre renacido que no dejará su memoria en el olvido.
Bien hecho, Mauricio, has honrado a tu hijo, como debe ser!!!
Durante un tiempo en nuestro camino luego de la muerte de nuestros hijos los recuerdos duelen, son motivo de llanto para algunos, pero sin importar que nos causen son los tesoros que nos acercan a la vida plena que vivimos con ellos.
Hoy el tiempo ha pasado y disfruto mucho de los recuerdos, recordar es volver a vivir y es lo que hago cuando me doy el tiempo y el permiso de regresar el tiempo, observarlo y disfrutarlo una y otra vez.
Quiero compatir con ustedes este recuerdo maravilloso, se trata de un viaje que realizamos kyke y yo a Playa Naranjo en bicicleta, una aventura un poco loca, pero llena de vida, una linda aventura.
Enlace (de clic para leer este recuerdo)Aquí ManSua. Saludos.

Quiero invitarlos a la presentación del primer CD de Punto 75. Es un proyecto en el que mi hijo Guayo, con los demás en la banda, han trabajado por 3 años.
Todas las canciones son originales y llevan un mensaje espiritual al ritmo del mejor Rock Alternativo Latinoamericano.
Este miércoles 16 a las 8:30 p.m. en el Jazz Café Escazú.
Es un disco cuyo tema es Dios, y punto. De arriba a abajo busca hablar de Dios segun nuestra experiencia de vida hasta el momento. Desde una cancion simple e intima como Para Ti, hasta letras como Eterno o Celestial acompañados de musicos de la Orquesta Sinfonica Nacional. En fin, es un disco que se sale del standard cristiano hacia algo un poco mas rock, intenso y energetico de principio a fin.
Para más información y reservaciones: http://www.jazzcafecostarica.com/det_espec.php?eid=367
Para oir sus canciones:
Pueden entrar en youtube y buscar: Punto75

El domingo tuvimos la bendición de presenciar el Concierto de los compañeros Carlos y Carol, conocer su familia y su grupo Eolian.
Vimos a su hija María Fernanda bailar y cantar con sus padres alegremente.
Escuchamos y disfrutamos de su presentación hechas de melodías y letras que salen del alma de dos personas que el sentido de su vida está a la vista de todos... El amor a Dios y al prójimo.
En el siguiente enlace podrán ver algunas de las fotos que realizamos Eduardo y yo.
Viktor Frankl
Nos sale aquí al paso un fenómeno humano que yo considero fundamental desde el punto de vista antropológico: la autotrascendencia de la existencia humana.
Quiero describir con esta expresión el hecho de que en todo momento el ser humano apunta, por encima de sí mismo, hacia algo que no es él mismo, hacia algo o hacia un sentido que hay que cumplir, o hacia otro ser humano, a cuyo encuentro vamos con amor.
En el servicio a una causa o en el amor a una persona, se realiza el hombre a sí mismo. Cuanto más sale al encuentro de su tarea, cuanto más se entrega al otro, tanto más es él mismo hombre, y tanto más es sí mismo. Así pues, propiamente hablando sólo puede realizarse a sí mismo en la medida en que se olvida a sí mismo, en que se pasa por alto a sí mismo.
¿No ocurre lo mismo con el ojo, cuya capacidad visiva depende de que no se vea a sí mismo? ¿Cuándo ve el ojo algo de sí? Sólo cuando está enfermo. Cuando padezco glaucoma, veo una nube, y entonces es cuando advierto la opacidad del cristalino. Cuando tengo un glaucoma, veo un halo de colores del arco iris en torno a las fuentes luminosas, lo que no es sino el glaucoma. Pero en esta misma medida disminuye la capacidad de mi ojo para percibir el entorno.
El sentido no puede darse, sino que debe descubrirse. Este proceso de descubrimiento del sentido tiene como finalidad la percepción de una figura (Gestalt). El sentido debe descubrirse, pero no puede inventarse.
Lo que se inventa o es un sentido subjetivo, un mero sentimiento de sentido, o un contrasentido. Se comprende, pues, que el hombre que no es capaz de descubrir un sentido de su vida, ni tampoco imaginárselo, se inventa, para huir de la maldición del complejo de vacuidad, o bien un contrasentido o bien un sentido subjetivo.
El sentido no sólo debe sino que también puede encontrarse, y a su búsqueda guía al hombre la conciencia. En una palabra, la conciencia es un órgano del sentido. Podría definírsela como la capacidad de rastrear el sentido único y singular oculto de cada situación.
La conciencia como órgano del sentido
La conciencia es uno de los fenómenos específicamente humanos. Pero no es sólo humano, sino también demasiado humano, hasta el punto de que participa de la condition humain y está marcada por su sello, la finitud.
La conciencia también puede extraviar al hombre. Más aún; hasta el último instante, hasta el postrer aliento, el hombre no sabe si ha cumplido realmente el sentido de su vida o si más bien tan sólo ha creído haberlo cumplido: ignoramus et ignorabimus (“ignoramos e ignoraremos”)
Desde Peter Wust, “incertidumbre y riesgo van unidos”. Por mucho que la conciencia pueda dejar sumido al hombre en gran incertidumbre respecto de la pregunta de si ha concebido y comprendido el sentido de su vida, esta incertidumbre no le exime del riesgo de obedecer a su conciencia o, cuando menos, de pararse a escuchar su voz.
Pero no sólo ese riesgo forma parte de aquella incertidumbre, sino también la humildad. El hecho de que ni siquiera en nuestro lecho de muerte sepamos si nuestro órgano del sentido, nuestra conciencia, ha sido o no víctima de un engaño, significa también que es la conciencia de los otros la que puede estar en lo cierto.
Esto no quiere decir que no existe ninguna verdad. Sólo puede haber humildad, significa, por consiguiente, tolerancia. Pero tolerancia no quiere decir indiferencia. En efecto, respetar la fe de los que opinan de otra manera no significa identificarse con ella.
Vivimos en una época de creciente difusión del complejo de vacuidad. En esta época, la educación ha de tender no sólo a transmitir conocimientos, sino también a afinar la conciencia, de modo que el hombre preste atento oído para percibir el requerimiento inherente a cada situación.
El vacío existencial o complejo de vacuidad
En unos tiempos en que los diez mandamientos han perdido, al parecer, su vigencia para tantas personas, el hombre tiene que estar capacitado para percibir los 10.000 mandamientos encerrados en 10.000 situaciones, con las que le confronta su vida.
Y esto no sólo hace que la vida le parezca de nuevo plena de sentido sino que él mismo se inmuniza contra el conformismo y el totalitarismo, estas dos secuelas del vacío existencial.
Y es que sólo una conciencia despierta da al hombre capacidad de resistencia, de modo que ni se pliega al conformismo ni se inclina ante el totalitarismo.
De una u otra manera, la educación es hoy más que nunca una educación para la responsabilidad. Y ser responsable significa ser selectivo, ir eligiendo. Vivimos en el seno de una affluent society, (una sociedad cambiante), estamos sobre saturados de incentivos a través de los mass media y nos hallamos en la edad de la píldora.
Si no queremos quedar sepultados bajo esta oleada de incentivos, si no queremos hundirnos en una total promiscuidad, entonces tenemos que aprender a distinguir entre lo que es esencial y lo que no lo es, entre lo que tiene sentido y no lo tiene, entre lo que es responsable y lo que no.
Sentido es, por tanto, es sentido concreto en una situación determinada. Es siempre el requerimiento del momento. Pero este requerimiento está a la vez siempre dirigido a una persona concreta.
Y del mismo exacto modo que cada situación concreta es singular, de este mismo modo es también singular cada persona concreta.
Cada día y cada hora espera, pues, con un nuevo sentido y a cada persona le aguarda un sentido distinto del de los demás. Existe, pues, un sentido para cada uno y para cada uno hay un sentido especial.
Una vida llena de sentido
De todo lo dicho se desprende que el sentido del que aquí tratamos debe cambiar de situación en situación y de persona en persona. Pero está universalmente presente.
No existe ninguna situación en la que la vida deje ya de ofrecernos una posibilidad de sentido, y no existe tampoco ninguna persona para la que la vida no tenga dispuesta una tarea.
La posibilidad de cumplir un sentido es en cada caso única y la personalidad que puede realizarse es también, en cada caso, singular.
No existe ninguna situación en la vida que carezca de autentico sentido. Este hecho debe atribuirse a que los aspectos aparentemente negativos de la existencia humana, y sobre todo aquella trágica tríada en la que confluyen el sufrimiento, la culpa y la muerte, también puede transformarse en algo positivo, en un servicio, a condición de que salga a su encuentro con la adecuada actitud y disposición.
Al cumplir un sentido, el hombre se realiza a sí mismo. Si cumplimos el sentido del sufrimiento, realizamos lo más humano del ser humano, maduramos, crecemos, crecemos más allá de nosotros mismos.
Incluso cuando nos encontramos sin remedio y sin esperanza, enfrentados a situaciones que no podemos modificar, incluso entonces estamos llamados y se nos pide que cambiemos nosotros mismos.
Cuanto más desconoce el hombre el objetivo de su vida, más trepidante ritmo da esta vida.
Lo que importa no es tanto que la vida de una persona esté llena de dolor o de placer, sino que esté llena de sentido.
Textos de Victor Frankl: “Ante el vacío existencial”, Herder, Barcelona 1997

