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Todo dolor trae consigo una enseñanza

“El hombre no puede evitar su destino, pero a él y únicamente a él le corresponde decidir con que actitud lo confrontará; sólo suya será la decisión de dejarse arrastrar como una hoja en la tormenta de otoño, o levantarse fuerte como un árbol que se dobla pero no se rompe durante esa misma tormenta.”

El sufrimiento, el sufrimiento intenso, ese sufrimiento que lleva en él la capacidad de aniquilar al hombre, presenta, en cambio, la posibilidad de llevarlo a recorrer un camino existencial distinto, dado que puede hacer que seres humanos retrocedan a la categoría de entes al padecer un sufrimiento al que no han sabido encontrarle un sentido, pero también puede hacer que otros seres al haber logrado perder su angustia por una decisión que ya ha sido tomada por el destino, asumir una respuesta diferente y, en ese proceso, adquirir un conocimiento del ser tan intenso, tan profundo, que los lleve a un estado de iluminación, de trascendencia del propio destino.

La muerte de un ser muy querido es y será motivo de hondo pesar, pero la decisión de morirse con ese ser, es únicamente del mismo hombre, como lo será la decisión de caminar con la frente en alto desafiando la adversidad, pues si bien el destino es quien hace las preguntas, siempre le quedará al hombre la libertad de cómo responderlas.

Ante la partida de un hijo, a quien difícilmente estaremos preparados para despedir, el dolor es demasiado intenso, desconocido; pareciera que la vida no debería continuar y que el tiempo, en su eterno fluir, se hubiera detenido en un punto en el espacio, un punto de total incredulidad e irrealidad.

Nadie sabe qué decirnos; todos escapan ante una realidad que no conocen, que siempre han ignorado, que no saben manejar.

No puede ser, nos repetimos una y mil veces y, sin embargo, es; y debemos seguir viviendo; pero ¿cómo?, nos preguntamos una y otra vez.

Nosotros podemos tomar a la vida y la pérdida de un hijo y decir que el hombre es lo que recibe y que el destino nos ha castigado y ahí se terminó todo, pero no es posible vivir la vida como si nuestros hijos fueran los artífices para arruinarla.

Perder un hijo no puede significar nada más que destruirse y tirarse a morir en el abandono, nuestra respuesta tiene que ser un imperativo ético, tiene que ser tan importante que nos marque el camino que queremos seguir en homenaje a esos hijos que tanto nos han marcado.

Debemos seguir viviendo, es una experiencia renovadora y ese camino tiene un solo destino final que es el camino final de humanización.

Su partida es una condición permanente, pero no debe ser permanente nuestro sufrir, debemos decirle sí a la vida.

La facultad más humana del hombre es la de transformar una tragedia personal en triunfo.

Según Víctor Frankl, el hombre es capaz de levantarse por encima de sus condicionamientos físicos, psicológicos, más allá de su experiencia previa, en las alas indómitas del espíritu, y responder en libertad y responsablemente con su manera única e irrepetible, como ser único e irrepetible que es. Para él los Valores de Actitud, son los de mayor jerarquía en la escala de valores y se basan en la libertad de asumir una actitud positiva ante las preguntas que la vida le plantea, a lo que él ha llamado libertad de actitud.

Todo dolor trae consigo una enseñanza y puede llegar a ser una experiencia regeneradora, rescatando de un rincón del corazón los olvidados valores espirituales del hombre, que son los únicos que pueden salvarnos de una vida sin sentido, de una muerte en vida.

La muerte no marca el fin de todo, es sólo una necesaria etapa en la evolución espiritual del hombre, es una parte integral de la vida, la que nos marca el límite de nuestra existencia terrena y nos enseña a apreciarla en su verdadera dimensión para vivirla totalmente, rescatando esa olvidada espiritualidad en nuestro diario vivir para saber prepararnos para que, en el momento de realizar nosotros la transición, saber que no hemos dejado cosas por hacer y en el instante de dejar el capullo, para volar libres de regreso a casa, sepamos que hemos comprendido el mensaje de nuestros hijos, porque hemos dado todo el amor de que fuimos capaces.

La muerte de nuestros hijos no habrá sido estéril, si a través de su partida es que se comprende el verdadero sentido de la vida, como un tiempo precioso y finito que debemos vivir al máximo, pero de otra manera, ya que el camino trazado hasta ahora no sirve para esa nueva realidad. Debemos recomenzar, es como renacer de las cenizas, captando el mensaje de infinito amor que nuestros hijos al partir nos dejaron y que los hijos que quedan nos recuerdan cada día: dar amor, sólo amor.

Son nuestros hijos los maestros del verdadero y desinteresado amor y este sentimiento no tiene reclamos ni expectativas, ni siquiera necesita de una presencia física.

Y cuando hayamos encontrado la paz y la aceptación, habremos de trasmitirla a los demás, a los que la necesitan, a los que sufren, a los que aún viven en la oscuridad de la desesperanza y la rebeldía, pues el hombre no es lo que recibe, sino lo que da a la vida.

Entonces, la partida de nuestros hijos no habrá sido en vano, porque dejó en este mundo personas mucho mejores de lo que eran cuando ellos estaban.”

Alicia Schneider Berti- Gustavo Berti

Este es un aporte a la difusión del pensamiento de Renacer, a través de la palabra de los creadores de los Grupos Renacer, Alicia y Gustavo Berti. Julio de 2009.

                                                                                     Ulises, Ana y Enrique

De Renacer Congreso – Montevideo Uruguay, “Por la Esencia de Renacer”

Dios y sus formas de hablar

¿De qué manera nos habla Dios en momentos en que estamos totalmente devastados por la muerte de un hijo? Durante dos meses después del fallecimiento de mi bebé, le pedía a Dios desesperadamente que me hablara, que me dijera cuál era el camino que deseaba que siguiéramos, porque ni Ernesto ni yo entendíamos cuál era su mensaje con la muerte de Raquel.
Pasaron semanas y yo me debatía pensando en que, de seguro Dios no quería hablarme porque no escuchaba su voz, como algunas personas dicen que lo han hecho, mediante sueños o despiertos. Debo confesar que me encantaría escuchar a Dios de manera fonética, pero sé que Dios no siempre se expresa de esa manera con todos lo que le amamos.
Estos días comprendí que Dios se comunica con nosotros de muchas formas. Mediante un libro, mediante la voz de un amigo o una amiga, mediante una historia que alguien te cuenta, mediante una situación que pensabas que era mala para tu vida y por supuesto por medio de su palabra en La Biblia, aunque este último libro es tan profundo que no todos entendemos los mensajes tan claramente.
Si bien sigo sin escuchar la voz fonética del Señor, Dios me ha hablado por medio de los papás de Renacer, los papás del Hogar San Gabriel, a donde asistimos semana a semana. Me ha hablado por medio de uno de mis compañeros del Banco Nacional, Róger y su esposa Marcela, quienes han vivido en carne propia, el enorme dolor de ver partir tu futuro en un instante.
Me ha hablado mediante Randall nuestro sicólogo y doña Ligia la sicóloga del Hospital de Niños, mediante La Cabaña, un hermoso libro que narra el amor de un Dios verdadero. Mediante el amor de mi esposo que crece y crece todos los días, mediante la solidaridad sin límites de nuestros padres y hermanos.
Aunque, todavía no entendemos el propósito de la partida de nuestra bebé y no sabemos si el Señor nos lo va a revelar algún día, sé que Dios habla, siempre está hablando, solo debemos estar atentos para decifrar el mensaje.

Acompáñame a Estar Solo

Ricardo Arjona

Acompáñame a estar solo
A purgarme los fantasmas
A meternos en la cama sin tocarnos
Acompáñame al misterio
De no hacernos compañía
A dormir sin pretender que pase nada
Acompáñame a estar solo
Acompáñame al silencio
De charlar sin las palabras
A saber que estás ahí y yo a tu lado
Acompáñame a lo absurdo de abrazarnos sin contacto
Tú en tu sitio yo en el mío
Como un ángel de la guarda
Acompáñame a estar solo

Acompáñame
A decir sin las palabras
Lo bendito que es tenerte y serte infiel solo con esta soledad
Acompáñame
A quererte sin decirlo
A tocarte sin rozar ni el reflejo de tu piel a contraluz
A pensar en mí para vivir por ti
Acompáñame a estar solo
Acompáñame a estar solo
Para calibrar mis miedos
Para envenenar de a poco mis recuerdos
Para quererme un poquito
Y así quererte como quiero
Para desintoxicarme del pasado
Acompáñame a estar solo

Y si se apagan las luces
Y si se enciende el infierno
Y si me siento perdido
Se que tú estarás conmigo
Con un beso de rescate
Acompáñame a estar solo




Algunas cosas que he escrito a travez de todos estos años

Hoy transito de forma más calma mi camino, lo que he aprendido en todo este tiempo me ha dejado caminar sin vos a mi lado, pero con la certeza que de una mágica manera me acompañas siempre y además que mi camino lleva la ruta exacta para reencontrarnos.

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Los catorce años de vida de nuestro muchacho hoy son inspiración, senda y camino para intentar ser cada día mejor persona, y no hacerlo porque quiero parecerme a Kyke o porque lo he idealizado, si no porque quiero estar con él en el futuro, es porque su caminar solo me dejo buenos ejemplos y me gustaría llegar a tener lo que Kyke tuvo en grandes cantidades, que es que la bondad brote del mi alma naturalmente; tendré toda la vida para intentarlo y doy gracias a Dios que me dio a Kyke como ejemplo para saber cuál es el camino.

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Te extraño 30-10-2007

Extraño a mi muchacho todos los días y no sé que es lo que más extraño, su voz, su olor, su cariño…

Su risa raspada y mas que su risa me hace falta el… su compañía, darle compañía a pesar que siempre lo tengo con migo.

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Esto lo he escrito  hace dos años cuando decidemos cambiar de casa...


Todo en su justo momento y en su justa medida, en las manos de Dios estaremos y de ellas recibimos lo que debemos recibir.

Tan simple como nacer o morir.

Ya nos vamos de la casa que te vio nacer, crecer y morir… y si hoy pudiera dar gracias a algo inerte lo haría a esta casa que sin proponérselo cobijo una vida bella y una bella familia que hoy sigue adelante…

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Hay luz en el camino y esa luz viene de Dios y de ti, precioso ángel.

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Que Dios te siga bendiciendo y nos ayude a los que estamos aquí a seguir siempre su camino.

La muerte no es más

La muerte no es más que un viaje, semejante al que realizan dos amigos al separarse para atravesar los mares. Como aún se necesitan, ellos siguen viviendo el uno en el otro y se aman en una realidad omnipresente. En dicho divino espejo se ven cara a cara, y su conversación fluye con pureza y libertad. Tal es el consuelo de los amigos: aunque se diga que han muerto, su amistad y su compañía no desaparecen, porque estas son inmortales.

William Penn

La Esperanza Volverá…


Alguien muy cercano, cuando yo sentía que no había esperanza que no quería un mañana, en los meses luego de la muerte de Manri, me decía con una creencia firme e inquebrantable, “la esperanza volverá…” y no sé si era algo que ella sabia o era algo que le pedía a Kyke mi hijo en sus plegarias o al mismo Dios…

Yo la oía y le pedía a Dios que mi vida fuera una mentira, una pesadilla que pronto se terminaría y la relataría como la historia más terrible que pudiera yo imaginar, no podía yo creer que la esperanza regresaría, no quería la esperanza…

El sentido de la vida se me había acabado, no tenía sentido lo bueno o lo malo, no entendía mi vida, no entendía la vida de nadie, no entendía mi pasado, no encontraba sentido a los días de alegría que tuve en mi vida, no entendía nada… y vivía sumido en un tristeza profunda con tintes de enojo y un cansancio como nunca había sentido.

En aquellos años no había un Renacer en Costa Rica, pero Dios nos guio a otro grupo de gente como nosotros, ahí me encontré viviendo un día a la vez, y ahí luego que paso el tiempo nuevamente la esperanza llego y en el camino encontré una familia que se ha sumado a la que había tenido toda mi vida, nos habían hecho hermanos de tristeza y batallas contra nuestra falta de esperanza, tristeza y enojo.

Los días pasaron, los padres dolientes de aquel grupo iniciábamos el camino que nos correspondía sin sus hijos, cada uno empezó a aprender a vivir sin sus hijos, cada uno de nosotros renacimos y con ello debimos de aprender a ser una vez más gente que acepta y disfruta de una buena risa espontanea, aprendimos a aceptar y disfrutar de un bello días soleado, aprendimos a ser padres nuevamente, hijos de nuestros padres, hermanos, familiares, amigos, compañeros… renacimos cada día que ha pasado desde aquel fatal día en que Kyke falleció.

Regresaron las esperanzas en mi corazón y con ello ilusiones y paz…

Las plegarias de aquellos que nos han acompañado en todo este tiempo fueron escuchadas, hoy de nuestros corazones nace la esperanza… Dios y Kyke se conjugaron para hacer que Renaciéramos como personas nuevas llenas de amor por los que hoy acompañan nuestras vidas, llenos de amor por aquellos que se nos adelantaron y regresaron a la casa del señor.

A los que hoy sienten que las esperanzas les abandonaron, aquellos que sienten que la vida no tiene sentido, aquellos que inician el camino les digo: regresará la esperanza y con ella renacerán como personas nuevas y mejores llenas de amor.

Aquí ManSua y familia, papá y familia de Kyke.

El duelo no se elabora, el duelo se trasciende

Aprovechando el último post de Alejandra, quiero compartirles este documento de RENACER.
Es un poco largo, pero muy valioso. Espero, les sea valioso.

“Recuerden nuestra aseveración que la muerte de un hijo es un acontecimiento nuevo en la vida de una persona, acontecimiento al que no le cabe la palabra duelo porque ésta implica, en el fondo, un volver a lo normal, a lo previo y sabemos que eso es imposible, al menos para quienes creemos que Renacer tiene una esencia concreta”

Cabe destacar que “los acontecimientos” crean nuevos mundos, mundos con nuevas lógicas, lo que implica desafíos y aperturas de la mente y del espíritu necesarios, no sólo para comprender esos nuevos mundos y situarnos en ellos, sino para comprometernos existencialmente, para darnos cuenta, entre otras cosas, del verdadero significado de la compasión y la solidaridad que demanda de nosotros: “la búsqueda y el conocimiento de quién y qué no es infierno, en medio del infierno, y hacer que dure y darle espacio.” (Ítalo Calvino)

En nuestra cultura es conocido que la muerte cuando llega de visita a un hogar da un nombre a los deudos de la persona que ha fallecido, así es de uso corriente que, de un momento para otro, alguien se transforme en viuda, viudo o huérfano, quienes prontamente pasan a estar en duelo, pero hay un caso puntual en el que la muerte no ha sabido aún como nombrar a quienes permanecen de este lado de la vida, es el caso cuando muere un hijo y cuando esto sucede todos se estremecen y recuerdan entonces que la muerte de un hijo no tiene nombre…

En la medida en que aún no existe palabra ni lenguaje que nombre a los padres que pierden hijos, todos los conceptos vertidos hasta ahora sobre el duelo por una muerte que al venir da nombre a los deudos, tales como viudez u orfandad, carecen de vigencia, carecen de sentido cuando se los aplica a los padres que pierden hijos; son sólo meras apariencias.

Cuando no hay nombre es necesario pensar lo no pensado, en el sentido de un proceso de creación auténtico, yendo más allá de un mero desocultar algo que ha permanecido oculto, hay que ir más allá de los límites, más allá de los paradigmas vigentes. Renacer es la historia de ese transcurrir, pero de una manera distinta de la hasta entonces considerada como “clásica”, a saber, alejada de todo tutelaje del ser sufriente, sea éste químico, psicológico, religioso o social, descubriendo, en el proceso de hacer camino al andar, la dimensión espiritual, donde tienen su origen aquellos fenómenos específicamente humanos, aquellos que han de permitir la búsqueda señalada.

En Río Cuarto hicimos unas jornadas que las llamamos: “En busca de un lenguaje común”, porque nuestra tarea de modificar el futuro, de hacer nuevos mundos, incluye también modificar conceptos, modificar palabras y modificar ideas a través de la experiencia que todos nosotros vamos volcando al mundo, a raíz de haber perdido hijos y de haber compartido mucho tiempo con otros papás.

Se habla de proceso de duelo, aunque en realidad no es un proceso; el duelo no es un proceso es una situación.

La diferencia entre proceso y situación está en que el proceso es un fenómeno que tiene un comienzo, tiene un inicio y a raíz del cual van apareciendo otros fenómenos.

La situación es algo en lo que estamos inmersos, así pues, la muerte de un ser querido, la muerte de un hijo es una situación, un acontecimiento, es algo que no es la consecuencia de un proceso histórico, no es un proceso, es el momento en que debemos encontrar nuevos nombres para ese acontecimiento. La nominación de un acontecimiento es una necesidad; para Badiou esta necesidad, en cierto sentido, es siempre un papel de la poesía.

¿Qué quiere decir un acontecimiento?

Un acontecimiento es una circunstancia en la que una persona está inmersa y en la que debe desarrollar su vida a partir de ella, no es que tenga que desarrollar su duelo o su dolor, tiene que desarrollar una nueva existencialidad.

La existencialidad de una persona está por encima de su dolor, pues la existencia es una cuestión integral comprende la totalidad de la vida.

De los muchos acontecimientos que suceden en la vida, éste es el más complejo, es una situación, a la que vamos a agregar una serie de situaciones que en él se originan, tales como los mundos del trabajo, de la familia, de los amigos y tantas otras en las que tenemos que reinsertarnos de maneras aún desconocidas.

A todos nos cuesta vivir, no hay tarea más difícil que vivir la propia vida, aun antes de la partida de un hijo; hay que levantarse todos los días, hay que enfrentarse al patrón o enfrentar a quien sea y nos cansa, no tenemos la recompensa y los dineros no alcanzan; es muy difícil.

Es tan difícil que para muchas personas cuando muere un hijo es la excusa perfecta para abandonarse y decir: “yo haría el esfuerzo si no fuera que se me ha muerto un hijo”; la excusa perfecta para no hacer nada.

A esos papás tenemos que mostrarles esa realidad.

Cuando perdemos un hijo, hablar en términos de duelo, hablar en términos de elaboración de emociones y elaboración de sentimientos, son palabras muy pequeñas para lo que podemos alcanzar, son logros que si uno mira, son bien subterráneos, no es un lugar elevado.

Por supuesto que algunas personas, algunos papás querrán hacer esto y no hay nada malo en que lo hagan, que trabajen elaborando un duelo priorizando sus emociones y sentimientos; la tragedia, en el fondo, sería que el grupo Renacer no pudiese mostrarle a esos papás que hay algo que trasciende a todo eso, que hay algo que cualitativamente es superior a todo eso, que hay nuevos mundos por explorar y, por sobre todo, mundos que son posibles de ser transformados por nosotros, mundos en los que podemos hacer espacios para aquello que no es infierno.

Algunos papás parece que van a las reuniones, están ahí, se sientan y escuchan, pero es como si les entrara por un oído y saliera por el otro pues se han dicho cosas muy valiosas y nada ha logrado cambiar su actitud, de tristeza, de rebeldía, o de que “todavía estoy de duelo” y “hace quince años que estoy de duelo”, ¡NO ES ASÍ¡ Hay que buscar nuevas palabras, un nuevo lenguaje para definir lo que es la pérdida de un hijo; el dolor no se elabora, el dolor se trasciende, se busca un sentido a esto que nos pasó, se busca un sentido a la tragedia que nos tocó vivir, no se busca la resignación, no se busca la paz ni la serenidad como objetivo último.

Apoyándonos en esto que nos ha pasado, es que emergen nuevos seres, no es hundiéndonos en el dolor; Nicolás jamás será recordado por la forma en que partió, no importa eso, NO IMPORTA, Nicolás va a ser recordado por la obra de amor que sus padres iniciaron en su nombre.

Vivimos un acontecimiento límite, una circunstancia, un cambio radical y el único proceso redentor consiste en arrojarse de cabeza a esos nuevos mundos y tratar de forjar una nueva humanidad, tratar que toda nuestra experiencia sirva para crear mundos de amor, tolerancia, respeto, solidaridad y compasión, pero no declamados sino vividos.

Es como un guante de goma cuando se saca, lo que está adentro queda afuera y lo que está afuera queda adentro; es un cambio existencial.

No somos las mismas personas; no podemos querer seguir siendo los mismos pues somos libres para elegir ser mejores personas o peores, y la libertad duele; ser peor persona es facilísimo, ni siquiera hay que levantarse de la cama, no exige ningún esfuerzo, el desafío es: ¿qué hago de aquí en adelante?

A veces se dice hay un antes y un después: NO; seremos mejores personas o peores. Cuando decimos que hay un antes y un después estamos buscando las causas, los por qué; ser mejores personas es buscar una finalidad, nosotros buscamos el para qué.

En esto nos ayudó Elizabeth Kübler Ross cuando habla de un despertar espiritual. Recordemos lo dicho en Huerta Grande por Alicia “yo no estoy de duelo por Nicolás, yo nunca estuve de duelo por Nicolás; la partida de Nicolás involucró toda mi existencia, fue mucho más que un duelo, fue cambiar mi vida, darla vuelta 180 grados, eso no es un duelo”.

El objetivo es encontrar sentido a esta tragedia y cuando se le encuentra sentido, lo más maravilloso es que nuestros hijos no se van en vano, es que su partida no es estéril, es que este sufrimiento es germen, es tierra fértil en este corazón, para que crezcan nuevas raíces, una nueva planta, planto un nuevo árbol cuyas ramas lleguen al cielo.

Nosotros estamos cada vez más convencidos que cuando un hijo muere no hay, en realidad, algo como un duelo que sea posible transitar sin morirnos en el intento. Por eso estamos convencidos que hay que mirar más allá del duelo, hay que clavar la mirada, el corazón y el sentido en aquello que está más allá de nuestra realidad tal como hasta ahora hemos podido representarla. Es necesario trabajar con una nueva realidad, una realidad que comienza a dejarse ver a través de este camino de espiritualidad al que la muerte de un hijo nos abre las puertas. Toda otra visión, todo otro proyecto, enfrentado a éste queda disminuido.”

Alicia Schneider Berti-Gustavo Berti

Este es un aporte a la difusión del pensamiento de Renacer, a través de la palabra de los creadores de los Grupos Renacer, Alicia y Gustavo Berti. Junio de 2009.

Ulises, Ana y Enrique De Renacer Congreso – Montevideo Uruguay, “Por la Esencia de Renacer”

La nueva normalidad


Mañana es un día importante para mí. Después de la muerte de nuestra hija debo regresar al trabajo.
Todo el mundo me dice que es mejor, que voy a ocupar mi mente en otra cosa. Sin embargo, sin afán de empezar este proceso en no, simplemente me pregunto, cómo puede una mamá regresar a la normalidad del mundo, cuando ella nunca más podrá ser normal. ¿Qué es ser normal ahora? Normal no existe, nunca será otra vez. Normal es un estado que los padres que hemos perdido a nuestros hijos no podremos hacer nuestro jamás.
Me embarga un sentimiento de impotencia, porque la normalidad del mundo me ahoga, me rastrilla por la calle, me abre grietas en la piel, pero más en el alma. Podría decir que me repugna la alegría del mundo, las vanalidades que antes consideraba importantes, los "problemas laborales". Nada es importante ahora.
Como preámbulo a mi día de mañana, hoy fui a sembrar plantas al cementerio. Hablé con Raquel, le dije que ya no podría ir tan seguido, que de manera obligada tenía que continuar sin su presencia física en este mundo. Lloré, lloré mucho frente a su jardín. ¡Su cuerpo está ahí, a tres metros de mí, no está en una cuna en mi casa, está ahí, en una caja de madera! Me aterra pensar que, como materia que es, pronto no existirá.
¡Qué dolor! Es indescriptible este dolor. Como dice la psicóloga del Hospital de Niños, es un ácido que te carcome cada día más, porque es ausencia es mayor conforme pasa el tiempo.
Así que mañana tendré que ir a enfrentar un mundo que ya no es igual y que nunca lo será, porque la muerte de Raquel, se llevó el color, la alegría y las sonrisas que salen del corazón para siempre.

R.I.P.

Para los que mascusean el inglés RIP es Rest in Peace ( Descanse en paz). Que significa esto?

La verdad todos los que somos padres en su gran mayoría tenemos claro que nuestros hijos descansan en paz, pero nosotros? Que pasó con nosotros?

Es bien sabido que la separación física permanente (o cambio dimensional) nos quitó el color y la música que contenía nuestra existencia , recuperar en lo posible esto, es una decisión muy personal, llenar el vacío de nuestro hijo ausente, sólo nuestro hijo lo puede hacer.

En la depresión no hay juicio, no hay razón, por ello para volver a retomar nuestra senda, debemos estar en paz con nosotros mismos.

Nuestra pena nos confiere el calificativo de seres fuertes, solidarios, con dignidad y sobre todo con infinito amor, más allá de las fronteras de la razón y el juicio, por eso debemos llorar, ya que esta característica muy humana nos lava el dolor, ojo lo lava no lo quita.

Ese dolor nos hace vivir en un mundo en el que somos extraños, divergentes, solitarios, introvertidos y raros.

Por eso todos decimos sin temor al que dirán que estamos locos; quizás por que hablamos con nuestros hijos a sólas en el cuarto o quizas le hablas como en mi caso a un retrato, o al asiento del pasajero en el carro, o en la cocina mientras preparas los alimentos, en fin tantos y tantos ejemplos de amor incondicional.

Todos hemos tenido sueños con nuestros hijos y algunos los tendrán más adelante, y en cada caso hemos visto la alegría y la felicidad y una gran paz reflejada en ellos, la paz que sobrepasa todo entendimiento.

No pudiendo retroceder el tiempo, debemos aceptar el presente y admitir que esta realidad es dolorosa y que nuestra tragedia no es única ni soy el más desdichado, y que hay otros que sufren, en esa medida, empezamos a encontrar la compasión hacia nuestros compañeros y esto a la postre constituye la piedra filosofal de la sanación interior.

Ahora el mayor reto para nosotros es encontrar un lugar dentro de cada uno en donde nuestro ser amado pueda descanzar en paz.(RIP) y nos permita el retorno a la vida guardando en cada célula de nuestro cuerpo el recuerdo del más grande amor, el amor incondicional.

Espero que me entiendan lo que quise decir.

Alvaro, papá de David Alvarado (Maloso, no por malo sino por bueno)

Matando fantasmas en el camino de las lágrimas

Hoy no me he sentido bien, los recuerdos pueden ser lo más dulce o lo más amargo que uno pueda probar.

Matando fantasmas, es el nombre que le he puesto a los momentos o lugares que hacen conexión directa con tu ser amado.

Estos pueden ser el lugar donde cruzaron el umbral (star Gate, diría Eduardo Mena. ) otros son los lugares donde compartistes grandes momentos con tu ser amado.

Les comento que ayer dimos un pasito más en este camino de lágrimas. Fuimos a la playa, después de año y cuatro meses de la partida de David. Los momentos que pasamos ayer fueron agridulces, pero hicimos un gran esfuerzo por vivirlos.

Hoy al recordar el día de ayer no puedo evitar pensar en mi hijo David, y se me viene las lágrimas mientras escribo esto, al recordar todos los momentos lindos que pasamos

Lo escribo porque es importante matar este fantasma y creo que lo hicimos o lo hice, no se Hannia como la estará pasando y mis hijas me imagino que a su forma.

Igual de doloroso fue el día que fuí al lugar donde mi hijo vió el cielo por última vez, pero lo superé, ahora paso si he de pasar y no siento ese fantasma de la angustia atomentándome.

En cada paso que doy en este camino de lágrimas, voy dejando pedazos de corazón desperdigados por doquier, pero voy ganando una alma buena y un espíritu fuerte.

Todo esto me recuerda el cuento llamado el hombre de hojalata, que a medida que camina va dejando pedazos (lo recomiendo)

Compañeros hoy a sido un día muy dificil...

Poesía para un hijo, Susana March

El hijo, Susana March

¿Quién eras antes, dime?
¿Un ángel?
¿Un príncipe azul?
¿Tal vez un pez?
¿O un pájaro?
¿o un álamo esbelto?
¿Quién eras?
¿Un claro arroyo?
¿El capullo de un jardín?
¿Un pedacito del viento?
¿Quién eras antes, dime?
¿Por qué diste a mi vida tanto deslumbramiento?

Me basta con tocarte para que se me apacigüe el pensamiento y me basta con verte para sentirme a gusto con mi cuerpo.

¿Quién eras, dime?

¡Oh mago de mi ser descontento!

Con tu varita mágica me vas cambiando los sueños me vas cambiando la vida...

¡Yo no me quejo!

Para Reflexionar

Se cuenta que en el Siglo pasado, un Turista Americano fue a la Ciudad de El Cairo, Egipto, con la finalidad de visitar a un famoso Sabio. El Turista se sorprendió al ver que el Sabio vivía en un cuartito muy simple y lleno de libros. Las únicas piezas de mobiliario eran una cama, una mesa y un banco.
¿Dónde están sus muebles? preguntó el Turista. Y el Sabio, rápidamente, también preguntó: ¿Y dónde están los suyos...? ¿Los míos?, se sorprendió el Turista. ¡Pero si yo estoy aquí solamente de paso!
Yo también... concluyó el Sabio. 'La vida en la tierra es solamente temporal... sin embargo, algunos viven como si fueran a quedarse aquí eternamente y se olvidan de ser felices'.

'El valor de las cosas y los momentos no está en el tiempo que duran, sino en la intensidad con que se viven. Por eso existen momentos maravillosos, inolvidables, cosas inexplicables y personas incomparables.'

1. Dios no te preguntará qué modelo de auto usabas; te preguntará a cuánta gente ayudaste.
2. Dios no te preguntará los metros cuadrados de tu casa; te preguntará a cuánta gente recibiste en ella.
3. Dios no te preguntará la marca de la ropa en tu armario; te preguntará a cuántos ayudaste a vestirse.
4. Dios no te preguntará cuán alto era tu sueldo; te preguntará si vendiste tu conciencia para obtenerlo...
5. Dios no te preguntará cuál era tu título; te preguntará si hiciste tu trabajo bien y con honestidad.
6. Dios no te preguntará cuántos amigos tenías; te preguntará cuánta gente te consideraba su amigo.
7. Dios no te preguntará en qué vecindario vivías; te preguntará cómo tratabas a tus vecinos.
8. A Dios no le importará el color de tu piel; le interesará la pureza de tu alma...
9. Dios no te preguntará por qué tardaste tanto en buscar la Salvación ; te llevará con amor a tu casa en el Cielo.
10. Dios no te preguntará si crees en él o no, simplemente te preguntará si le creíste.

Tengo un ángel


Cuando una bebé se va, todos dicen que es un ángel. Seguro algo de razón tendrán. Por eso escribí un poema para mi Raquel, en donde la nombro a ella como nuestro ángel.


Mi ángel precioso, mi ángel divino

viniste a esta tierra a amarnos

y hacer que diéramos amor,

conocimos el júbilo de ser papás

y la agonía de despedirte.

Mi ángel precioso, mi ángel divino

¡cuánta dicha nos diste!


Hoy me dicen que estás jugando en el cielo

y yo prefiero pensar que juegas en mi corazón.

Hoy me dicen que bates tus alas de ángel

y que cada vez estás más cerca de Dios.


Mi ángel precioso, mi ángel divino

has cerrado los ojos para dormir el sueño eterno

mi ángel precioso, mi ángel divino

has que nosotros podamos entenderlo.


¿Por qué has muerto ángel? Si la muerte no existe

¿Por qué no puedo tocarte? Si en mi corazón estás

¿Por qué no puedo besarte? Si vives en mi mente

Mi ángel precioso, mi ángel divino quiero contigo soñar.

El efecto Renacer en nuestro juicio

En estos días, como se puede leer en los diarios y ver en los noticieros de nuestro país, mi esposa y yo, hemos estado en el juicio que se sigue contra el joven que se le acusa de haber dado muerte a nuestra hija y a dos de sus amigos hace casi 2 años.

Con mi esposa estábamos comentando una noche de estas, de regreso a casa, que definitivamente RENACER ha hecho una diferencia en nosotros en poco menos de medio año. Nos ha sacado del dolor y colocado en el escenario del Amor Incondicional que conoció nuestra hija en su preciosa vida. Nos ha librado de la victimización y del peligro de ceder nuestra responsabilidad existencial al victimario.

Después de una semana de estar escuchando detalles de cómo se dieron las cosas, tenemos paz. Confiamos en que la verdad siempre sale a flote, en que las leyes se deben cumplir y en que finalmente la justicia prevalecerá en este caso. No hay odio ni rencor en nuestros corazones. Sin embargo, creemos que, las instituciones judiciales deben hacer su trabajo.

Nosotros seguimos con el nuestro, para hacer que fluya hacia la sociedad el mensaje de amor de nuestros hijos. Ese amor que sentimos por nuestros hijos y que hemos aprendido a sentir por nuestros compañeros del camino. Creo que estamos aportando nuestro grano de arena para hacer de éste un mundo mejor en el cual vivir. Ya que como dice RENACER:

…La única manera de cambiar para bien este mundo, la única manera de hacerlo mejor es desde el amor y también creemos que nadie, pero absolutamente nadie, tiene una mayor obligación existencial, una mayor responsabilidad para trabajar para ese cambio, para trabajar " a favor de" un mundo de paz y amor que los padres cuyos hijos han sido asesinados.

Frecuencia de las reuniones de RENACER

Este es un documento de RENACER que explica de manera más detallada el tema de la frecuencia de las reuniones. Sugiero que lo leas y nos des tu opinión.

En estos años de trabajo que llevamos, y luego de mucho probar, escuchar, observar y estudiar hemos llegado a la conclusión que las reuniones quincenales para RENACER son -en nuestra opinión- lo más adecuado. Esta conclusión tiene que ver con la naturaleza de nuestro grupo, que no se asemeja a ningún otro.

RENACER está formada por personas que se enfrentan a una crisis existencial muy severa, a un gran sufrimiento espiritual, que no constituye en sí mismo una enfermedad pero para lo que no encuentran referencia previa en su historia personal. Están enfrentados a un hecho natural de la vida que causa un inmenso dolor y aunque natural, no se hallan preparados para ello.

Nosotros no necesitamos de un programa esquemático, ni reuniones asiduas porque no vamos a superar el dolor como meta, vamos para ENCONTRARLE UN SENTIDO. Como consecuencia de encontrarle un sentido, el dolor puede ser entonces suavizado, encaminado positivamente y trascendido. De esta manera se hace posible replantearse la vida, detenerse y mirarse y luego contemplar el futuro con esperanzas. Para esto es necesario darse un tiempo entre reunión y reunión para reflexionar sobre lo escuchado, leer, enriquecerse y capacitarse, para extrañar la reunión y no sentir "que se nos vienen encima" cada semana (palabras utilizadas por muchos padres que nos comunicaron esta inquietud) especialmente por parte de los que están en la tarea de coordinar o facilitar las reuniones y llevan una mayor responsabilidad sobre sus hombros. Y aún aquellos que todavía solo asisten a las reuniones y aún no desempeñan tareas dentro de RENACER, se ven motivados a buscar su propio camino que les fue mostrado en las reuniones, y a utilizar las herramientas que se les dan para iniciar con el propio esfuerzo el camino de retorno a la vida. Comienzan a hacerse responsables de su propio bienestar. Para esto se necesita tiempo entre reunión y reunión para reflexionar y comenzar a aplicarlo en la vida diaria.

No vamos a sufrir menos porque tengamos más reuniones; hay un tiempo de sufrir y esto no puede ser evitado, sí sabemos por lo anteriormente expuesto, que puede ser suavizado a través del grupo, que nos contiene y orienta, pero no vivirá nuestro duelo por nosotros. Si bien la logoactitud significa acción, esta se traduce en servicio, en capacitación, en dar para recibir. En no esperar a estar bien para ayudar, sino por el contrario, en ayudar aún en medio de nuestro dolor, y contemplar con asombro cómo al hacerlo nuestro dolor se suaviza y adquiere un sentido trascendental y perdurable.

Es también muy importante darse tiempo para estar con la familia. El grupo familiar ha sufrido la pérdida, todos sufren y extrañan al ausente, todos deben aprender a vivir sin él o ella físicamente. El re-acomodamiento también lo realizarán todos. Idealmente aprenderán a través del crecimiento de los padres que entran a RENACER y a su vez crecerá todo el grupo familiar, cada uno en su edad y a su propio tiempo. Se hace entonces necesaria la presencia de los padres en el hogar tanto como sea posible. Sobre todo si por razones de trabajo, distancia y tantas otras nos ausentamos mucho tiempo de casa; que no sea RENACER otro motivo asiduo de ausentismo.

Alicia Schneider y Gustavo Berti

Hoy es martes

Hoy es martes y no hay reunión en Renacer y les confieso que me gustaría que las reuniones sean más a menudo.
Ayer doña Daisita me preguntaba que si hoy martes había reunión y es que tal vez a ustedes les pasa pero queda uno con las ganas de recibir mas de la bendición que es el grupo.
Bueno mientras nos vemos les deseo a todos una semana llena de paz y que Dios los bendiga.

ManSua, papá de Kyke. Saludos.

Gracias!

Amigos (as),

Mi esposo Carlos y yo tenemos tan sólo dos reuniones en Renacer y ya nos sentimos familia. Quiero agradecer a Dios por eso. Es realmente hermoso (doloroso y a la vez esperanzador) el producto que nos llevamos a casa después de cada cita en la que ponemos al descubierto nuestros corazones. Muchas gracias a todos (as).

Quiero comentarles que el pasado jueves 2 de julio Valeria cumplió su cuarto aniversario de haber nacido a la vida eterna. Inevitablemente siguen pasando por mi mente, segundo a segundo, los últimos momentos que Carlos y yo vivimos al lado de nuestra hija... y se me sigue partiendo el corazón. Pero después (inevitablemente) siento el fuerte abrazo de Dios en nuestras vidas y no me queda más que decir GRACIAS... por todo, por el profundo dolor, pero sobretodo por esa inexplicable esperanza que crece en nosotros.

Soy la orgullosa mamá de una bebé llamada Valeria que, a pesar de su corto paso por este mundo y su apariencia indefensa y tierna, demostró valentía, tolerancia y lucha, nos unió en oración y aún cuatro años después sigue sirviendo de testimonio para muchos (as).

Han publicado en este blog un video que hice justo después de la partida de Vale, en realidad fue lo que me ayudó en mi duelo (notarán que tiene varias etapas) y hoy quiero compartirlo con ustedes... Gracias por sacar el tiempo y brindarme esta oportunidad.

Me despido compartiéndoles una de mis frases favoritas:
"... y dejó tras de sí huellas de su paso por el mundo, visibles sólo para aquél que sepa dónde mirar." (Frase final de la película "El laberinto del fauno".)

Le pido a Dios para que esas huellas que nuestros hijos (as) han dejado sirvan de ejemplo y testimonio para muchos (as)... No podemos callar las miles de enseñanzas que nos han dejado.

Le pido también por nuestras familias, para que luchemos por cultivar el amor que nos tenemos, para que aprovechemos cada segundo para celebrar nuestra existencia y lo que se nos ha permitido vivir.

Fraternalmente,
Carol

Carta a Dios

Querido Dios, Raquel ha muerto y con ella se han muerto mis ilusiones, deseo pedirte encarecidamente, que me ayudes a colocar aunque sea una nueva ilusión en mi vida.

Como bien sabes, desde aquel 2 de octubre de 2008, cuando nos diste la noticia de su existencia, la bebé empezó a formar parte de nuestra vida. Su luz, nos iluminó por todo el tiempo que estuvo con nosotros físicamente y hoy lo hace, desde el cielo.

Conforme avanzaron los meses, la alegría por su llegada se hacía mayor. Amigos y familiares se nos unieron en una espera llena de amor, en donde construimos nuestros mayores anhelos. Gracias por permitirnos conocerla y ser sus papás por un corto tiempo acá en la tierra.

Luego mi princesa fallece y todo cambió. Dios yo no sabía que era el dolor verdadero, yo no sabía de este sentimiento que te duele en todo el cuerpo y te llega hasta cada célula, yo no imaginaba cuánta gente sufre lo mismo, día a día, sin importar el país o la edad.

Querido Señor, después de muchas lágrimas he entendido que no sos vos quien nos envía el dolor. Quiero pedirte perdón por las veces en las que te juzgué mal, creyéndote un Dios desalmado y castigador. Quiero pedirte perdón, por todas las veces que me dijeron que me enviabas castigos. Pensaba que eras un Dios que infundía temor para alcanzar sus objetivos entre los humanos. Por todo el enojo que sentí contra vos, perdón.

Jesús, hoy me siento tan aliviada de saber que en medio del dolor, me estás tendiendo una mano, que en medio de las lágrimas estás conmigo para decirme "a mí también me duele que Raquel no esté a tu lado, que no la puedas amamantar, que no puedas cambiarle los pañales como querías o guiarla hasta un dulce sueño, que no puedas amarla en su estado físico".

Quiero reiterarte mi deseo de que estés en nuestra vida, en nuestra casa, en la unión de Ernesto y mía. Hoy quiero invitarte a permanecer en nuestros corazones para siempre. Por favor no dejes de cuidar a Raquelita.

Te ama tu hija, Alejandra, la mamá de Raquel.

¿CÓMO EMPEZAMOS ESTE NUEVO CAMINO?

Hola, les comparto un texto que me envió una amiga del grupo de duelo de Naranjo, mi pueblo natal, es un resumen de un capítulo del libro, "EL CAMINO DE LAS LÁGRIMAS del autor Jorge Bucay. Saludos.



Primero, este nuevo camino tiene un nombre, igual que todas las calles y caminos, este también tiene nombre: se conoce como el CAMINO DE LAS LÁGRIMAS y lo iniciamos así, conectándonos con el dolor, con el sufrimiento, en fin con las lágrimas. Entramos en el sendero con un gran peso, con una inmensa carga. Y también entramos con una creencia irremediable: “no lo voy a soportar”.

Porque todos los que nos han tocado entrar en el CAMINO DE LAS LÁGRIMAS pensamos al comenzar el primer tramo que es insoportable.

No es culpa nuestra; hemos sido entrenados para creer que no soportaremos el dolor, que las cosas mal llamadas “malas” no me pueden pasar a mí . . . menos a mí, que nadie puede superar la muerte de un ser querido, que podríamos morir si la persona amada nos deja, que la tristeza es nefasta y destructiva, que no somos capaces de aguantar. Y nosotros aprendimos a vivir así, condicionando nuestra vida con estos pensamientos, que como la mayoría de las creencias aprendidas son una compañía peligrosa y actúan como grandes enemigos que nos empujan a veces a pagar costos mayores de los que supuestamente evitan.

En el caso de las pérdidas, por ejemplo, pueden extraviarnos de la ruta hacia nuestra liberación definitiva de lo que ya no está. Hay una historia verídica, que sucedió en África. Seis mineros trabajaban en un túnel muy profundo. De repente un derrumbe los dejó aislados sellando la salida. En silencio cada uno miró a los demás. Con su experiencia se dieron cuenta de que el problema sería el oxígeno. Si hacían todo bien les quedaba unas tres horas de aire, cuanto mucho tres horas y media. Mucha gente de afuera sabía que estaban allí atrapados, pero un derrumbe como ese significaba horadar otra vez la mina, ¿podrían hacerlo antes de que se terminara el aire?

Los mineros decidieron que debían ahorrar todo el oxígeno que pudieran. Acordaron hacer el menor esfuerzo físico, apagaron las lámparas que llevaban y se tendieron en silencio en el piso....era difícil calcular el tiempo que pasaba... incidentalmente uno tenía reloj. Hacía él iban todas las preguntas ¿cuánto tiempo pasó? ¿Cuánto falta? ¿Y ahora? El tiempo se estiraba, cada minuto parecía una hora y la desesperación agravaba más la tensión. El jefe se dio cuenta que si seguían así, la ansiedad los haría respirar más rápidamente y esto los podía matar. Ordenó al que tenía el reloj que sólo él controlara el paso del tiempo y avisara cada media hora. Cumpliendo la orden, a la primera media hora dijo "ha pasado media hora". Hubo un murmullo entre ellos y una angustia que se sentía en el aire.. El hombre del reloj se dio cuenta de que a medida que pasaba el tiempo, iba a ser cada vez más terrible comunicarles que el minuto final se acercaba.

Sin consultar a nadie decidió que sus compañeros no merecían morir sufriendo por el poco tiempo que quedaba. Así, la próxima vez que les informó la media hora habían pasado 45 minutos. La verdad sus compañeros no tenían manera de notar la diferencia. Apoyado en el éxito del engaño de la tercera información la dio casi una hora después... así siguió el del reloj, cada hora completa les informaba que había pasado media hora.

Mientras tanto afuera apuraban la tarea de rescate, sabían en qué cámara estaban atrapados y que sería difícil poder llegar antes de cuatro horas. Llegaron a las cuatro horas y media. Lo más probable era encontrar a los seis mineros muertos. Pero oh! sorpresa, encontraron vivos a cinco de ellos. Solamente uno había muerto de asfixia . . . precisamente el que tenía el reloj y la misión de contar cada media hora.

Esta es la fuerza que tienen las creencias en nuestras vidas. Esto es lo que nuestros condicionamientos pueden afectarnos. Cada vez que construyamos una certeza de que un hecho irremediablemente siniestro va a pasar, no sabiendo cómo (o sabiéndolo) nos ocuparemos de producir, de buscar, de disparar (o como mínimo de no impedir) que algo de lo terrible y previsto nos pase realmente.

Sin embargo, es asombroso que igual que la tragedia de los mineros, el mecanismo funciona también al revés: CUANDO CREEMOS Y CONFIAMOS EN QUE SE PUEDE SEGUIR ADELANTE, NUESTRAS POSIBILIDADES DE AVANZAR SE MULTIPLICAN.





NO DIGO que la actitud positiva por sí misma sea capaz de conjurar la fatalidad o de evitar tragedias, pues está claro que si la cuadrilla hubiera tardado doce horas, no habría habido pensamiento que salvara a los mineros.

DIGO que las creencias autodestructivas indudablemente condicionan la manera en la cual podemos enfrentar las dificultades. La historia de los mineros debería obligarnos a pensar en estos condicionamientos. Y empiezo desde aquí porque uno de los falsos mitos culturales que aprendimos con nuestra educación es que no estamos preparados para el dolor ni para la pérdida.

En la vida vamos sumando . . . primero mamá que nos cuida, luego reconocemos a papá y al resto de la familia, a los vecinos, a los compañeros de escuela, colegio y universidad, la carrera universitaria, la novia o el novio, trabajo, seguridad económica el techo propio y aún después, más personas, situaciones y hechos sin los cuales uno piensa que no puede vivir ¿has podido descubrir que lo que hoy vives como tu pérdida es quizás una manera de notar que eres imprescindible para tí mismo?.

Durante todo el tiempo yo sabía sin quién no podría vivir y nunca me había dando cuenta, hasta los treinta años de que sobre todo no podía vivir sin mí.
Fue interesante de todas formas confirmar que sería verdaderamente difícil vivir sin algunas de esas otras cosas y personas, pero esto no cambiaba el nuevo darme cuenta "ME SERÍA IMPOSIBLE VIVIR SIN MI”.

Entonces empecé a pensar que algunas de las cosas que había conseguido y algunas de las personas sin las cuales creía que no podía vivir, quizás un día no estuvieran. Las personas podían decidir irse, no necesariamente morirse, simplemente no estar en mi vida. Las cosas podían cambiar y las situaciones podían volverse totalmente opuestas a como yo las había conocido. Y empecé a saber que debía aprender a prepararme para pasar por estas pérdidas.

Por supuesto que no es igual que alguien se vaya a que ese alguien se muera, pero quiero decir que en el CAMINO DE LAS LÁGRIMAS, aprendemos que hay dolor en una pérdida; que los duelos duelen. Y no se puede evitar que duelan. Quiero decir, el hecho concreto de pensar que voy hacía algo mejor que aquello que dejé es muchas veces un excelente consuelo, que de alguna manera compensa el dolor que causa lo perdido. PERO ATENCIÓN: COMPENSA pero no EVITA, APLACA pero no CANCELA, ANIMA a seguir pero no ANULA la pena.

En el CAMINO DE LAS LÁGRIMAS hemos aprendido que PERDER es dejar algo "QUE ERA", para entrar en otro lugar donde hay otra cosa "QUE ES". Y esto "QUE ES" no es lo mismo "QUE ERA" Y este cambio, sea interno o externo, conlleva un proceso de ELABORACIÓN DE LO DIFERENTE, una adaptación a lo nuevo.

En el CAMINO DE LAS LÁGRIMAS hemos conocido este cambio como ELABORACIÓN DEL DUELO; hemos comprendido solo nosotros mismos podemos sanar las heridas y que la muerte de un ser querido es una cosa para quien lo ha vivido y otra para quien solamente habla de ello, porque la experiencia de lo vivido y de lo padecido enseña de verdad mucho más, muchísimo más, que todo lo que cualquiera otro nos pueda decir.

EN EL CAMINO DE LAS LÁGRIMAS hemos aprendido que existen defectos y conflictos en todas las relaciones humanas; que nuestra condición en este mundo es implacablemente pasajera; que no importa cuán listos seamos, a veces nos toca perder; y que somos tremendamente incapaces de ofrecer a nuestros seres queridos o a nosotros mismos la protección necesaria contra el peligro, contra el dolor, contra el tiempo perdido, contra la vejez y contra la muerte. Estas pérdidas forman parte de nuestra vida, son constantes universales e insoslayables. Y son pérdidas necesarias porque crecemos a través de ellas. De hecho, somos quienes somos gracias a todo lo perdido y a cómo nos hemos conducido frente a estas pérdidas.

Iniciamos el CAMINO DE LAS LÁGRIMAS cuando caímos en cuenta de que nuestros seres queridos habían partido . . . la vida nos señala que con el paso del tiempo ese camino va cambiando . . . deja de ser el CAMINO DE LAS LÁGRIMAS y vuelve a ser el CAMINO por el que nos toca avanzar .

Reflexiones sobre la muerte de un hijo

Todos nacemos para morir. Es un hecho de la vida, una etapa más que se debe cumplir en el ciclo de todo ser viviente, y sin embargo, para los que habitamos una sociedad que sobrevalora los logros materiales, olvidando los espirituales y la eterna juventud por sobre el natural deterioro o envejecimiento, la muerte es una derrota. La que nos demuestra impiadosamente que no somos dueños de nuestra vida, la que nos hace sentir dolorosamente vulnerables. La que nos advierte sobre nuestra finitud y no estamos preparados para ello. Consecuentemente la ignoramos, la olvidamos, vivimos cada día de nuestra vida en la total negación, como seres inmortales.

Pero la muerte llega, a veces a través de un lento y doloroso proceso, otras, brutal y repentinamente, pero llega. A ricos y pobres, a creyentes y no creyentes, a viejos, jóvenes y niños. Y por la magnitud y misterio de su naturaleza ha sido objeto y eje de toda especulación filosófica desde los comienzos de los tiempos; el hombre siempre ha indagado sobre su origen y el sentido de su existencia. Ha sido también expresada, descripta, desmenuzada a través del arte en todas las épocas.

Y un día llega a nuestro hogar como un huésped no invitado que deja vacía una habitación de la casa y un lugar en la mesa familiar. El que hace tambalear con su sola presencia las estructuras más intimas del pensamiento y de la vida misma. Y está aquí para quedarse. Y no la conocemos; y sin embargo es en la muerte donde hallaremos la clave de nuestra propia existencia, el sentido de la vida misma.

Ante la partida de un hijo –a quien difícilmente estaremos preparados para despedir-, el dolor es demasiado intenso y desconocido; pareciera que la vida no debiera continuar, el tiempo en su eterno fluir se hubiera detenido en un punto en el espacio, un punto de total incredulidad e irrealidad. Nadie sabe qué decirnos; todos escapan ante una realidad que no conocen, que siempre, que siempre han ignorado, que no saben manejar.

No puede ser, nos repetimos una y mil veces y sin embargo es; y debemos seguir viviendo, pero ¡¿Cómo?! Nos preguntamos una y otra vez. Pero todo dolor trae consigo una enseñanza y puede llegar a ser una experiencia regeneradora. Porque es enfrentándolo, conociéndolo, moviéndonos a través de él, que lograremos llegar más allá de él, más allá de lo inmediato, más allá del materialismo limitante; rescatando de un rincón del corazón los olvidados valores espirituales del hombre, que son los únicos que pueden salvarnos de una vida sin sentido, de una muerte en vida.

Entonces la muerte de nuestros hijos no habrá sido estéril, porque es a través de su partida que el verdadero sentido de la vida se comprende: como un tiempo precioso y finito que debemos vivir al máximo, pero de otra manera, ya que el camino trazado hasta ahora no es suficiente para esta nueva realidad. Debemos recomenzar, es como renacer de las cenizas. Debemos captar el mensaje de infinito amor que nuestros hijos al partir nos dejaron y que los hijos que quedan nos recuerdan cada día: dar amor, sólo amor...

Son nuestros hijos los maestros del verdadero y desinteresado amor y este sentimiento no tiene reclamos ni expectativas, ni siquiera necesita de una presencia física. Y cuando hayamos encontrado la paz y la aceptación, habremos de trasmitirla a los demás, a los que lo necesitan, a los que sufren, a los que aún viven en la oscuridad de la desesperanza y la rebeldía. Y en las profundas y consoladoras palabras de la psiquiatra suizo-norteamericana. Elisabeth Kübler-Ross:

“Todas nuestras investigaciones sobre la vida después de la muerte han revelado más allá de toda duda que aquellos que realizan la transición están aún más vivos, amorosamente rodeados de un amor incondicional y una belleza más allá de lo que nosotros podemos imaginar. Ellos no están realmente muertos, solamente nos han precedido en el viaje de la evolución en el que todos nos hallamos embarcados; ellos están con los seres queridos que los han precedido en la muerte, con sus ángeles guardianes, en el reino del amor y la compasión total.”

Kenneth Ring, doctor en Psicología, norteamericano quien realizó extensas investigaciones sobre las experiencias en el umbral de la muerte, nos dice: “Imaginemos una madre cuya pequeña hija ha sido arrollada por un conductor que perdió control de su automóvil; la madre puede haber visto el impacto y unos segundos más tarde sostiene el cuerpo malherido de su hija en brazos, esperando que abra los ojos un instante antes de morir.”

“Imaginemos lo que significaría para esta madre saber que su hija no sintió el dolor del accidente, sino que, en cambio, experimentó una extrema dicha interior y bienaventuranza jamás vivida antes. Imaginemos lo que significaría para la madre saber que, a pesar de las apariencias, su hija tuvo, en el momento de la muerte, la sensación de estar entera, sana, viva y que en ese instante se sintió envuelta en un océano de total y perfecto amor.”

La muerte no marca el fin de todo, es sólo una necesaria etapa en la evolución espiritual del hombre, es una parte integral de la vida, la que nos marca el límite de nuestra existencia terrena y nos enseña a apreciarla en su verdadera dimensión para vivirla totalmente, rescatando esa olvidada espiritualidad en nuestro diario vivir para saber prepararnos, para que, en el momento de realizar nosotros la transición, saber que no hemos dejado cosas por hacer y en el instante de dejar el capullo para volar libres de regreso a casa, sepamos que hemos comprendido el mensaje de nuestro hijos, porque hemos dado todo el amor de que fuimos capaces.

Alicia Schneider Berti-Gustavo Berti

Valeria Castro, la historia de nuestra primer hija from Carol Garro on Vimeo.

Video de Valeria

Pongo este comentario, publicado por Carol Garro, para que salga al frente, por la sencilla razón de que hoy 2 de Julio es el 4to aniversario de la partida de Valeria. Hija de Carlos y Carol.

Tenemos tan sólo dos reuniones en Renacer y ya nos sentimos familia. Quiero agradecer a Dios por eso. Es realmente hermoso (doloroso y a la vez esperanzador) el producto que nos llevamos a casa después de cada cita en la que ponemos al descubierto nuestros corazones. Muchas gracias a todos (as).

Quiero comentarles que hoy Valeria cumple su cuarto aniversario de haber nacido a la vida eterna. Inevitablemente pasan por mi mente, segundo a segundo, los últimos momentos que Carlos y yo vivimos al lado de nuestra hija... y se me sigue partiendo el corazón. Pero después (inevitablemente) siento el fuerte abrazo de Dios en nuestras vidas y no me queda más que decir GRACIAS... por todo, por el profundo dolor, pero sobretodo por esa inexplicable esperanza que crece en nosotros.

Soy la orgullosa mamá de una bebé llamada Valeria que, a pesar de su apariencia indefensa y tierna, demostró valentía, tolerancia y lucha, nos unió en oración y aún cuatro años después sigue sirviendo de testimonio para muchos (as).

He publicado en mi blog un video que hice justo después de la partida de Vale, en realidad fue lo que me ayudó en mi duelo y hoy quiero compartirlo con ustedes... Gracias por brindarme esta oportunidad.

Video: http://carolgarro.blogspot.com/2009/07/video-acerca-de-la-vida-de-vale.html