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Mi hijo FER, cumplió 2 años de fallecido, reflexiono si realmente el año que cumplió El Grupo Renacer en Costa Rica, y cumplo Yo de estar en el grupo, nos ha servido de algo.

Para realizar la reflexión me baso en la Esencia y Fundamentos de Renacer, insertando mis propias palabras de lo que he visto dentro del grupo, entiendan que es lo que Yo veo. ¿Que pueden ver ustedes tambíen?

Resumen personal de Esencias y Fundamentos de Renacer.

1- El sufrimiento no es una enfermedad

RENACER, dice con el firme convencimiento que el sufrimiento no era, ni lo será jamás, una enfermedad, sino una situación existencial, más aún, es una condición existencial del ser humano.

Al respecto Elizabeth Lukas licenciada en Psicología, nos dice que son tres los peligros del continuo lamentarse:

1-Un sobredimensionar el motivo del lamento, el que es percibido en forma exagerada y atrae toda la concentración sobre sí mismo. (Esto no susede dentro del grupo, y las personas que lo han querido hacer ya no estan en el grupo).

2-El que se lamenta acrecienta su dolor y se siente cada vez peor: se ahoga en su pena. (Hemos visto la transformación de los semblantes de nuestros compañeros y compañeras, con sus caras tristes, hoy transmiten paz y amor).

3-La familia y la sociedad no lo toleran y abandonan al ser sufriente. (El grupo inicio con 6 personas, hoy somos como 30 personas, hay aceptación, inclusibe hasta con nuestros familiares).

1ª. Preocuparse por el otro.

¿Cuál es el primer paso en este largo y difícil camino que los grupos de ayuda mutua ofrecen? ¿Cómo hacer para sacar a los integrantes de estados de profunda concentración en sí mismo y preocuparse por el otro?.

Se debe comenzar por aprender nuevas maneras de comunicación que partan desde lo mejor de cada uno hacia lo mejor del otro, (aquí se aplica la humildad y el respeto a todos). Debemos darnos cuenta que no puede existir grupo de ayuda mutua alguno sin la presencia del otro hermano que sufre — ¿qué clase de grupo sería si yo fuese el único integrante?—Y lo mejor de cada uno es ese amor que aun tenemos, por nuestros hijos, por la vida, por Dios o por uno mismo, puesto que si los corazones estuviesen secos, sin nada de amor, nadie estaría en grupo alguno. Es entonces, a través de ese amor por el hermano que sufre y que está frente a mí, que podemos darnos cuenta que, en homenaje a nuestros hijos, hemos comenzado a reemplazar el sentimiento de dolor y desesperación por un sentimiento de amor.

Elizabeth Lukas nos deja la convicción de que toda persona, aunque psíquicamente sea sumamente contrahecha y acorralada, podrá salvar su alma por la entrega de un poco de amor" Y el amor es humilde y es desapegado y es auto renuncia, y estas tres características humanas han estado ausentes de la existencia en la mayoría de los integrantes de los grupos, y las tres son fenómenos que reflejan la auto trascendencia humana. Hemos llegado así a "descubrir" que la respuesta del hombre al sufrimiento yace en la trascendencia, y se hace evidente una conclusión más: el sufrimiento no puede ser curado, ni resuelto, ni elaborado, el sufrimiento sólo puede ser... trascendido.

2 - El grupo se debe, por encima de todas las cosas, a los padres nuevos y a los que más sufren.

Esta dedicación a los padres más nuevos es cuestionada por algunos padres con mayor antigüedad en los grupos que expresan su preocupación por “continuar creciendo”, por seguir en el camino del “crecimiento interior” y ven este camino dificultado por esa dedicación. A esto contestamos con el mayor de los énfasis que, para Renacer Río Cuarto, el “crecimiento interior” tan buscado consiste en la cada vez más cercana aproximación a la compasión vivida (no reflexionada). En otras palabras: no se llega a ser compasivo a través de la lectura o la reflexión, sino merced al amor compartido con aquellos con quienes el destino común nos ha hermanado. En cuanto al dedicarse a los padres nuevos, ¿qué importa cuántas veces escuchemos a otros padres hablar de su sufrimiento, si nosotros mismos somos, cada vez, personas distintas? Por otra parte, todos los padres son libres de seguir buscando fuera de Renacer cuanta alternativa de crecimiento interior les sean factibles, y brindarlas, a su vez, en las mismas reuniones para el enriquecimiento de todo el grupo.

3 - El sacrificio y el esfuerzo deben ser personales

Ellos deben ser parte de lo que nosotros, padres que hemos perdido hijos, estamos dispuestos a dar a la vida como un homenaje a esos hijos que tanto nos han marcado con su partida. RENACER no debe ser sólo un lugar donde vamos a buscar ayuda, no; es un lugar donde vamos a dar lo mejor de nosotros en nombre de todos los hijos que con su partida (no una pérdida inútil) han contribuido a despertar espiritualmente a tantos padres, ayudando a hacer seres solidarios y compasivos, receptivos al dolor de los que sufren, y todo esto, sólo y únicamente por nuestros hijos, los que han partido y los que aún están físicamente con nosotros. Por este solo hecho la dimensión existencial, no importa cuán breve haya sido, de nuestros hijos se acrecienta con cada palabra de aliento, de esperanza que sale de nuestros corazones. Y esto es amor, ese amor incondicional que ni siquiera necesita de la presencia física del ser amado. Y cuando este amor se vuelca a la vida, como decía Rilke, con toda su tragedia y su belleza, la vida misma nos protege, nos defiende y poco a poco nos damos cuenta que somos parte de ella, que nada sucede porque si, que quizás perder un hijo era en realidad nuestro destino, de que finalmente estamos en paz con la vida misma, como decía Amado Nervo; " Vida, estamos en paz, nada me debes, nada te debo". (Esto es muy palpable en los miembros del grupo que se apoyan vía teléfono, internet, compartiendo un café, y porque no compartiendo una lágrima, una sonrrisa, y un gran abrazo).

4 - La tarea de Renacer es solidaria y gratuita

5 - Renacer no se identifica con causa alguna más allá de su misión

6 - Renacer no tiene preámbulos

Esto se basa en el hecho que al preambulizar se esquematiza y limita lo que debe fluir como la vida misma; es la pérdida de las infinitas posibilidades en el altar de la forma (lo ya escrito). Los preámbulos pueden ser necesarios para otros grupos de ayuda mutua, sobre todo aquellos que tienen que ver con adicciones, en los que es necesaria una severa reglamentación, pero en modo alguno son aplicables a Renacer, puesto que la vida y la muerte siguen siendo un misterio ante el que el hombre sólo puede inclinarse y tratar de verlo con los ojos de un nuevo hombre, por primera vez.

7 - Objetivos de Renacer

A) - Enfrentar el dolor (la realidad dolorosa) – (Todos hemos perdido un hijo).

B) - Aprender de esta realidad que nos toca vivir. (Y lo vamos logrando con tan poco tiempo).

C) - Otorgar al sufrimiento un sentido, y en este proceso

D) - Dar un nuevo significado a la vida.

De esta manera dejamos amplia libertad a cada padre para que haga su aprendizaje y encuentre sentido a su vida, a su sufrimiento. Así, el padre que a través del dolor descubre (asombrado) su dimensión espiritual, y a través de ella su capacidad de trascender y renunciar a su sufrimiento, lo hará a través de lo que escucha, cada vez diferente, en RENACER; de su propio camino intuitivo, alimentado por el AMOR que encuentra en el recibimiento y en las reuniones en si, y no lo hará porque lo leyó en los objetivos. Así también decimos que la paz y la serenidad no son un objetivo en si mismos, sino el resultado de una tarea bien hecha: al trascendernos para acercarnos al otro ayudándolo a recuperar la esperanza, nace en nosotros una paz interior profunda y perdurable.

8 - La más absoluta horizontalidad y abarcabilidad de los grupos

Somos todos, absoluta y totalmente, iguales porque todos hemos entregado hijos a la vida antes de lo deseado, sin importar la edad o causa de la partida; lo que nos une es el sufrimiento común.

9 - No tenemos personería jurídica

Este es un punto muy importante del mensaje de Renacer. Nosotros estamos convencidos que cuando muere un hijo algo nuestro muere, pero también sabemos que podemos elegir entre dejar morir nuestro ser o dejar morir nuestro ego. Si dejamos morir nuestro ser el mensaje final que damos a la sociedad es que nuestros hijos que partieron han sido nuestros verdugos, y este es un mensaje que ningún padre quiere dar, por lo que la única alternativa que nos queda es dejar morir nuestro ego.

10 - Por qué Ayuda Mutua y no Autoayuda

Si bien RENACER nació como grupo de autoayuda, desde hace más de 10 años se ha cambiado éste término por el de ayuda mutua. En la elección del término ayuda mutua por sobre autoayuda hemos respetado el concepto frankleano de la felicidad como resultado y no como meta, y consideramos que la ayuda a uno mismo es el resultado de una tarea adecuadamente cumplida que consiste en la ayuda a un hermano que sufre y en ese proceso de ayudar a otro me ayudo a mi mismo en una tarea de ayuda mutua. Esta vuelta de tuerca existencial que va de "recibir para después dar" (tan frecuente en los "preámbulos" de grupos de autoayuda) hacia el "dar para recibir" de Renacer, es consistente con el postulado cristiano y reafirma la auto-trascendencia del ser humano que se reconoce en la siguiente frase de Frankl: "El hombre que se levanta por sobre su dolor para ayudar a un hermano que sufre trasciende como ser humano", uno de los lemas de Renacer.

Siempre que perdemos un hijo estamos dando algo al mundo: ¿qué damos? Nada menos que una señal, un mensaje que toda la sociedad percibe, un mensaje que damos con nuestra actitud y que por lo tanto perdura y con el que sólo podemos decir dos cosas: que la muerte todo lo puede, que el amor es incapaz de derrotarla, que todo está perdido, que después de todo los hijos que partieron fueron artífices de nuestra destrucción, o podemos decir que fuerte como la muerte es el amor, que hemos decidido vivir después de todo, con la frente alta y como homenaje a nuestros seres queridos que nos han precedido en ese viaje evolutivo que llamamos muerte, y que siempre nos acompañan y esperan de nosotros sólo lo mejor.

Como decía Dostoievsky, ser dignos de nuestro sufrimiento pues igualmente digno y valioso es el origen de ese sufrir.

Porque después de todo.

“No somos lo que recibimos de la vida sino lo que devolvemos a ella Y hemos decidido devolver una obra de amor porque en ella está el recuerdo y la memoria de nuestros hijos, los que partieron y los que aún están”.

Mil felicitaciones compañeros, porque apenas tenemos un año, y otros mucho menos de estar en Renacer. Estan realizando un verdadero trabajo, basado en estos principios, los cuales con el tiempo los llegaremos aplicar de una mejor forma.

Con todo mi respeto y cariño:

Fernando Piedra, papá de FER.

RENACER NO DEBE TERMINAR SIENDO UN GRUPO DE DUELO: Aspectos

A pesar de que ya tenemos el nuevo sitio del Grupo, publico esto aquí porque es complemento al post anterior, hasta que subamos ambos artículos juntos al sitio nuevo… Son un par de artículos largos, así como largo es el camino que tenemos que andar… Pero creo que muy valioso de leer. Tomelo con calma, lealo poco a poco. Hagamos nuestro propio aporte al mensaje de Renacer.  Eduardo Mena, Papá de Rebeca y Guayo.

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En relación a “RENACER NO DEBE TERMINAR SIENDO UN GRUPO DE DUELO” nos permitimos detallar, a mero titulo informativo, algunos aspectos de este movimiento, a veces desconocidos y otras veces ignorados.

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Cuando Alicia y Gustavo Berti perdieron a su hijo Nicolás, por entonces, la pérdida de un hijo, era considerara como una tragedia o una enfermedad, o una situación que desemboca en una o ambas cosas.

Pero el matrimonio Berti considerando que no siempre las cosas son lo que parecen ser y que en ese “parecer ser” no se agota todo lo que esas cosas son, empezaron por pensar que algún sentido tendría que tener el hecho que se encontraran, ya sea en su consultorio para él o en su actividad docente para ella, con  muchos padres que también habían perdido hijos y se les ocurrió convocarlos ¿para que?

¿Para qué?, era la pegunta de los convocados y la contestación fue: “no sabemos que vamos a hacer,  pero una cosa es cierta, no vamos a ser un grupo de llorones, vamos a juntarnos para ver cómo podemos encontrar un sentido, un significado a esto que nos pasó.”

Impulsado por sus espíritus científicos, ya que la especialidad de él es la de neurocirujano, y la de ella docente, sintieron la necesidad de encontrarle un fundamento científico a lo que les estaba sucediendo, pues la crisis les había producido una desconexión de la realidad que los rodeaba, de extraordinaria intensidad, lo que les despertó una gran curiosidad por entenderla.

En ningún tratado de psicología occidental les fue posible encontrar una descripción del bienestar que experimentaban al ver que unos padres que habían llegado al grupo, por vez primera, con los rostros extenuados por el dolor, abandonaban la reunión con una sonrisa en los labios y una mirada de agradecimiento en sus ojos.

La falta de respuesta por parte de las ciencias de la psiquis, les planteó la duda inicial con respecto a la tarea que llevaban a cabo.

Esta curiosidad recién pudo ser satisfecha cuando, adentrado ya en la tarea de trabajar en Renacer y buscando una teoría científica que validara la experiencia empírica que se estaba recogiendo, les llegó el conocimiento de Husserl y su fenomenología, donde él hablaba de la reducción trascendental, y fue entonces, que se dieron cuenta que la experiencia vivida, que tanta curiosidad les despertaba, había sido precisamente eso, una reducción trascendental, una formidable puesta entre paréntesis del mundo que les rodeaba, capaz de hacerles experimentar la nada en su plenitud.

Una reducción trascendental, que según Husserl, mediante un cambio de actitud, era capaz de “provocar una transformación personal que implica, además, la más grande transformación de la propia existencia, que le está dada como tarea a la humanidad en cuanto humanidad.”

Fue, entonces, que al conocer, por primera vez, que otros hombres afirmaban en sus obras, sin vacilación alguna, lo que estaban experimentando ellos, les proporcionó el temple necesario para continuar en ese camino que, aunque por entonces no tenía un destino establecido, iba a terminar en una experiencia colectiva inimaginable en ese primer momento.

El encontrar, finalmente, una explicación a la experiencia vivida, indujo su interés hacia la fenomenología, puesto que habían comenzado una tarea sin base teórica previa y estaban recolectando gran cantidad de información a la que había que encontrarle un marco que verificara, adecuadamente, sus límites y su valor.

La falta de respuesta por parte de las ciencias de la psiquis, les llevó a descartar prontamente la psicología profunda y el conductismo en sus diversas variantes, así como la psiquiatría, como marco referencial de la tarea de los grupos y, además, a indagar en las ciencias orientales de la conciencia, a fin de comprender los estados de beatitud en los que ya no hay vivencia del sufrimiento, pero aún no había mayor progreso, hasta que llegó a sus manos un libro de Víctor Frankl, “El hombre en busca de sentido”.

Allí, Frankl narra sus experiencias durante tres años de internación en varios campos de concentración nazis, durante la segunda guerra mundial, y lo hacía rescatando, por sobre todas las cosas, la entereza y la dignidad humana aun en las situaciones más abyectas.

Entonces, comenzó a tomar forma la búsqueda de un marco conceptual para la tarea de ayuda mutua, marco ofrecido por la Logoterapia y el Análisis Existencial de Víctor Frankl, con sus profundas raíces en la fenomenología.

Fenomenología, como un modo de investigar que no caracteriza el “que” material de los objetos de investigación filosófica, sino el “como” formal de estos.

Por lo tanto, en el estudio del sufrimiento y su respuesta mediante la ayuda mutua, el método fenomenológico ha de ser útil para estudiar la manera de sufrir del hombre doliente y otorgar su justa y correcta dimensión existencial, a los fenómenos con los que nos hemos de encontrar.

En este método está implícito dedicarse de entrada al fenómeno humano del sufrimiento, antes que a las emociones y sentimientos, que son epifenómenos derivados del fenómeno originario que es el sufrimiento mismo.

Sin duda, que era eso lo que estaban haciendo, una reflexión sobre lo que les estaba pasando, sobre el sufrimiento que experimentaban y, por sobre todas las cosas, sobre las diversas maneras de sufrir del hombre en el mundo y de aquellas cosas que  hacían bien y ayudaban a aliviar el sufrimiento.

Esta experiencia podía ser extrapolada porque los padres que han perdido hijos, aprenden que la vida tiene un sentido incondicional y también, que como seres humanos que somos, estamos siempre orientados hacia la búsqueda de sentido, que yace oculto en cada situación de nuestras vidas.

La psicología, como apéndice de las ciencias naturales, sólo se remite a aquello que puede demostrarse, debiendo dejar de lado todo lo relacionado con la fe.

La psicología positivista margina los valores humanos trascendentes, reduciéndolos a epifenómenos de “mecanismos” naturales.

Tanto la psicología como la psiquiatría, confrontados al hombre sufriente se preocupan por analizar las emociones de las que el hombre tiene experiencia, surge así esa tendencia a estudiar y tratar de ocultar, farmacológicamente, o desarraigar analíticamente el miedo, la ira, la culpa, etc.

Jaspers, desde su posición nos dice: “La libertad no puede demostrarse al que la niega, como se pueden demostrar las cosas que se dan en el mundo, pero como en la libertad se halla el origen de nuestro obrar y nuestra conciencia de ser, lo que el hombre sea, no sólo es contenido de saber, sino también de  fe.”

Sucede que en ocasiones, es, precisamente, el sufrimiento inevitable el que sirve de despertador al hombre, el que le desafía a caminar con dignidad el resto de su vida, que le impulsa a crecer, a madurar, a cambiarse a sí mismo, y en este proceso, desconocido para el mundo emocional de nuestra psiquis, poder cambiar a la comunidad en la que se vive, al tener acceso a una dimensión o esfera de nuestro ser antes desconocida: la dimensión espiritual del hombre.

Víctor Frankl creó un modelo de gran valía para ayudar al hombre en su lucha por encontrar sentido a los interrogantes existenciales que la vida le plantea, ayudándolo a encontrar sus valores y a ser consciente de su libertad y responsabilidad; es un modelo de psicología no determinista que se asienta sobre tres pilares básicos que son: la libertad, la percepción de sentido y el sentido de la vida.

El modelo frankliano considera al hombre como un ser bio-psico-espiritual, sin dejar de ser una unidad dentro de esta multiplicidad de dimensiones, libre, responsable y siempre orientado a algo o alguien más allá de él mismo; integrado a una sociedad como persona única e irrepetible, aportando su unicidad para el desarrollo de esa comunidad en una tarea solidaria; comprometido existencialmente en la búsqueda de valores y sentidos que esperan ser realizados por él, con una fe teísta y una filosofía existencial que lo lleva a un optimismo trágico y lo reconoce libre  y consciente, inserto en un mundo de responsabilidad, siendo suya la decisión sobre el ante qué o quién se hace responsable, ya sea su propia conciencia, la vida, la sociedad, Dios, o por último aquellos seres que lo han precedido en el viaje evolutivo que llamamos muerte.

Y este nuevo hombre se encuentra inserto en un mundo de valores y sentidos, que hace suyos sólo con no escapar a las preguntas que la vida misma va haciéndole según pasan los años; un mundo en el que ese hombre afirma su existir ya sea creando, amando y, cuando el tiempo llega, sufriendo si es necesario, pero asumiendo una actitud que lo haga digno de ser hombre.

A título ilustrativo, transcribimos algunos de los conceptos más significativos de pensamiento de Víctor Frankl manejados en Renacer.

“El hombre que se levanta por encima de su dolor para ayudar  un hermano que sufre, trasciende como ser humano.”

“Al hombre se le puede arrebatar todo en la vida, menos la última de las libertades individuales: la actitud con que enfrentará lo que le toca vivir.”

“Si se quiere definir al hombre, habría que definirlo como el ser que hasta puede liberarse de aquello que lo determina.”

“Debemos ser capaces de enseñarle a los seres sufrientes, que lo que importa no es lo que nosotros esperamos de la vida, sino lo que la vida todavía espera de nosotros, porque si todavía estamos vivos, es porque  la vida aún espera algo de nosotros.”

“El hombre elabora la materia que el destino le brinda: una veces creando y otras viviendo o padeciendo, se esfuerza por desbastar su vida lo más posible para convertirla en valores, en valores  de creación, de vivencia o de actitud”

“El destino le pertenece al hombre como la tierra que lo ata con la fuerza de la gravedad, sin la cual caminar no sería posible.”

Víctor Frankl sostiene que nosotros somos libres, pero nuestra  libertad no es libertad de, sino libertad para, es decir, no somos libres de las cosas que nos condicionan, no somos libres de nuestro cuerpo, no lo podemos cambiar, no somos libres de nuestras emociones y no somos libres de nuestros sentimientos, pero somos, precisamente, libres para enfrentar y para oponernos a las emociones y a los sentimientos, es como salirse afuera de sí mismo para oponerse a sí mismo.

En palabras de Alicia y Gustavo Berti escuchamos:

“Renacer ha crecido de manera explosiva, no por la difusión periodística que cada uno haya podido darle, tampoco por un azar del destino o una circunstancia fortuita, sino por tener un mensaje tan poderoso que ha roto barreras sociales, culturales y geográficas.

Es un mensaje del cual todos nosotros, aun sin darnos cuenta, hemos sido y somos portadores, pero que al mismo tiempo, y por el hecho de ser portadores de ese mensaje que nuestros hijos nos han dejado, nos añade una responsabilidad extra en nuestras vidas, cual es  la de llevarlo con dignidad y honestidad.

En la medida que llevemos el mensaje con amor, con convencimiento, con mucho respeto por cada uno de los papás, eso es Renacer.

Así lo vemos nosotros y a donde vamos, por supuesto, llevamos el mensaje como lo vemos nosotros, pero ustedes también saben que decimos que los grupos no pueden imponer valores.

Nos resistimos a que alguien le diga a un papá este libro no se puede leer, porque no estamos de acuerdo con ese libro; no lo vamos a decir nunca, porque Renacer acompaña a los papás y a las mamás hasta que cada uno comprenda que vivir su vida, tal como le es dada, es su propia responsabilidad.

Y ahí nos paramos, hasta ahí llegamos y somos fieles y consecuentes con el pensamiento de Frankl

No hay personería jurídica, no hay cargos, no hay manejo de dineros, nos limitamos a reunirnos dos veces al mes para ayudar a los papás que nos necesitan, eso es Renacer.

El verdadero Renacer es en el campo de batalla, allí donde está el sufrimiento, allí donde las personas requieren de aquellos que ya han pasado por este camino.

Ayudar, es amor, es amor incondicional; eso significa darse al otro, desde lo mejor de mí para encontrarme con lo mejor del otro y aceptarnos como somos, porque todos tenemos defectos, yo los tengo, yo sé que cada uno de ustedes piensa que tiene algunos… pero igual esos “pocos” pueden molestar al que está enfrente o al que está al lado, entonces, tratemos de encontrarnos con lo mejor del otro.

Hemos encontrado que el continuo desmenuzamiento de la forma en que los hijos se van, de lo que ocurrió ese día etc. no es útil para el proceso de recuperación, por el contrario, es el aquí y el ahora, que deben ser considerados poniendo toda las energías  en planear el futuro  sin el ser amado.

Revivir la realidad dolorosa en todos sus detalles, no ha probado ser beneficioso para la recuperación integral del padre, esto, invariablemente, conduce a una etapa de la cual es muy difícil salir.

En la dimensión espiritual es donde se generan los fenómenos más humanos del hombre: el amor, la libertad y la responsabilidad, que son los que nos permiten darnos cuenta de un hecho capital para enfrentar nuestro destino: una cosa es lo que nos ha pasado y otra cosa, y muy distinta, es lo que cada uno de nosotros decide hacer con aquello que nos ha sucedido.”

Es necesario trabajar con una nueva realidad, una realidad que ha estado oculta, pero que comienza a dejarse ver a través de este camino de espiritualidad al que la muerte de un hijo nos abre las puertas, toda otra visión, todo otro proyecto, enfrentado a éste queda disminuido.  

Renacer, es el ámbito, el lugar, las personas, el mensaje que cobija, protege, que ama, que acuna a los padres y les hace recordar esa melodía única e irrepetible que sólo cada uno de nuestros corazones puede entonar, con la que hemos nacido, la que Dios o la vida puso en nosotros al nacer y Renacer hace que despertemos de ese dolor, despertemos de esa angustia, despertemos de los rencores, despertemos de las emociones que nos hacen daño, para escuchar, nuevamente, la melodía de nuestro corazón, única e irrepetible, donde residen nuestros valores, los valores espirituales, aquellos que son los verdaderos, los fundamentos de nosotros como seres humanos, esos valores que también a veces relegamos en el diario vivir y cuando  nos toca vivir esta conmoción existencial de perder uno o más hijos, o al único hijo, la vida ahora nos desafía, entonces, nos olvidamos un poco de esa nuestra melodía, pero está allí, tenemos que saber y aprender a despertarla y a escucharla nuevamente.

Y, así, vivir en sintonía con esa melodía; esa melodía, es el fluir con la vida, es el aceptar lo que venga de la vida.”

Finalmente, Víctor Frankl sostiene que la felicidad no es una meta a lograr, sino el resultado de una tarea o misión adecuadamente cumplida. Ni siquiera es preciso que sea llevada a cabo exitosamente. Cuando el hombre ha cumplido, sin evadirse, con aquella tarea que la vida le ha demandado, sin importar el resultado,  puede sentirse feliz, puede sentirse realizado sin cuestionamiento alguno.

Si hemos aprendido que la felicidad no es una meta, sino que nos es otorgada como resultado de una tarea cumplida adecuadamente, qué mejor tarea para hacernos felices, que aquella que llevamos a cabo en nombre de nuestros amados hijos.

A la luz de su historia se puede comprender la preocupación de Alicia y Gustavo Berti cuando nos dicen “RENACER NO DEBE TERMINAR SIENDO UN GRUPO DE DUELO”

Ulises, Ana y Enrique

De Renacer Congreso – Montevideo, Uruguay

“Por la Esencia de Renacer”

Empezamos con el nuevo sitio de Renacer - www.renacer-cr.com

Estimados compañeros nos atrasamos un poco para abrir la nueva página del grupo para que podamos comunicarnos y poder compartir con todos nuestro sentir por medio de la página.

Nos debemos disculpar por habernos atrasado la entrega del sitio, pero aquí lo tiene y espero que lo usen mucho y compartan con nosotros su sentir.

El acceso es www.renacer-cr.com y me gustaría destacar que Barto el papá de Elena por primera vez comparte con nosotros su sentir y lo hacer en el nuevo sitio por lo que los invito a pasar y leer lo que Barto nos comparte.

Este sitio tiene funciones diferentes y es de uso intuitivo, les prometo que pronto en estos días les tengo un manual para que tenga referencia del uso de todas las funciones del sistema.

Además todo lo que han aprendido en el viejo blog se pueden usar a la hora de poner digamos videos de YOUTUBE o similares.

Además para poder hacer uso del sistema deben de registrarse y solo de esa manera pueden usar la pagina y hacer comentarios.

Les adelanto la parte del manual sobre el registro para que tenga algo de referencia al realizar el proceso de registro.

Cualquier pregunta con mucho gusto: renacer-cr@mansua.com

Accedo al nuevo sitio de Renacer: www.renacer-cr.com


Uso de www.renacer-cr.com


Para poder hacer uso del sistema de renacer-cr.com es necesario pasar por un proceso de registro en el cual se deberá de indicar quien es usted y alguna otra información.

Para poder hacer el registro es necesario dar clic en la columna de la izquierda de la pantalla que esta titulada “Entrar” específicamente en la palabra “Registrarme”.
Proceso de Registro

Como ya lo habíamos explicado, no es posible hacer publicaciones de ningún tipo a no ser que se registren por lo cual es el primer paso a realizar para el uso de esta página “Renacer-cr.com”

De clic en la palabra “Registrarme” en la sección “Entrar” que está a la columna izquierda de la página. Esta acción lo llevará a una segunda pantalla donde se deberá de ingresar los datos que en el futuro serán los que lo identifiquen como usuarios del sistema.

Nombre de usuario: este será un alias que lo identifique en todos los procesos de publicación, chat, etc. En mi caso he utilizado ManSua así que ustedes podrán usar el que sea de su preferencia y que todos sepamos que es usted.

E-mail: este será la vía de comunicación de la pagina remota con usted, en este correo se le notificará la aceptación de su solicitud de registro, la contraseña, además cuando sea necesario enviar correos a todos los compañeros de la pagina este será el correo en el cual se le enviaran notificaciones. Para más información refiérase a “Perfil”

Nombre: Su nombre real

Apellido(s): Sus apellidos

Sitio Web: en el caso que usted tenga un sitio de su hijo o similar póngalo aquí.
Acerca de Ti: Esta es una pequeña biografía, papá o mamá de quien(es) es, cual hijo o hija ha partido y lo que usted desee compartir con nosotros.

Asegúrese que los datos ingresados son correctos, los que están teñidos de amarillo son obligatorios y el único que no puede ser cambiado en el futuro será Nombre de usuario por lo que es importante que quede bien ingresado. Para cambios de cualquiera de estos datos en el futuro refiérase a “Perfil” en este mismo manual.

Terminado el ingreso de clic al botón inferior “Registrarse”, con esta acción el sistema verificará los datos obligatorios y si se presentará algún problema o falta algún dato la pagina se lo indicará claramente.

Con esto a finalizado el proceso de registro, el sistema le enviarán un poco tiempo una notificación al respecto donde acusa el registro.

Luego de este proceso alguno de los Administradores verificará que en efecto usted es uno de los miembros de “Renacer de Costa Rica” y le dará de alta a su cuenta y el sistema le enviará la notificación de aceptación de su solicitud de registro vía correo electrónico.

En este correo electrónico se indicará cual es la contraseña que el sistema le asigno y como los otros datos de su perfil se podrá cambiar la contraseña en la sección de la pagina que se denomina “Perfil”, refiérase en este mismo manual más adelante para mas información.

En el futuro se podrán eliminar o solicitar nuevos datos por lo que esta información podría cambiar.

Renacer un grupo de pares acompañandonos en el duelo


Hola compañeros, de ruta me motiva escribir ya que leyendo las ultimas intervenciones en el blog, celebro mucho los comentarios que nos regala Manrique son enriquesedores ya que el siempre va a su verdadera identidad espiritual El Alma !!!


Con estos días tan de pilas bajas, acercandose el 2 años de la partida de FER, me he sentido muy acompañada por todos ustedes, a pesar de que soy una persona que es bendecida con familiares y amigos que me han demostrado mucho cariño, tengo que aceptar que gracias a todos ustedes que han permitido en cada reunion, mi apertura de emociones,( culpa , desesperanza, fustracion ,impotencia, llanto, y por que no tambien ira) bendita oportunidad, ya que hoy es un día, que me siento mas aliviada, y con alguna sonrisa por ahi para quien la descubra !!!


Leyendo las historias de Kike con la electricidad, me hizo recordar un monton de historias con Fer, pero la que mas se me acerco a lo Electrico, fue un domingo en casa de mi suegra, donde solian reunirse todos los nietos, jugaban mucho dentro de la casa , nunca fuera, llego un momento donde se desaparecio, al inicio lo buscamos calmados dentro de la casa, pero luego empezamos a escuchar una vocecita que decia ! Mami aqui ! apenas tenia creo 4 anos 0 3, todos salimos a buscar donde los vecinos , ya que la voz se escuchaba lejos, hasta que yo me fui, a perseguir la voz, y ahi estaba donde menos buscariamos, en el REFRIGERADOR !!, mi suegros tenian un refri grande desocupado y el quizo jugar dentro !!


Yo no puedo autoviolentar mis emociones , dejandolas en el silencio , gracias a que puedo identificarlas y hablarlas, tengo la entera convicción de ser una mujer cada día mas sana !!

RENACER NO DEBE TERMINAR SIENDO UN GRUPO DE DUELO

Hacia mucho tiempo que no nos sentábamos a escribir sobre la muerte de un hijo. En realidad nunca lo hemos hecho sino como parte de algo superador de dicha instancia, tal como hemos entendido desde siempre al grupo Renacer.

Muchos de quienes lean estas líneas no nos conocen, tampoco nos han escuchado o leído lo que hemos escrito sobre la ayuda mutua en la muerte de un hijo, tampoco tenían por qué hacerlo.

Nos motiva a escribir el hecho que en el blog de Renacer la inmensa mayoría de los comentarios tiene que ver con el duelo y una visión psicologista de éste y casi ninguno con los aspectos más elevados, tanto existenciales como espirituales del mensaje de Renacer. Esto nos lleva a pensar que de seguir este camino, en algún tiempo se corre el peligro que Renacer se transforme en un grupo de duelo en el que predomine el lamento y la catarsis dejándose de lado los aspectos trascendentes del mensaje.

Cuando se cumplieron 20 años de tarea ininterrumpida con los grupos decidimos dar un paso al costado y dejar que los grupos siguieran con su tarea de la manera en que interpretaran el mensaje, porque Renacer es eso, nada más que un mensaje; un mensaje que viene de nuestros hijos, fluye a través nuestro y se dirige a la vida. Un mensaje que los mensajeros deben entregar con coraje, con entereza, con la frente en alto y, por sobre todas las cosas, con dignidad.

Pero ese mensaje no es de sufrimiento, de nuestro sufrimiento, no es un lamento doloroso, no es un transitar las etapas del duelo, no es un lidiar con las culpas, con la frustración, con la desesperanza, con el odio, ¡no, no es eso! y repetimos: es el mensaje de nuestros hijos, es un mensaje de amor, un mensaje que en pocas palabras nos dice que fuerte como la muerte es el amor, un amor incondicional que no necesita de la presencia del ser amado para habitar nuestro corazón, crecer y expandirse a la vida.

Hemos dicho casi desde el inicio que hay dos maneras de ver a Renacer, una es como un lugar donde pueden ponernos una mano en el hombro y abrazarnos y decirnos que saben lo que es esto, que nos comprenden, y eso sirve pero no alcanza, como suponemos que ustedes lo habrán experimentado; la otra manera de verlo es como un lugar al que vamos a dar algo nuestro para mantener latente el recuerdo y la memoria de nuestros hijos, y si ustedes eligen, como lo ha hecho la inmensa mayoría de padres a quienes le hemos hecho este planteo, la segunda opción, entonces es cuando se plantea una pregunta crucial, tan importante que puede cambiar por completo la vida de quienes aceptan el desafío: Si vienes al grupo a dar algo tuyo en memoria de tu hijo ¿Qué vas a dar? Todos los padres, sin excepción, expresaron “lo mejor” ¿y qué es lo mejor? “Amor” fue la respuesta. En ese instante se dan cuenta que las emociones intensas características de los primeros tiempos, tales como la tristeza, pena, lamentos, culpas, odio, desesperanza, etc., empalidecen, pierden razón de ser, ante la profundidad del amor.

¿Acaso no te das cuenta que lo único que puedes dar en nombre de tu hijo es amor?

Los padres descubren que, a pesar del dolor, el amor no ha muerto, y ante la invitación a dar ese amor en nombre de los hijos, deben asumir la responsabilidad de hacerlo, por los hijos que no están, por los que nos rodean y finalmente por nosotros mismos, porque si la vida aún espera algo de nosotros, es porque aún tenemos mucho para hacer. Se recupera el sentido de la autovalía.

Si llevamos el planteo sobre nuestras emociones y sentimientos al plano de la psicología o la psiquiatría para tratar de analizarlas o encontrarle una respuesta estamos en problemas, pues sencillamente no la hay… no importa cuán diligentemente la busque, simplemente en ese plano no hay respuestas. Si esto les resulta difícil de aceptar ha de ser suficiente con entrar al blog de Renacer y ver los comentarios de los padres la mayoría de los cuales permanecen ahogados en medio de emociones y sentimientos negativos. No se vislumbra una salida.

Si ahora retomamos el concepto de asistir al grupo como una manera de mantener latente el recuerdo de nuestros hijos vemos que cuando priorizamos el amor y decidimos darlo en homenaje a esos hijos, todos los sentimientos y emociones negativas pierden razón de ser.

Muchos dirán que eso es una tarea muy difícil a lo que deberemos responder que a grandes interrogantes grandes respuestas; ¿y acaso la muerte de un hijo no es el interrogante más serio que la vida nos ha planteado? ¿Y es acaso posible que nuestra respuesta sea tan solo la de conformarnos con atravesar las etapas de un duelo de manera más o menos adecuada o quedarnos estancados en él?

Para graficar la diferencia que existe entre dedicarse a pasar el duelo, que es lo que la psicología y la psiquiatría proponen, y lo que Renacer ha propuesto desde su mismo inicio en Diciembre de 1988 vale usar una frase de Schopenhauer que dice así: “El talento se parece al tirador que da en un blanco que los demás no pueden alcanzar; el genio se parece al tirador que da en un blanco que los demás no pueden ver”. Esta frase es lo suficientemente grafica como para mostrar las diferencias existentes.

En todas nuestras charlas jamás hemos hablado del duelo y cuando nos hemos referido a emociones y sentimientos negativos lo hemos hecho para tratar de mostrar la futilidad de demorarnos en los grupos en su análisis, pero sí hemos puesto énfasis en hablar sobre lo que está más allá de todo eso, sobre cómo esta enorme crisis existencial nos convoca, nos llama a una respuesta que abre las puertas a un profundo camino de humanización que va mucho más allá del amor vertido sobre nuestra familia, un camino que muestra la verdad existencial de una famosa frase de Martin Buber: “Los sentimientos habitan en el hombre; el hombre habita en el amor”

Es necesario ahora hacer una breve aclaración a modo de introducción del pensamiento nuestro, y por extensión de aquel con el que Renacer fue creado, sobre el duelo, pensamiento que difiere en gran medida de aquel que se encuentra presente en algunos de los grupos, y en quienes en sus disertaciones se mueven con gran soltura en el terreno del duelo. Sabemos que esto ha de generar debates y es bienvenido que así sea, pues solo de esta manera hemos de continuar creciendo y estar más preparados para ayudar a quienes han de seguirnos; es pues nuestra esperanza que el debate se genere, pero éste deberá transcurrir por el terreno de las ideas y nunca por la alabanza o denigración de las personas. Mientras tanto y con el fin de hacer más comprensible nuestro pensamiento hemos de seguir moviéndonos en el terreno del duelo, aceptándolo como presente luego de la muerte de un hijo, pero no como única alternativa posible.

Martin Heidegger, uno de los filósofos contemporáneos que mayor influencia han tenido sobre el pensamiento moderno, ha abierto interrogantes cruciales sobre el significado del ser y la palabra. Para este fenomenólogo alemán del siglo 20, donde no hay palabra no hay nombre y por lo tanto no hay ser, entonces es necesario pensar lo no pensado, pero no en el sentido de pensar lo que se oculta detrás del pensamiento, sino lo verdaderamente no pensado aun. Es un proceso de creación auténtico, hay que ir más allá de un mero desocultar algo que ha permanecido oculto, hay que ir, por lo tanto, más allá de los límites, más allá inclusive de la misma verdad.

En nuestra cultura es conocido que la muerte cuando llega de visita a un hogar da un nombre a los deudos, así es de uso corriente que de un momento para otro alguien se transforme en una viuda, un viudo, un huérfano, y demás deudos quienes prontamente pasan a estar en duelo, pero hay un caso puntual en el que la muerte no ha sabido aún cómo nombrar a quienes permanecen de este lado de la vida, y ese es el caso cuando muere un hijo. Cuando esto sucede todos se estremecen y recuerdan entonces que la muerte de un hijo no tiene nombre…

En la medida en que aún no existe palabra ni lenguaje que nombre a los padres que pierden hijos, todos los conceptos vertidos hasta ahora sobre el duelo por una muerte que al venir da un nombre a los deudos (viudez, orfandad), carecen de vigencia, carecen de ser cuando se los aplica a los padres que pierden hijos; son, en estos casos, sólo meras apariencias.

A partir de estos conceptos se torna claro el desafío: No existe un “duelo” convencional por la muerte de un hijo, es necesario buscar nuevos caminos, nuevos territorios, pensar lo aún no pensado, osar desafiar los límites, inclusive los del mismo lenguaje, los del propio Dios cuyo nombre, según Foucault, pone un límite intraspasable al lenguaje y con él al propio ser. Una vez más nos encontramos en la búsqueda del ser a partir de la nada (Muerte)

Entre el límite de lo que la palabra significa o puede nombrar y la búsqueda de un lenguaje que nos obliga a descubrir aquello que está más allá de todo límite, entre estas dimensiones transcurre el sufrimiento por la muerte de un hijo.

Y aquí estamos, de nuevo con el duelo. Entonces bien vale detenernos en algunas consideraciones sobre el mismo. Éste es un sentimiento ante pérdidas significativas (el psicoanálisis habla de la pérdida de un objeto libidinal, lo que sea que esto signifique) y entonces estamos frente a un problema: la pérdida de un abuelo genera un duelo, la de un padre otro duelo, la de un hijo otro distinto y ahora vale la pena detenernos nuevamente: ¿qué significa un duelo distinto? Porque es necesario ser honesto y reconocer que una separación genera un duelo, así como lo hace un exilio y para una persona anciana solitaria la muerte de una mascota puede generar un profundo duelo, así como lo hacen la pérdida de una casa en la que hemos vivido muchos años y donde nuestros hijos se han criado.

Sin embargo la muerte de un hijo genera algo enteramente distinto a la muerte de un padre o un abuelo. ¿Estamos hablando entonces de una diferencia cualitativa o cuantitativa? ¿Hablamos de duelos leves, moderados o severos o hablamos de cualidades de respuestas enteramente distintas?

¿La muerte de un hijo debe generar un duelo más intenso o peor o debe generar una respuesta de una cualidad enteramente distinta? ¿Acaso Renacer no fue una respuesta distinta, otra que un duelo, a la muerte de un hijo? ¿O piensan ustedes que Renacer fue creado para ser un grupo de duelo conducido por personas legas, es decir no profesionales? En otras palabras, lo que estamos tratando de decir es que la muerte de un hijo no puede terminar en un mero atravesar un duelo o terminar en un duelo permanente.

Todos los padres decimos que después de la partida de nuestros hijos, la vida cambia para siempre, pero, ¿cuál es este cambio? La creencia generalizada es que ese cambio es para peor, esperándonos una vida de tristeza, Renacer en sus orígenes se afanó siempre en mostrar que la muerte de un hijo es un llamado a una nueva existencia, y vamos más allá, no solo a una mejor existencia, sino a una radicalmente nueva, una que permita transformar una realidad no solo personal sino universal, una realidad que permita transformar una desgracia personal en un triunfo de la humanidad entera, en otras palabras, un acto de grandeza existencial.

Veamos, entonces, cómo es posible dar el gran salto desde el sufrimiento a la grandeza. Si estamos dispuestos a hacer el esfuerzo de mirar más allá del mero duelo y tratamos de entrar en lo excepcional, en la verdad, que es el hallazgo de sentido en la pérdida, esto significa permanecer en lo universal dándole la unicidad de nuestra propia vida, la unicidad de ese sufrimiento personal madurado, cambiado, en fin mejorado adecuadamente por cada uno de nosotros, entonces lo universal al darse en la unicidad del individuo reafirma su universalidad y allí reside la grandeza (Jaspers). Recordemos que el sentido de toda situación es aquella posibilidad que es buena para la persona, para los que la rodean y para la vida. En otras palabras, la oportunidad que existe en cada crisis nos permite acceder a la grandeza como consecuencia de la muerte de un hijo. Frente a esta extraordinaria posibilidad ¿Cómo conformarse con un mero transitar un duelo? ¿Cómo conformarse con un mejor o peor análisis de la culpa, el odio y cuantos sentimientos y emociones negativas se pueda mencionar?

Jaspers, hablando de la excepcionalidad en el sufrimiento nos dice: “La marginalidad en el sufrimiento que aplasta pero no llega a destruir la existencia ofrece posibilidades extraordinarias: la posibilidad de experimentar los límites, que permanecen ocultos al que vive amparado y, así, lograr la máxima conciencia de la realidad total de la existencia; la posibilidad de ver al hombre como hombre desnudo, despojado del ropaje que lo viste la sociedad integradora, más por eso mismo, a la vez, al hombre como hombre en su dignidad; alcanzar la máxima probidad conforme se rasgan todos los velos de las convenciones que la comunidad de intereses proclama inviolables; ver lo aparentemente imposible en su realidad y, así, osar desafiarlo a pesar de todo, llevando acaso el desafío hasta el extremo de lo desaforado, de lo absurdo. Se trata, pues de experiencias y posibilidades de conocimiento desde un lugar que en realidad no lo es, que se sustrae a toda posibilidad de ubicación porque le es negada”. En consonancia con Jaspers, Foucault nos dice que “La transgresión (el pasar los limites de los que habla Jaspers) abre a partir de ese límite que indica lo sagrado, el espacio en que se juega lo divino” Así, de esta manera está planteada la disyuntiva: atravesar el duelo o arriesgarse al espacio en que juega lo inefable.

Renacer nació para mostrar a quien estuviese dispuesto este camino de grandeza que era posible seguir y es por esta razón que ese mensaje fue captado y aceptado por padres de muchos países de América y Europa. No fue aceptado por ser un grupo de duelo sino por su inquebrantable voluntad de acceder a esta grandeza y mostrar algo radicalmente nuevo para la humanidad, tan nuevo que ha sido capaz de instaurar la primera memoria colectiva que trabaja a favor de la vida en lugar de hacerlo en contra de…

En junio de 1997 escribíamos en la revista de Renacer que, desde el momento de la creación del grupo hemos trabajado, y debemos seguir haciéndolo, con aquello que es universal a nosotros, lo que es esencial a todos los padres que pierden hijos y esto es el sufrimiento que esa pérdida nos ocasiona y no las emociones o sentimientos que ese sufrimiento produce. Hemos puesto tanto énfasis en trabajar con aquello que es común a todos porque es precisamente la esencia, lo universal, lo que hay de común en las particularidades, lo que representa la unidad de la especie. Si trasladamos ahora esto a Renacer vemos que lo universal en las particularidades que somos cada uno de nosotros, con emociones y sentimientos tan personales y por ende disímiles, es el sufrimiento y vemos así que este universal representa, a su vez, la unidad de los grupos. Este universal es imperecedero, el sufrimiento siempre será sufrimiento —y lo que cada uno decida hacer con él—, mientras que las emociones y sentimientos son siempre perecederas y cambiantes y aquí vemos, implícito, un aspecto de fundamental importancia en el mensaje de Renacer: por amor a nuestros hijos, los que partieron y los que aún quedan, debemos reemplazar el sentimiento de dolor por un sentimiento de amor, y porqué, como seres humanos que somos, podemos hacerlo, se transforma entonces y en nombre de ese mismo amor en un imperativo ético, como veremos más adelante. El trabajar a partir del sufrimiento y no desde las emociones presenta la particularidad de que permite trabajar con una verdad irrefutable y obtener, a partir de ella, otras verdades de la existencia. También es necesario decir que si bien hablamos de sufrimiento como siendo universal, esencial, reconocemos que lo existencial yace en la respuesta que cada uno de nosotros le da a ese sufrimiento

Vale la pena analizar en detalle el aspecto de la memoria colectiva, noción que parte de los labios de una madre uruguaya en un encuentro nacional de Renacer Uruguay en Mercedes, Uruguay, en 1997. Allí esta madre cuyo nombre no recordamos nos dijo que durante mucho tiempo luego de la muerte de su hijo temió que, siendo solo ellos dos sin familia alguna, al morir ella desaparecería el recuerdo de su hijo de la faz de la tierra, pero luego estando en Renacer se dio cuenta que eso no sucedería puesto que el rostro, el nombre y anécdotas de la vida se su hijo permanecerían en la memoria de todos los padres del grupo. Cuando ella terminó de hablar un papá se levanto y comentó que cuando iba a misa nombraba a cada uno de los hijos de los padres de su grupo y fue en ese día en que nos dimos cuenta que en los grupos se estaba forjando la memoria colectiva de los jóvenes que habían partido prematuramente y fue un sentimiento muy particular, mezcla de alegría por el descubrimiento y al mismo tiempo una gran responsabilidad.

Seguramente ustedes han de preguntarse el porqué de una gran responsabilidad. Para contestar a este interrogante es necesario imaginar a esta memoria colectiva como un hermoso jardín al que vamos a plantar una planta o un árbol en memoria de nuestros hijos, jardín en el cual cada uno deberá elegir si planta una planta hermosa, de coloridas flores o una ortiga o algún yuyo. Obvio es decir que las plantas que uno elige representan los sentimientos que cada uno añade a esta memoria colectiva. Y esto está en concordancia con esa manera de ver a Renacer como un lugar donde vamos a dar algo nuestro en memoria de nuestros hijos.

En instancias en que ni la religión ni la medicina pueden aportar las respuestas que ese hombre que sufre y pugna por salir airoso necesita, es cuando cabe lugar para la Ayuda Mutua, ayuda con mayúsculas, sin eufemismos; ayuda que sólo puede provenir de otro hombre doliente que ha sido capaz de elevar su mirada por sobre el propio dolor y darse cuenta que, en palabras de Antonio Machado, el ojo que él ve no es ojo porque él lo vea, sino que es ojo porque a él lo ve, es ojo porque existe alguien al frente para mirarlo. Y así, porque un hombre doliente encuentra sentido a su tragedia en el servicio y otro reclama esa ayuda que sólo un igual puede brindarle, nace Renacer y nos ofrece la oportunidad de llegar a ese encuentro con el otro y sí, merced a éste encuentro, ambos, ayudador y ayudado logran elevar la mirada y dirigirla hacia el mundo, en vez de pensar cada uno en su propio problema, entonces, juntos habrán alcanzado la autotrascendencia en su modalidad más noble: la renuncia a su propio sufrimiento, a su propio dolor. Ustedes dirán ¡Renunciar a mi dolor! No solo es imposible sino que no queremos hacerlo; a veces es todo lo que me queda de mi hijo. Pues bien, recuerden por un lado que somos portadores de una memoria individual que debe integrarse a una memoria colectiva y debemos decidir qué aportar a esa memoria.

Por otro lado, en esos momentos en que pareciera que ya nada tiene o puede tener sentido, cuando experimentamos nuestra vida como vacía, es justamente entonces que estos grupos presentan la particularidad de ofrecer una posibilidad de sentido colectivo, es decir trabajo, afecto, creación y capacitación para el grupo y esto puede ser igual para todos los miembros y mantenerse hasta que cada uno de ellos encuentre el sentido único e irrepetible en su propia vida. Renacer representa ese espacio de lo inefable de manera colectiva: ahí está para quien quiera asumir el desafío. Esto no significa que este sea el único camino que Renacer muestra, sino que, por el contrario, es un camino que no se le puede negar a quien quiera asumir ese desafío que es, a la vez, expresión de ese habitar en el amor del que habla Buber y, por extensión, del mensaje de nuestros hijos, quienes han atravesado la puerta del amor y la compasión total. Es por esto que los grupos deben hacer un esfuerzo para mostrar a los padres que hay un camino distinto del camino del dolor pues este el que primero convoca, el más aparente y que menos riesgos conlleva, pero… ¿Es acaso el mejor camino? ¿Es el camino que hubieran elegido nuestros hijos?

Luego de todas estas consideraciones estamos en condiciones de responder a una pregunta que en ustedes debe haber estando gestándose desde hace tiempo: todo esto parece muy lindo, ¿Pero cómo hago para transitar este camino que Renacer me ofrece? Pues bien, el camino está en la esencia de Renacer y tiene ojos, voz y rostro: es el hermano que sufre y está frente a mí, pues si todo mi dolor sirve para que un hermano sufra menos, entonces habrá valido la pena de ser vivido. Pero ¿Cómo hacer para sacar a los integrantes de estados de profunda concentración en sí mismo y preocuparse por el otro?

Pero la pregunta que aparece ahora es: ¿como si el que sufre soy Yo puedo desapegarme de mi sufrimiento? ¿Cómo puedo trascender mi yo psicológico y ver al sufrimiento como un fenómeno que hace a la esencia de la humanidad, que hace, al decir de Buda, a la Verdad de la Existencia? Ciertamente esto es imposible en la medida en que el ser sufriente permanece aislado experimentando el sufrimiento como existente en él mismo, únicamente en él. Solamente si deja vibrar su corazón en resonancia con otro corazón sufriente, sólo si, como decía Unamuno "Al oírle un grito de dolor a mi hermano, mi propio dolor se despierta y grita en el fondo de mi conciencia", es decir merced a uno de los fenómenos humanos por excelencia: el servicio por el amor y a través de él la ayuda mutua.

Para llevar a cabo esta tarea se debe comenzar por aprender nuevas maneras de comunicación que partan desde lo mejor de cada uno hacia lo mejor del otro, aprender en ese proceso a ver al otro como aquel para quién yo soy el otro. Debemos darnos cuenta que no puede existir grupo de ayuda mutua alguno sin la presencia del hermano que sufre — ¿qué clase de grupo sería si yo fuese el único integrante?— Y lo mejor de cada uno es ese amor que aún tenemos, por nuestros hijos, por la vida, por Dios o por uno mismo, puesto que si los corazones estuviesen secos, sin nada de amor, nadie estaría en grupo alguno. Es entonces, a través de ese amor por el hermano que sufre y que está frente a mí, que podemos darnos cuenta que, en homenaje a nuestros hijos, hemos comenzado a reemplazar el dolor y desesperación por amor.

Elizabeth Lukas nos deja la convicción de que “toda persona, aunque psíquicamente sea sumamente contrahecha y acorralada, podrá salvar su alma por la entrega de un poco de amor” Y el amor es humilde, es desapegado y es autorrenuncia, y estas tres características humanas han estado eventualmente ocultas, o aún ausentes en la existencia de muchos de los integrantes de los grupos, y las tres son fenómenos que reflejan la autotrascendencia humana. Hemos llegado así a “descubrir”, desocultar, que la respuesta del hombre al sufrimiento yace en la trascendencia, y se hace evidente una conclusión más: el sufrimiento no puede ser curado, ni resuelto, ni elaborado, el sufrimiento sólo puede ser... trascendido.

Ayuda a transitar el camino el hecho de que que el grupo se deba, por encima de todas las cosas, a los padres nuevos y a los que más sufren. Para hacerlo propone una tarea basada en la autotrascendencia, el sacrificio y la autorrenuncia. Por autotrascendencia entendemos la capacidad del ser humano de orientarse a algo o alguien que no es él mismo, como es una persona a quien amar, una tarea que cumplir, o bien hacia algo no concreto, como sucede con los valores de actitud que, si bien emanan del hombre, no están dirigidas a sí mismo, sino a la vida, a Dios, o a nadie en particular. Estos tres sentidos de nuestra autotrascendencia confluyen en uno sólo, como quizás en ninguna otra ocasión en la vida, en los grupos de ayuda mutua: el ser sufriente a quién amar se vuelve la tarea a cumplir a través de los valores de actitud. Esta dedicación sin reparos a aquellos padres que recién ingresan o son más nuevos tiene una recompensa, no buscada, de enorme valor, que reside en el hecho existencial de producirse el olvido del propio dolor al preocuparnos por el dolor de los demás.

Esta dedicación a los padres más nuevos suele ser cuestionada por algunos padres con mayor antigüedad en los grupos, quienes expresan su interés por “continuar creciendo”, por seguir en el camino del “crecimiento “interior” y ven este camino dificultado por esa dedicación. A esto contestamos con el mayor de los énfasis que el “crecimiento interior” tan buscado consiste en la cada vez más cercana aproximación a la compasión vivida (no reflexionada). En otras palabras: no se llega a ser compasivo a través de la lectura o la reflexión, sino merced al amor compartido con aquellos con quienes el destino común nos ha hermanado. En cuanto al dedicarse a los padres nuevos, ¿qué importa cuántas veces escuchemos a otros padres hablar de su sufrimiento, si nosotros mismos somos, cada vez, personas distintas?

A lo largo de estos años hemos acercado a una nueva propuesta para los grupos de ayuda mutua, un nuevo camino a recorrer por los seres sufrientes; camino que partiendo de la desesperanza de la soledad existencial y un sufrimiento sin sentido aparente, nos conduce a una existencia valiosa, auténtica, que se afirma a sí misma en una lucha laboriosa y honesta, no para no sufrir, no para olvidarnos, sino para reafirmar nuestra decisión de volver a empezar una y cuantas veces sea necesario, pero haciéndolo con la frente alta, mereciendo, como decía Dostoievski, ser dignos de nuestro sufrimiento pues igualmente digno y valioso es el origen de ese sufrir.

Y poco a poco se va haciendo evidente que la propuesta de Renacer, aún como grupo de ayuda mutua, va mucho más allá de un mero confortar a los que sufren, va transformándose en un imperativo ético. En otras palabras, es el camino que lleva al hombre a alcanzar su humanidad. Es el camino final de humanización propuesto anteriormente. Y no puede ser otro que éste el camino que nuestros hijos —los que partieron y los que aún están—, la vida y nosotros mismos merecemos.

Se puede objetar que es un camino difícil y que quizás no todos puedan seguirlo, se nos propondrán alternativas más fáciles y más tentadoras y frente a eso sólo podremos escuchar a nuestra conciencia y la silenciosa voz de nuestros hijos que siempre han de morar en ella, que han de indicarnos el camino correcto, no el más fácil. Por eso Renacer nos pide que asumamos el desafío, que tomemos el camino más valioso, aquel que nos lleva a renunciar a nosotros para pensar en el hermano que sufre. Pero ésta demanda que recae sobre nuestros hombros no queda sin recompensa, puesto que mientras más renunciamos a nosotros, mientras más nos olvidamos de nosotros y nuestras emociones, más cerca estamos de nuestra esencia, de aquello que verdaderamente somos: Seres Humanos, y hemos así recorrido el camino ético que Renacer pretende, el camino que nos lleva a nosotros, los hombres, a vivir moral y éticamente.

Porque, después de todo “No somos lo que recibimos de la vida sino lo que devolvemos a ella Y hemos decidido devolver una obra de amor porque en ella está el recuerdo y la memoria de nuestros hijos, los que partieron y los que aún están”

Ese camino final de humanización que propugna Renacer se basa en la dedicación al Otro cuya presencia me reclama en un grito silencioso que pide “no me abandones en mi dolor” llamado ante cual no podemos permanecer impasibles a riesgo de desprendernos de nuestra propia humanidad, y es en respuesta a esta llamada que surge la ayuda mutua que es parte indisoluble del ser humano y que el hombre—particularmente en sus grandes crisis— al vivir su vida no sólo que ex-siste (vive) sino que además ex-plica (desenvuelve)la ayuda mutua, aunque no pueda definirla y menos aún conocerla como tal.

Hemos trabajado en la búsqueda de un marco referencial adecuado para facilitar la reproducción de la experiencia sin que medie la presencia de los creadores y hemos comprobado que la Logoterapia y el Análisis Existencial de Viktor Frankl son los más adecuadas para esta tarea. El propio Frankl, en su libro “Psicoanálisis y Existencialismo”, afirma que “la Logoterapia guarda relación, por lo común, con hombres que sufren espiritualmente, pero que no deben ser considerados como enfermos en sentido clínico”

Inicialmente los grupos se llamaron de autoayuda, pero a medida que transcurrió el tiempo los integrantes comenzaron a darse cuenta que lo realmente valioso era el hecho de ayudar a otro ser sufriente, que en la medida que se preocuparan mas por el dolor del otro menos intenso era el propio y concluyeron que “el alivio” de su dolor era el resultado de la ayuda al otro, aún cuando inicialmente había sido la meta inicial. En palabras de Levinas “No soy el otro; no puedo ser sin el otro”

Para una persona que pierde un ser querido o atraviesa una crisis existencial de otra índole es muy difícil hablar de “felicidad”, pero ese alivio, esa paz interior lograda al ayudar a otro se aproxima bastante a “la felicidad”. Hemos visto que esta no puede ser una meta sino el resultado de una tarea o una misión adecuadamente cumplida por lo que sostenemos que: “la paz que cada uno anhela es el resultado de una tarea adecuadamente cumplida que consiste en la ayuda a un hermano que sufre y en ese ayudar a otro nos ayudamos a nosotros mismos cumpliéndose así el proceso de ayuda mutua”. Esta vuelta de tuerca existencial que va de “recibir para después dar” (tan frecuente en los grupos de autoayuda) al “dar para recibir” reafirma al hombre como un ser abierto al mundo y a los hombres, incondicionado, autotrascendente. A partir de esta comprensión los grupos han cambiado su denominación a grupos de ayuda mutua.

Esta ayuda mutua es una expresión o experiencia existencial, más aún, podríamos definirla como un existencial humano; es una manifestación, quizás una de las más nobles de la trascendencia del ser humano, razón por la que podemos definir a la ayuda mutua como “Un encuentro existencial de seres sufrientes que confluyen en un objetivo común: trascender el sufrimiento” esta expresión surge con mayor intensidad cuando el hombre se ve confrontado con situaciones límite que, al tiempo que limitan sugieren, a su vez, nuevos territorios existenciales que explorar. Estas situaciones conducen al análisis de la existencia al desnudo, con todas las dificultades inherentes; análisis que ha de servir al mismo tiempo para que, apoyado y acompañado por aquellos a quien el destino común ha hermanado, pueda el hombre encontrar en esos nuevos territorios el campo de sus libertades que le han de servir ahora para enfrentarse y oponerse a ese mismo destino, haciendo objeto del análisis compartido por el grupo no “las vivencias pasadas que, presuntamente, tanto determinan su presente, sino las posibilidades de poder ‘crecer por encima’ de tales condicionamientos”.

Estas situaciones límite producen un cisma en la vida y hacen, quizás por vez primera, que nos demos cuenta que somos seres históricos, inmersos en el devenir de nuestro propio ser. Y lo que es más importante aún, nos hacen ver que nuestro pasado, nuestra historia ya realizada no se puede cambiar, y por eso mismo nos confrontan, esta vez de manera ineludible con nuestra conciencia en un dialogo que no permite el escape de la responsabilidad existencial. Ante esta profunda señal de alerta implícita en la crisis, despertamos a nuestra intuición y nos damos cuenta que la salida existencial yace por delante de nosotros en lo que aún queda por llevar cabo en ese futuro en el que existen las posibilidades no realizadas, nos damos cuenta que la única manera de alejar la oscuridad es dejando entrar la luz. De esta manera los grupos ayudan a sus miembros a aceptar la responsabilidad por su propia vida frente a lo sucedido. En Renacer cada uno de sus integrantes reconoce que, si bien ha perdido hijos, la decisión de dejarse morir en vida o levantarse por sobre lo sucedido es exclusivamente de cada padre. Pero también saben que si eligen destruirse, con esta actitud permiten que “sus vidas sean destruidas por ese mismo hijo que tanto amaron”

La esencia de la ayuda mutua, independientemente de la razón que la origina, se manifiesta en una frase que define tanto el comienzo como el final de esta tarea: “El ser sufriente a quién amar se vuelve la tarea a cumplir, a través de los valores de actitud”. Esta frase nos dice: primero, que hay una persona a quién amar; segundo que existe una tarea que cumplir y tercero, que para cumplirla debemos adoptar una cierta actitud sin la cual el resultado no sería el deseado. En otras palabras, es solamente en la plasmación del tu, que la ayuda mutua existe y se manifiesta. Es la distancia existencial que va del ser-para-sí mismo al ser-para-otro. Es la escalera que conduce por la dereflexión o sea la salida del ensimismamiento, hacia la autotrascendencia, es, en palabras de Elisabeth Lϋkas, el “impulso hacia la dimensión espiritual del ser humano”.

Hemos mostrado los senderos, propuestos desde la Logoterapia, que conducen hacia el sentido inherente en las crisis existenciales, que llevan hacia los valores creativos, experienciales y de actitud. Así también hemos visto cómo estos tres senderos se funden en uno solo cuando el hombre doliente se encuentra, rostro a rostro con Otro como su par que en su tragedia lo reclama. En estas circunstancias el hombre intuitivamente conoce que “no vale la pena perder tiempo derribando vallas” (emociones que supuestamente lo condicionan) cuando se puede saltarlas para ayudar al hermano que sufre, y al saltarlas se da cuenta que se levanta por sobre sí mismo, que verdaderamente existe y en ese proceso trasciende su existencia inauténtica en su camino hacia el ser auténtico, y también trasciende su existencia fáctica (corporal y psíquica) dándole alas a su espíritu para este salto de libertad. Pero al mismo tiempo, y arrastrado por el sentido, que espera por él ser realizado, en ese mismo salto que paradójicamente lo conduce, no sólo al Otro, sino al ser, su propio ser, desaparece la angustia existencial, pues la nada se desvanece en la plenitud del sentido.

Hemos avanzado la hipótesis de que todos los grupos de ayuda mutua son, desde su inicio mismo, grupos de “transformación interior” lo que nos ha llevado a plantear la forma en que un grupo puede ayudar más adecuadamente a un integrante a llegar a ese estado de conciencia ampliada que llamamos espiritualidad, y nos hemos preguntado si esto se logra haciéndole reflexionar y analizar continuamente las emociones y sentimientos que se originan en este momento histórico de su persona, o abriéndole su horizonte de libertades (posibilidades) y ayudándole de esta manera a encontrar su nuevo momento histórico, su nuevo modo del ser, en ese, su viaje por un nuevo territorio, sólo que esta vez acompañado y ayudado por sus compañeros de destino.

Parece evidente que al hombre que tiene que hacer su viaje por la vida con un platillo de la balanza sobrecargado por las realidades que el destino, ya sea biológico, psicológico o circunstancial le ha deparado, la mejor forma de ayudarlo no es alivianar ese platillo ( hecho de por sí imposible de llevar a cabo), sino cargando el platillo de lo que él ofrece a la vida mediante la realización de posibilidades cualitativamente mejores, en otras palabras, de la realización de las posibilidades de sentido, entendiendo por sentido aquella opción que cumple la triple condicionalidad de ser bueno para la persona, ser bueno para los demás y ser bueno para la vida misma.

Hemos observado que el primer paso en este largo y difícil camino que los grupos de ayuda mutua ofrecen ha sido aprender nuevas maneras de comunicación que partan desde lo mejor de cada uno hacia lo mejor del otro. Y lo mejor de cada uno es ese amor que aún tenemos por la vida, por Dios, por nuestros seres queridos o por uno mismo, puesto que si los corazones estuviesen resecos, sin amor alguno, nadie estaría en un grupo, y esta pasión es humilde y es desapegada y es autorrenuncia. Estos tres fenómenos humanos han estado larvados en la existencia en la mayoría de los integrantes de los grupos, y reflejan la autotrascendencia humana. Hemos llegado así a “descubrir”, a desocultar que la respuesta del hombre al sufrimiento yace en la trascendencia, y se hace evidente una conclusión más: el sufrimiento no puede ser curado, ni resuelto, ni elaborado, el sufrimiento sólo puede ser... trascendido.

También hemos visto que las crisis existenciales severas, o situaciones límites, colocan al ser humano en una categoría existencial nueva desde el punto de vista histórico. Por un lado lo colocan en un momento histórico del ser distinto a todos los demás y que presenta la peculiaridad de poder llegar a ser atemporal, y por otra parte nunca se siente el ser humano tan arrojado al mundo (Heidegger) como cuando el destino lo coloca frente a una situación límite no buscada y de la que le resulta imposible escapar.

Nada hace más egoísta al ser humano que el sufrimiento, así es posible ver que el hombre sufriente se vuelca, literalmente se dobla sobre sí mismo (reflexión), llegando sin esfuerzo alguno a situaciones de intensa hiperreflexión (ensimismamiento), dando lugar a la categoría existencial de ser- para- sí- mismo, despojado de toda orientación a otro ser, al mundo, a la comunidad, es decir de toda autotrascendencia. Estas situaciones de intenso egocentrismo provocadas por el sufrimiento pueden perdurar por períodos de tiempo muy prolongados, y en ocasiones de por vida, dando origen a un sufrimiento de carácter atemporal, durante el cual el ser sufriente no sólo es un ser- para -sí- mismo sino también es un ser-así (sufriente), no pudiendo ser de otra manera, como ser desprovisto de toda autotrascendencia.

Este nuevo ser, este ser en un nuevo momento histórico, este ser arrojado a una situación límite, para poder continuar su camino por la vida sin secuelas debe, indefectiblemente, dar un giro radical a su existencia, debe transformarse de un ser-para-sí mismo en un ser-para-otro. Solamente este cambio existencial evitará que ese ser muera ahogado en una tempestad de egocentrismo y cuya única alternativa se remita a transitar, de la manera que se pueda, el sufrimiento por la muerte de un hijo

Alicia Schneider Berti- Gustavo Berti

gyaberti@calamuchitanet.com.ar

Río Cuarto 15 de abril de 2010

Sobre los recuerdos y la Electricidad


Este es un recuerdo como todo lleno de amor y de tristeza al mismo tiempo. De los bellos años en que Kyke apenas gateaba y nos ponía a prueba como padres con un hijo lleno de inquietud, curiosidad y ganas de conocer el mundo. Investigaba el mundo a más no poder, le atraían sobre manera los toma corrientes y a diario le llamábamos la atención porque el intentaba por todos los medios meter cosas en los toma corrientes y nosotros en todo momento le decíamos que no lo debía de hacer, que le iba a doler.

Fue tanta la insistencia de Manri que optamos por ponerles unos tampones plásticos a los toma corrientes para protegerlo y no permitirle que se maltratara con la electricidad.

Manri insistía, al punto que ya sabía que nosotros lo regañábamos y el lo empezó hacerlo a escondidas y en ocasiones lo encontrábamos totalmente concentrado en la tarea de quitar algún tapón para meterle alguna cosa. Paso el tiempo y logro quitar algunos de los tapones y por su puesto logro meter algo en el toma y se electrizo, nunca se hizo daño, el se refería al toma corriente con un movimiento de su cuerpo dando a entender sin decir una palabra que sentía al tocar aquella cosa un espasmo.

Nos hacía mucha gracia verle expresarse así. Pero que susto que se maltratara.
Desde aquellos años el investigaba todo lo que podía, y se electrizo varias veces en su búsqueda de lo nuevo en el mundo, bellos años y gracias a Dios a mi chiquito no le paso más que un espasmo y como todo en su vida luego de muy poco de haber logrado electrizarse lo dejo de hacer e inicio a travesear quien sabe que otra cosa.

Estoy seguro que el sigue en su búsqueda de nuevas cosas, nuevos mundo, en su nuevo mundo…
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Los recuerdo jamás dejaran de ser nuestros, hoy quisiéramos recordar cada momento de la vida de nuestros hijos pero eso es imposible, creo que lo más importante sobre los recuerdos es que los que lleguen no duelan, no sean motivo de sufrimiento, no sean parte de nuestro deseo de ser masoquistas, esta es una tarea que tendremos que hacer día a día, aprender a recibir de los recuerdos lo maravilloso que son y que más que sean motivo de sufrimiento sean tesoros que vamos a cuidar para siempre.


Saludos.

ManSua

El llanto



Al pasar el tiempo la tristeza de no tener a Kyke a nuestro lado va cambiando, la alegría también, las dos viven en nosotros como si fueran amigas y compatibles.


La vida nos ha cambiado tanto así como la risa ya no es lo mismo y es expresión algunas veces de sentimientos agridulces, así como las lágrimas expresión de tristeza y también de gozo, orgullo, alegría, solidaridad, emoción y tal vez un roce de mi muchacho en su nueva existencia.


Los iguales a mí, todos ustedes seguramente sabrán de que hablo al decir que el llanto se ha hecho parte de mi vida, y luego de que el llanto cesa el alama otra vez tiene espacio donde se aloja para seguir adelante.


No le tengamos miedo al llanto, las lágrimas no cambian nada, no arreglan nada… pero si alivian el alma.

Saludos.

ManSua
Si ayudo a una sola persona a tener esperanza, no habré vivido en vano...
Esta frase no es de mi autoría pero refleja mi sentir y hoy la quiero hacer mía.

Que pasen un buen día. Saludos.

ManSua

Nunca más seremos los mismos.


( en la foto Gustavo y Alicia Berti )
Cuando las circunstancias no pueden ser cambiadas, el sufrimiento le da un nuevo sentido a nuestras vidas, frente a nosotros mismos, frente a nuestros hijos, frente a la comunidad, frente a la vida, frente a la muerte, frente a Dios o como cada uno lo sienta, a partir podemos aceptar nuestra vida tal como es y vivirla con coraje, no escapandose de ella, no ocultandose de ella, enfrentandola con valentía.
Al atravesar una conmoción existencial, como es la perdida de un hijo, no podemos seguir siendo los mismos, algo en nosotros ha cambiado
para siempre; la vida se ha invertido como un guante de goma que se saca dando vuelta sobre sí mismo y somos otra persona distinta, nunca mas las mismas personas y una vez mas tenemos que elegir.
De pronto, al darnos cuenta de esto uno se dice: " tengo que sufrir, no puedo evitarlo", pero ¿ puedo elegir como sufrir?.
¿ Es lo mismo sufrir dignamente, que sufrir miserablemente?.
¿ Es lo mismo caminar por la vida buscando monedas en el suelo, que caminar con la frente alta?. NO.
Hay un tiempo de sufrir, pero aun sufriendo, sabemos que podemos sufrir miserablemente o con dignidad. Es nuestra elección!!!
¿ Qué clase de personas vamos a ser?
No quedan más que dos caminos, o soy mejor persona o soy peor persona; si alguien conoce otra posibilidad, quisiera que lo digan, no conocemos otras opciones.
¿ Voy a dejar que mi dolor maneje el "auto" de mi vida y vivir como un zombie sentado, dejando que mi dolor maneje mi vida?
Entonces se nos plantea el problema de la propia responsabilidad:
¿ Qué hago de mi vida de ahora en màs?
Siempre será nuestra responsabilidad como viviremos nuestra vida, como la viviremos cada día.
Cada dia me levanto y puedo elegir lo que cada dia voy a hacer de mi vida; soy yo quien voy a proponerme llorar, porqué el llanto es lo que yo siento por mi hijo, o voy a levantarme con deseos de hacer algo en su homenaje que no sean lágrimas?.
Si uno basa el trayecto de su vida de aca en más en el amor, si cada día de mi vida yo me levanto haciendo ese esfuerzo extraordinario que significa, aun en esos primeros tiempos, de despertarse y saber que me despierto sin mi hijo, pero sabiendo tambien que por amor a él, y si me quedan otros hijos, tambien por amor a ellos, yo tengo que ponerme de pie con dignidad.
Tengo que iniciar ese dia y cada día de mi vida con proyectos de vida que incluya a otros seres que sufren.
Cuando los padres comienzan a darse cuenta que nunca una persona que ha perdido un hijo volverá a ser la misma, que algo cambia para siempre, es aquí donde RENACER le abre el camino al analisis de la propia existencia.
La respuesta es siempre la misma, el salto hacia nuestra dimensión espiritual, donde encontraremos los recursos necesarios para reinsertarnos en la sociedad a traves de una vida productiva y plena de sentido.
Asumamos el desafió y la aventura de ser una nueva persona y elijamos en ese camino lo mejor y lo peor, porqué podemos decidir, podemos elegir. Comenzamos una nueva vida, pero con experiencia, ya podemos decir que es el bien y que es el mal, ya podemos decir que es lo que queremos ser, entonces, a traves de esa transformaciín interior, la muerte de un hijo no va a ser en vano, esos hijos, van a ser estrellas fugaces que llegaron a nuestras vidas, nos tocaron, se fueron , pero nos transformaron, nos tocaron p'ara cambiarnos, son pocas las veces en que la vida, nos dá segundas oportunidades. Escrito por Ricardo Gonzales en
Renaceras.